La crisis en el estrecho de Ormuz amenaza con frenar el suministro global de gas natural licuado en 2026, advierte Shell
Shell advierte que la crisis en el estrecho de Ormuz amenaza con contraer el suministro global de GNL en 2026.
TL;DR:
- El comercio mundial de gas natural licuado (GNL) corre el riesgo de estancarse o contraerse este año debido a los bloqueos en el transporte marítimo.
- La tensión geopolítica en el estrecho de Ormuz, que concentra casi el 20% de las exportaciones globales de GNL, disparó los precios spot en Asia por encima de los 20 dólares por MMBtu.
- A largo plazo, Shell proyecta que la demanda global crecerá un 65% para 2050, impulsada por la transición energética de carbón a gas en Asia.
La gigante energética Shell advirtió este martes, 30 de junio de 2026, en su informe anual LNG Outlook 2026, que el comercio global de gas natural licuado (GNL) podría estancarse o contraerse durante este año si persisten las interrupciones al transporte marítimo en el estrecho de Ormuz. Tras alcanzar un récord histórico de 422 millones de toneladas en 2025, el mercado energético enfrenta un cuello de botella crítico. El recrudecimiento del conflicto en Medio Oriente a principios de este año bloqueó el paso de cargamentos clave, en especial los provenientes de Qatar con destino a Asia, forzando una reconfiguración de las rutas globales y encareciendo los costos de manera drástica para los importadores de todo el mundo.


El estrecho de Ormuz estrangula el flujo energético hacia Asia
El estrecho de Ormuz es un paso de agua estratégico por el que transita casi el 20% de las exportaciones globales de GNL. El cierre parcial y las hostilidades en la zona suspendieron una porción sustancial del suministro mensual. Esta situación golpeó con especial fuerza a las economías asiáticas, que dependen del combustible qatarí para mantener activas sus industrias y plantas de energía.
Como consecuencia directa de este cuello de botella, los precios spot del GNL en el mercado de Asia se dispararon. Pasaron de cotizar en torno a los 10 dólares por MMBtu en enero de este año a superar la barrera de los 20 dólares por MMBtu en marzo, según estimaciones de la consultora Wood Mackenzie y registros de la Reserva Federal de San Luis. El promedio mensual de marzo se situó en 20.81 dólares por MMBtu, su nivel más alto registrado desde enero de 2023.
De prolongarse el conflicto, el impacto en la demanda será inevitable. Wood Mackenzie estima que, si las interrupciones en la zona de conflicto se extienden por apenas dos meses, la demanda asiática de GNL podría caer entre 4 y 5 millones de toneladas hacia el tercer trimestre de 2026. Esta inestabilidad en el golfo Pérsico también modificó el mapa comercial de los hidrocarburos: los exportadores de Estados Unidos ganaron terreno rápidamente en el mercado global ante el recorte forzado de los volúmenes de Qatar.
Una tregua diplomática podría destrabar el mercado hacia 2027
A pesar del panorama adverso para los próximos meses, los analistas de Shell aclaran que este freno en la oferta podría ser transitorio si se logran destrabar los canales diplomáticos. Si las negociaciones para reabrir el estrecho de Ormuz llegan a buen puerto, la firma energética prevé que 2026 represente solo un bache temporal antes de retomar el camino del crecimiento en 2027.
El mediano plazo ofrece una perspectiva de mayor alivio para los compradores mundiales gracias a la llegada de nuevos proyectos:
- Se proyecta la incorporación de 180 millones de toneladas anuales de nueva capacidad de suministro global de GNL para el año 2030.
- Este incremento en la producción mejorará la disponibilidad del recurso en los mercados internacionales.
- La mayor oferta ayudará a moderar los precios y a devolver la asequibilidad a los países en desarrollo que hoy sufren el impacto de la crisis.
La demanda global de GNL se disparará un 65% para mediados de siglo
Al estirar el horizonte de proyección hasta el año 2050, el reporte de Shell refleja una sólida confianza en el papel que jugará este recurso en la seguridad energética global. La compañía prevé que la demanda mundial de gas natural licuado alcance un rango de entre 610 y 780 millones de toneladas anuales para mediados de siglo, con un pronóstico centralizado de 695 millones de toneladas.
Este volumen representa un salto de aproximadamente 65% respecto a los niveles récord de 2025. El principal motor de esta expansión sostenida volverá a ser Asia. En esa región, múltiples gobiernos aceleraron sus planes para sustituir el carbón por el gas natural en la generación de electricidad y en procesos industriales pesados, buscando reducir sus emisiones contaminantes inmediatas sin comprometer la estabilidad de sus redes eléctricas.
En su reporte de la edición anterior, Shell proyectaba un aumento de al menos el 54% en la demanda global para 2040, tomando como base las cifras de 2025. Al extender la mirada de análisis por una década más en su informe más reciente, el gigante de los hidrocarburos reafirma su postura de que el GNL seguirá siendo la columna vertebral de la transición energética, incluso frente a las tormentas geopolíticas actuales.
El escenario que dibuja Shell para este año deja clara una gran paradoja: el gas natural licuado vive su época dorada de proyección y demanda a largo plazo, pero su viabilidad inmediata sigue estando atrapada bajo la fragilidad de un puñado de fronteras marítimas en conflicto.