OpenAI se inclina por aplazar su salida a bolsa hasta 2027 para no ceder en su meta de 1 billón de dólares
Asesores de OpenAI presionan a Sam Altman para esperar a 2027 tras el volátil debut bursátil de SpaceX.
TL;DR:
- OpenAI se inclina por esperar hasta 2027 para salir a bolsa, después de apuntar inicialmente al cuarto trimestre de 2026.
- Sam Altman rechaza bajar su meta de valuación de 1 billón de dólares; sus asesores le ofrecieron esperar o listar a un precio menor.
- El debut volátil de SpaceX en junio de 2026 encendió las alarmas sobre cómo trata el mercado público a las empresas con valuaciones altísimas.
OpenAI se inclina por esperar hasta 2027 para salir a bolsa, según reportó The New York Times. La razón: sus asesores advirtieron que la valuación de 1 billón de dólares que persigue su director ejecutivo, Sam Altman, difícilmente se logrará en las condiciones actuales del mercado. La empresa detrás de ChatGPT había contratado banqueros y abogados con la mira puesta en debutar tan pronto como el cuarto trimestre de 2026. Ese calendario se enfrió. El detonante más citado es el accidentado estreno en bolsa de SpaceX, la compañía de Elon Musk, cuya acción se disparó y luego devolvió casi toda la ganancia en cuestión de días. Frente a ese espejo, los asesores de OpenAI prefieren mover las fichas con calma.
Dos opciones sobre la mesa, ninguna cómoda
Cuando OpenAI contrató a sus banqueros, Altman les pidió una sola cosa: encontrar la forma de que la compañía valiera 1 billón de dólares en su debut. Sus asesores volvieron con dos caminos, y ninguno lo dejó contento.
- Esperar hasta 2027 para salir a bolsa con la valuación de 1 billón intacta, a costa de retrasar el acceso a capital fresco.
- Listar antes, pero más barato, lo que en la práctica equivaldría a admitir que el mercado no está dispuesto a pagar lo que OpenAI cree que vale.
Altman zanjó el debate rápido: tocar la cifra del billón quedó descartado, según el reporte del Times. La empresa prefiere esperar antes que rebajar su precio.
El salto que persigue no es menor. La valuación privada más reciente de OpenAI fue de 852,000 millones de dólares, alcanzada tras una ronda récord de 122,000 millones cerrada en marzo de 2026, según CNBC. Llevar esa cifra hasta el billón en un estreno bursátil exige que los inversionistas públicos compartan el mismo entusiasmo que mostró el capital privado. Ahí está la duda.
El accidentado debut de SpaceX encendió la alarma
El detonante tiene nombre propio. SpaceX salió a bolsa a mediados de junio de 2026 en una de las mayores ofertas del año y llegó a valer cerca de 2 billones de dólares. La euforia duró poco. En cuestión de días, la acción devolvió casi toda la ganancia y se desplomó hasta rozar de nuevo su precio de salida.
Ese golpe de realidad fue justo lo que los asesores de OpenAI no querían ver. Si una compañía con cohetes, satélites e ingresos reales puede perder fuelle tan rápido, qué le espera a una empresa que todavía quema efectivo.
El ambiente tampoco ayuda. Las bolsas vienen movidas en las últimas semanas, con las tecnológicas arrastrando a los índices mientras los inversionistas se preguntan si las empresas de inteligencia artificial cumplirán sus promesas millonarias. En ese clima, llevar a OpenAI al parqué con la vara más alta de su historia es una apuesta arriesgada.
La cautela de Sarah Friar le gana terreno a la prisa de Altman
Dentro de OpenAI, esta discusión no es nueva. Sarah Friar, su directora financiera y primera persona en ocupar el cargo desde 2024, llevaba meses poniendo el freno. Dos preguntas la inquietan: si la empresa puede cumplir los exigentes estándares de reporte que exige cotizar en bolsa, y si su crecimiento de ingresos aguanta el escrutinio de Wall Street. Friar ya había deslizado a sus allegados que el objetivo realista es 2027.
Los números explican su prudencia. OpenAI genera alrededor de 2,000 millones de dólares al mes en ingresos, pero aún no es rentable. Al mismo tiempo, carga con cerca de 600,000 millones de dólares en compromisos de gasto futuro en chips y centros de datos para los próximos cinco años, según CNBC. Esa tijera —ingresos que crecen rápido pero pierden dinero, frente a compromisos colosales— es la que más inquieta de cara a una salida a bolsa.
Altman empujaba por un calendario más agresivo. El reporte de hoy sugiere que, al menos por ahora, la cautela de Friar se impuso.
Anthropic avanza mientras OpenAI prefiere esperar
El contraste con su principal rival es difícil de ignorar. Anthropic presentó su propio registro confidencial para salir a bolsa el 1 de junio de 2026, según NBC News. Mientras una de las grandes de la IA pisa el acelerador, la otra prefiere ganar tiempo.
La decisión también toca al inversionista de a pie. Friar había adelantado que OpenAI reservaría una porción de sus acciones para inversionistas minoristas cuando llegara el debut.
"Todos quieren ser dueños de una parte de una compañía de cohetes; ojalá todos quieran ser dueños de una parte de ChatGPT", dijo Friar a CNBC.
Aplazar la salida a bolsa significa aplazar también ese acceso para el público general.
Detrás del calendario late una pregunta más grande, y no es solo de OpenAI: si los precios estratosféricos que el capital privado le puso a la inteligencia artificial sobreviven cuando es Wall Street, y no un puñado de fondos, quien fija el número. Altman apuesta a que un año más lo demostrará. El mercado, de momento, no ha firmado ese cheque.