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Los bonos de la eurozona registran su primera alza semanal desde junio ante la cautela del BCE y el déficit francés

Los bonos europeos suben por primera vez desde junio ante la cautela del BCE y las dudas fiscales de Francia.

por Patricia Rodriguez
Los rendimientos de los bonos de la eurozona registran su primera alza semanal desde junio

TL;DR:

  • Los rendimientos de la deuda europea rompen su racha bajista por el ajuste de expectativas sobre las tasas del BCE.
  • El bono alemán a 10 años subió al 2,92% tras el alivio geopolítico en el Estrecho de Ormuz y la caída de los precios del crudo.
  • La brecha entre los rendimientos de Francia y Alemania se amplió a 79 puntos básicos debido a la frágil situación fiscal gala.

Los rendimientos de los bonos soberanos de la eurozona se encaminan a cerrar su primera semana con incrementos desde principios de junio de 2026. Los operadores en los mercados globales ajustaron sus carteras tras el aparente alivio de las tensiones geopolíticas en Oriente Medio y recalibraron qué tan lejos llegará el Banco Central Europeo (BCE) con el endurecimiento de su política monetaria. Este giro interrumpe una prolongada tendencia bajista en los costos de financiamiento de los gobiernos europeos.

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El bund alemán y el impacto del petróleo

El rendimiento del bono alemán a 10 años (conocido como Bund), el activo de referencia para la eurozona, escaló el jueves hasta situarse cerca del 2,92%, según datos de Tradeweb reportados por The Wall Street Journal. Este movimiento representó una subida de unos 8 puntos básicos a lo largo de la semana. La presión vendedora en el mercado de renta fija, que empuja los rendimientos al alza, cobró fuerza tras el impacto del acuerdo interino firmado a mediados de junio entre Estados Unidos e Irán.

Aquel pacto, que contempló la reapertura del Estrecho de Ormuz y un alto el fuego inmediato, liberó una importante oferta de crudo acumulada en el mercado global. Esto provocó que el petróleo Brent cayera a mediados de junio a mínimos no vistos desde principios de marzo, rondando los 78 dólares por barril. Aunque en un principio el abaratamiento de la energía dio un respiro a los bonos, la posterior estabilización y el ajuste de las expectativas de inflación a mediano plazo, junto a las apuestas sobre los tipos del BCE, terminaron por elevar las tasas de rendimiento.

Francia y su persistente dolor de cabeza fiscal

La desconfianza de los inversores también se hizo notar en la periferia europea, especialmente en París. El diferencial (o spread) entre los rendimientos de los bonos a 10 años de Francia y Alemania se amplió hasta alcanzar los 79 puntos básicos al cierre del 2 de julio, lo que representó un incremento de dos puntos básicos respecto a la sesión previa.

Detrás de esta brecha se encuentran las constantes dudas sobre las finanzas de la segunda mayor economía de la región. De acuerdo con las previsiones de la Comisión Europea, el déficit del gobierno de Francia se mantendrá en un elevado 5,1% del Producto Interno Bruto (PIB) en 2026, antes de escalar al 5,7% en 2027. Al mismo tiempo, se prevé que la deuda pública gala supere el 120% del PIB. Esta vulnerabilidad fiscal y política ha castigado los costos de endeudamiento franceses desde mediados de 2024, cuando el presidente Emmanuel Macron decidió disolver la Asamblea Nacional.

La encrucijada del BCE ante la decisión de julio

Todas las miradas de la comunidad financiera apuntan ahora a la reunión de política monetaria del BCE programada para el 23 de julio. El organismo subió las tasas en junio en 25 puntos básicos, situando la tasa de depósito en el 2,25%, lo que representó su primer incremento desde 2023 ante el repunte de la inflación derivado de los conflictos globales.

A finales de junio, Pierre Wunsch, miembro del Consejo de Gobierno de la institución, señaló que un nuevo incremento en julio sigue estando sobre la mesa si continúa la persistencia de la inflación en el sector servicios, a pesar del alivio en los costos energéticos generado por el pacto con Irán. Por su parte, la agencia Reuters informó de que la directiva de la entidad se inclina por decretar una pausa en julio siempre que los precios de la energía se mantengan estables, dejando abierta la puerta a retomar las alzas a partir de septiembre. Las minutas de la cita de junio, esperadas para las próximas semanas, aportarán más claridad sobre qué tan profundo es el debate interno en Fráncfort.

Con la inflación de los servicios todavía en el foco de atención y las cuentas públicas francesas bajo un riguroso examen, la tregua en el mercado de bonos parece haber terminado. Los inversores exigen ahora mayor compensación para respaldar la deuda europea en un escenario donde el dinero barato sigue estando lejos de regresar.

Fuentes: 1, 2, 3

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por Patricia Rodriguez

Solo puedo decir que soy una apasionada con todo lo que tiene que ver con el mundo Digital me encanta todo lo que es escritura, IA, Ediciones de Video Reels y más. Me considero una persona "DIVERGENTE"

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