TL;DR:
- La morosidad de consumo en China se dispara: los préstamos familiares morosos crecieron un 21% anual hasta alcanzar un récord histórico de 2.22 billones de yuanes (unos 329,000 millones de dólares).
- Uno de cada diez adultos en impago: aproximadamente 100 millones de ciudadanos chinos enfrentan dificultades para pagar sus créditos, en un contexto de caída de salarios y un mercado laboral deprimido.
- Colisión con el crecimiento del PIB: la crisis silenciosa del consumo coincide con una desaceleración de la economía, que registró un crecimiento de apenas un 4.3% interanual en el segundo trimestre de 2026.
La economía de China se enfrenta a una paradoja de consecuencias impredecibles. Mientras el gobierno central intenta reactivar el consumo doméstico mediante subsidios e incentivos al crédito, una silenciosa marea de impagos familiares amenaza con desestabilizar su sistema financiero. El volumen de créditos de consumo de dudoso cobro escaló un 21% el año pasado hasta un récord histórico de 2.22 billones de yuanes (unos 329,000 millones de dólares), equivalente al 1.6% del PIB del gigante asiático. Esta crisis crediticia, que mantiene bajo asfixia financiera a cerca de 100 millones de ciudadanos, choca de frente con los datos del Producto Interno Bruto (PIB) del segundo trimestre de 2026, que revelaron un lánguido avance del 4.3%, el ritmo de expansión más lento registrado en los últimos tres años.


Un modelo de crédito artificial ante la caída de salarios
Jack Chen, un joven de 27 años empleado en el mantenimiento de telecomunicaciones en la provincia de Jiangsu, es el reflejo de esta crisis. Chen siempre había pagado sus préstamos a tiempo desde sus años de prácticas estudiantiles. Sin embargo, este año, luego de que su empresa recortara su sueldo y eliminara un subsidio de combustible, su historial crediticio se manchó de rojo. Ahora enfrenta el impago de unos 140,000 yuanes (cerca de 20,685 dólares), una cifra idéntica a todo un año de su sueldo, repartida entre tarjetas de crédito, plataformas de préstamos en línea y el crédito de su auto.
A pesar de haber recortado sus gastos al mínimo absoluto, limitándose a pagar solo comida, renta y gasolina, el trabajador admite con resignación: "La deuda siguió acumulándose y haciéndose más grande". Su testimonio representa una realidad compartida por millones de personas de ingresos medios y bajos en el país.
Las cifras de este desplome silencioso provienen de un análisis de la firma Gavekal Dragonomics sobre los reportes financieros de 26 bancos locales, realizado después de que las autoridades reguladoras chinas dejaran de publicar las estadísticas agregadas sobre créditos personales vencidos. Los datos revelan un panorama sombrío:
- 10.6% de los adultos en mora: aproximadamente uno de cada diez de los 1,100 millones de adultos de China se retrasó en sus pagos a finales de 2025.
- Presión de saneamiento masivo: el Instituto de Investigación Financiera de la Universidad de Zhejiang calcula que las instituciones financieras chinas necesitan deshacerse de entre dos y tres billones de yuanes en deuda personal de dudoso cobro cada año.
- Contracción del crédito a corto plazo: los préstamos familiares a corto plazo se contrajeron un 7% interanual en junio de 2026, lo que demuestra el temor de la población a seguir endeudándose.
El dilema de los bancos: refinanciar para ocultar la morosidad
Los bancos comerciales chinos se encuentran en un callejón sin salida. Por un lado, el Banco Popular de China (PBOC) les exige abrir el grifo del crédito para reactivar la demanda interna. Por el otro, los comités de riesgo intentan proteger sus balances frente al aumento de la cartera vencida.
La solución inmediata de las entidades financieras ha sido rediseñar sus modelos de evaluación de riesgo. Si antes se valoraban las propiedades y los activos fijos del solicitante, ahora los bancos dan un peso crítico al nivel de ingresos reales y la estabilidad salarial de quien pide el crédito. Además, para evitar clasificar formalmente estas cuentas como préstamos dudosos, muchos empleados de la banca admiten que están recurriendo a la reestructuración.
De acuerdo con fuentes del sector financiero citadas por la agencia Reuters, los bancos prefieren proponer extensiones de pago o conformarse con que el cliente abone únicamente los intereses, antes de registrar el impago definitivo. "Si pueden pagar aunque sea una parte de los intereses, el préstamo no se clasifica como moroso", confesó el empleado de una entidad. Sin embargo, la presión sobre los gigantes financieros estatales ya es visible en sus reportes trimestrales:
- Bank of Communications: el banco registró el aumento más pronunciado en su tasa de morosidad en préstamos personales, subiendo 0.5 puntos porcentuales hasta alcanzar el 1.58% a finales del año pasado.
- China Merchants Bank: considerada la principal entidad de banca minorista del país, reportó que su ratio de impagos en préstamos personales subió al 1.14% en el primer trimestre de este año, mientras que la morosidad de sus tarjetas de crédito escaló al 1.90%.
La contradicción de la política de Pekín
Para combatir la parálisis, el gobierno central triplicó el límite de subsidio de tasas de interés para préstamos de consumo hasta los 3,000 yuanes por solicitante, expandiendo el beneficio a los planes de pago en cuotas con tarjeta de crédito hasta finales de 2026. El 90% de este costo es asumido directamente por el gobierno central. Pero el dinero barato no resuelve el problema de fondo: la incertidumbre laboral de los hogares.
"Ofrecer crédito de consumo más barato a familias cuyos ingresos no están creciendo solo empeorará el problema de la morosidad", advirtió Minxiong Liao, economista de la firma TS Lombard.
Liao argumenta que la verdadera clave para reactivar el consumo en China no pasa por dar más facilidades de financiamiento, sino por asegurar el crecimiento de los salarios, una mejor distribución de la riqueza y una red de seguridad social sólida que reduzca la necesidad de las familias de ahorrar por precaución. Del mismo modo, un análisis de Rhodium Group publicado en marzo ya apuntaba que la salud del sistema financiero del país continuó deteriorándose en 2025, al tiempo que los ingresos fiscales del gobierno sufrían un descenso neto, sin que se visualicen reformas estructurales profundas en el horizonte inmediato.
Con un Producto Interno Burto que apenas creció un 4.3% en el segundo trimestre de 2026, lastrado por la debilidad de la demanda interna y el impacto del encarecimiento del petróleo debido al conflicto en Irán, la tensión estructural de China queda al descubierto. Mientras Pekín intente reactivar su economía empujando un consumo basado en deuda artificial, millones de ciudadanos atrapados en impagos y salarios a la baja seguirán cerrando sus billeteras, consolidando un círculo vicioso que el gigante asiático no logra romper.