La polémica sobre las orejas de Scooby-Doo en la nueva Live Action de Netflix
Netflix ha presentado como se verá Scooby-Doo en su nueva película Live Action, y la controversia ya ha empezado.
Netflix hizo públicas las primeras imágenes de la película Live Action de Scooby-Doo, pensada para lanzarse en 2027, y al mostrar cómo se verá el adorable Gran Danés, la controversia inició.
Es la primera vez que la representación del personaje clásico de Hanna-Barbera será hecha por un perro real, y no por una animación clásica, 3D o por medio de CGI, y por ende se esperaba que fuera “realista”, pero la manera en la que lo presentaron sorprendió a todos… de buena manera.

Scooby-Doo luciendo mejor que nunca
El perrito que interpretará o representará a Scooby en la película de Netflix es simplemente hermoso y sumamente adorable y carismático. No hay espacio a discusiones en eso. Con un tono café natural que recuerda al diseño de la caricatura original, y claro, se trata de un perrito labrador, y no un gran danés. Ahí podemos tener una discusión, no es tan importante, pero podían haber cumplido con ello.
Lo que siempre pasa con la presentación de una película basada en un producto previo, ya sea una caricatura, anime, videojuego, cómic, o una versión original, las redes sociales comenzaron a llenarse de opiniones.
Muchas alegaban que no estaban respetando la versión original, que no pudieron ni cumplir con la raza, que Scooby-Doo no luce así, que arruinaron su infancia, y más. Pero eso no fue todo, y la conversación respecto a sus orejas fue la que más actividad tuvo.

¿Qué con las orejas de Scooby-Doo?
Algo que hay que entender al momento de juzgar algo, es que no se puede hacer con el contexto actual. Digamos, no puedes decir que una película tiene malos efectos visuales si la hicieron en 1940.
Habiendo dicho lo anterior, la caricatura de Scooby-Doo presentaba a un perro gran danés con las orejas de una manera que era vista normal en esos años, y algunas décadas después incluso. Tal vez hasta ahora no notes de qué te hablo.

Esto debido a que era común que a los perros de ciertas razas se les cortara las orejas de forma que se volvieras puntiagudas y paradas, tales como a los perros doberman, pitbull y también gran danés. Con esta misma estética se presentaba al perrito investigador. Nadie veía nada raro, porque no lo era. Pero sí estaba mal. Después nos dimos cuenta.
Estamos hablando de una caricatura creada en 1969, por lo que tenemos que entender eso, en ese entonces. Ahora, lo presentado por Netflix, tiene todo el sentido del mundo, y es lo mejor que pudieron hacer.
Netflix eligió correctamente al perrito, y lo presentaron tal y como debe de ser, de manera natural, con sus orejas crecidas y caídas. Lo otro, lo delas orejas cortadas, es mutilación animal, y no está bien mi gente, no importa cómo aparezcan en tus recuerdos.

Lamentablemente es una práctica que aún sigue realizándose, no es tan bien vista por unos, pero a otros les parece “correcto” lastimar así a sus perros para lucir “como debe de ser”. Este proceso es conocido como otectomía, y representa una mutilación quirúrgica meramente estética, donde se le corta el cartílago de las orejas, a temprana edad por lo regular, para modificar la forma en la que crecerán y mantenerse erguidas.
No sabemos cómo estará la película de Scooby-Doo de Netflix, si será divertida, tonta, aburrida, muy emocionante, olvidable por completo o no, pero ya se ha ganado un lugar en los corazones de los que amamos a los perros por tomar esta importante decisión.