David Durman, administrador de investigación en la University of Kentucky, obtuvo una adaptación religiosa que le permite completar sus tareas sin usar personalmente inteligencia artificial. Fundamentó la petición en sus convicciones humanistas, amparándose en la ley laboral de Estados Unidos. La autorización conserva obligaciones de colaboración con compañeros que utilicen IA.
La American Humanist Association (AHA), que lo asesoró, anunció el caso el 26 de octubre de 2026. Según su comunicado, la Oficina de Igualdad de Oportunidades de la universidad aprobó la solicitud el 25 de septiembre, después de que Durman la presentara en agosto.
Alexandria Huiskens, abogada de la AHA, dijo a Religion News Service que era el primer caso de este tipo para un humanista.
Una exención personal que mantiene las tareas
Religion News Service, que cita la comunicación de aprobación, señala que Durman todavía puede tener que asistir a reuniones donde se use IA o entregar materiales a través de sitios que la incorporen. La dispensa cubre su uso personal para completar el trabajo.
La carta del 24 de agosto ofrece una alternativa concreta. Durman describió sus funciones como revisar requisitos de las entidades que financian investigaciones, comprobar el cumplimiento de condiciones y preparar y presentar solicitudes de subvenciones. Afirmó que podía realizar esas tareas con procesos manuales.
"Estoy dispuesto a tomar y compartir manualmente mis propias notas de las reuniones para evitar una carga operativa al departamento", escribió.
Para Durman, delegar el pensamiento y la responsabilidad en estos sistemas entra en conflicto con su deber de respetar la dignidad humana. La AHA reconoce que los humanistas mantienen posturas distintas sobre la IA; el rechazo de Durman responde a sus convicciones personales.
Las condiciones de la protección laboral
La EEOC, la autoridad federal contra la discriminación laboral en Estados Unidos, explica que el Título VII de la Ley de Derechos Civiles también puede amparar creencias morales o éticas no teístas, es decir, que no dependen de creer en un dios. Deben sostenerse con una fuerza comparable a las convicciones religiosas tradicionales. Su guía distingue esas creencias de las preferencias personales y de las filosofías sociales, políticas o económicas por sí solas.
Para los empleadores cubiertos por la ley, la EEOC describe el deber de ofrecer una adaptación razonable, salvo que suponga una carga sustancial para su actividad. Ese estándar, fijado por la Corte Suprema en Groff v. DeJoy (2023), considera factores como el tamaño, la naturaleza y los costos de operación de la organización.
En el caso de Durman, la AHA afirma que la oficina universitaria determinó que el ajuste no imponía una carga indebida a su departamento. El empleado continúa realizando todas sus funciones sin usar IA, según el mismo comunicado.
Jay Blanton, portavoz universitario, dijo a TechCrunch que estas adaptaciones pueden revisarse si cambian la tecnología o las funciones del puesto.