TL;DR:
- Una verificación publicada el 22 de julio de 2026 calificó de engañosa la versión viral de que la NASA prepara astronautas hibernados para Marte.
- Lo real es STASH, una beca del programa NIAC otorgada en enero de 2024 para diseñar un laboratorio de hibernación de roedores en la Estación Espacial Internacional. El experimento todavía no se ha realizado.
- Ningún ser humano ha sido colocado en torpor prolongado, y la primera aplicación seria del letargo inducido apunta a un hospital antes que a una nave.
Una ola de publicaciones virales aseguró en los últimos días que la NASA ya alista a sus astronautas para dormir el viaje a Marte. El verificador Fact Crescendo, firmante del código de la IFCN, calificó esa versión como engañosa el 22 de julio de 2026. Cuatro días antes, el propio administrador de la agencia, Jared Isaacman, había respondido al rumor en X con un encogimiento de hombros público. Lo que sí existe es más modesto y bastante más interesante que el rumor: una beca de etapa temprana para diseñar un laboratorio de hibernación de roedores en la Estación Espacial Internacional, investigación europea sobre letargo inducido y ensayos con sedantes en voluntarios sanos. Nadie ha puesto todavía a un ser humano en torpor. Ni la NASA, ni la ESA, ni ningún laboratorio del mundo.
El detonante fueron posts que hablaban de un plan silencioso de la agencia para dormir tripulaciones con torpor sintético. Isaacman, que dirige la NASA desde diciembre de 2025, contestó el 18 de julio de 2026:
"No estoy seguro de haber recibido el informe sobre esto todavía."
Not sure I got the brief on this yet.
— NASA Administrator Jared Isaacman (@NASAAdmin) July 18, 2026
La frase no niega que haya investigación financiada. Dice otra cosa, y es justamente el matiz que se perdió al viralizarse: si la agencia estuviera montando un programa de astronautas en hibernación, difícilmente sería noticia para su propio administrador.
Lo que la NASA sí financia se llama STASH y todavía no vuela
STASH (Studying Torpor in Animals for Space-health in Humans) es un laboratorio de hibernación en microgravedad propuesto para la Estación Espacial Internacional. La NASA lo seleccionó en enero de 2024 dentro del programa NIAC (NASA Innovative Advanced Concepts), que reparte becas de fase temprana a ideas de alto riesgo que pueden no llegar nunca a volar. Recibir una beca NIAC no equivale a que la agencia adopte la tecnología.
El proyecto lo encabeza Ryan Sprenger, de la empresa Fauna Bio, en colaboración con BioServe Space Technologies de la Universidad de Colorado Boulder. Según la descripción publicada por la propia NASA, la unidad RESPYRS se integra dentro del módulo SABL de la estación y debe sostener temperaturas de hasta 4 °C mientras mide consumo de oxígeno, ventilación total, temperatura corporal y frecuencia cardíaca de los animales en tiempo real.
El documento de la agencia es explícito sobre el punto de partida:
"La infraestructura espacial necesaria para estudiar el torpor en roedores de laboratorio no existe actualmente."
Y agrega que la hibernación en microgravedad nunca se ha estudiado. Ese es el estado del arte: se está diseñando el hardware. El experimento con roedores no se ha hecho.

El oso es el modelo, pero no entrega el método
La biología que entusiasma a las agencias sí está documentada, y viene de estudios viejos y sólidos sobre osos negros americanos:
- Un trabajo dirigido por Øivind Tøien en la Universidad de Alaska Fairbanks, publicado en Science el 18 de febrero de 2011, siguió a cinco osos durante un invierno completo con telemetría en sus madrigueras: el corazón pasó de unos 55 latidos por minuto en verano a cifras de un solo dígito en lo más profundo de la hibernación.
- Ese mismo estudio encontró que el metabolismo caía a cerca del 25 % de lo normal mientras la temperatura corporal bajaba apenas cinco o seis grados, entre unos 30 y 36 °C. Casi todos los mamíferos frenan su metabolismo solo cuando se enfrían. El oso rompe esa relación.
- En músculo, un artículo de Henry Harlow, Thomas Lohuis y colegas en Nature en 2001 midió una pérdida de fuerza en las patas cercana al 23 % tras 130 días de encierro. Los autores calcularon que un humano inmovilizado el mismo tiempo perdería alrededor del 90 %.
- En hueso, el grupo de Seth Donahue documentó en 2006 que la formación ósea sigue el ritmo de la destrucción durante el invierno y que el oso recicla calcio hacia el esqueleto en lugar de excretarlo, como sí hace una persona inactiva.
La ESA eligió al oso como modelo por una razón práctica: su masa corporal se parece a la nuestra y, a diferencia de los hibernantes pequeños, apenas baja la temperatura, lo que mantiene el estado dentro de un rango que se considera tolerable para una persona. El animal demuestra que un mamífero grande puede pasar meses inmóvil y en ayuno sin destruirse. No entrega, en cambio, el mecanismo: son varias adaptaciones trabajando juntas, desde la supresión metabólica hasta una forma particular de hormona paratiroidea.
La cuenta que seduce a las agencias: 30 kg diarios por astronauta
El atractivo es logístico antes que médico. Cada tripulante de una misión a Marte necesita alrededor de 30 kg diarios de comida, agua y otros insumos, en un viaje que puede superar los dos años. Según los cálculos de la ESA, hibernar a la tripulación podría recortar hasta un tercio del peso total de la nave.
Clifton Callaway, de la Universidad de Pittsburgh, dirige ensayos financiados por la NASA en los que el sedante dexmedetomidina redujo el metabolismo cerca de un 20 % y el consumo calórico un 30 % en voluntarios sanos. Callaway ha planteado la cuenta en términos de despensa: un viaje a Marte exigirá unos 300 kg de comida por astronauta ida y vuelta, y recortar una cuarta parte o más ya haría una diferencia considerable.
Hay un segundo premio, menos obvio. Alexander Chouker, profesor de medicina en la Universidad Ludwig Maximilian de Múnich, sostiene que el letargo limitaría el daño celular provocado por partículas de alta energía fuera del campo magnético terrestre. Dicho de otro modo: como todavía nadie tiene un escudo antirradiación que funcione, bajarle revoluciones al cuerpo se vuelve la alternativa disponible.
Los plazos que dan los científicos, y por qué el primer caso sería en un hospital
Aquí es donde las cifras dejan de ser cifras y se vuelven estimaciones personales. Matteo Cerri, de la Universidad de Bolonia, cuyo equipo indujo letargo en animales manipulando neuronas del núcleo del rafe pálido con financiamiento de la ESA, calcula que podrían verse los primeros casos humanos en 10 o 15 años. Christiane Hahn, responsable de investigación en biología espacial de la agencia europea, habla de décadas y pone el dedo en la parte incómoda del problema:
"Inducir el letargo se comprende bastante bien. Pero despertar a alguien de él no."
Ninguna de las dos es una fecha de programa. Son opiniones de investigadores, no un calendario en la agenda de una agencia espacial. La NASA tampoco tiene aprobado un cronograma de misión tripulada a Marte: sigue describiéndola como objetivo de largo plazo, hacia la década de 2030 o después, condicionada al avance de Artemis y al presupuesto.
Y hay una consecuencia que los propios investigadores repiten y que los titulares suelen dejar fuera: el primer humano en entrar en torpor inducido tiene más probabilidades de ser un paciente que un astronauta. El grupo de Rob Henning, en la Universidad de Groningen, aisló de hámsteres sirios la molécula SUL-138, que ya se ensaya en pacientes con Parkinson. Callaway apunta al infarto y al ictus, donde frenar metabolismo e inflamación evitaría el soporte vital que exige un coma inducido. El trasplante de órganos es otro candidato temprano. El laboratorio de Donahue, de hecho, lleva años intentando convertir la biología ósea del oso en un fármaco contra la osteoporosis, un objetivo que nunca tuvo nada que ver con Marte.
Preguntas rápidas sobre la hibernación espacial
¿La NASA va a hibernar astronautas para ir a Marte?
No hay programa aprobado. En enero de 2024 la agencia financió STASH, un laboratorio de hibernación para roedores en la Estación Espacial Internacional, a través de su programa NIAC de conceptos de etapa temprana. La NASA tampoco tiene confirmado un calendario de misión tripulada a Marte.
¿Alguien ha sido puesto en hibernación artificial?
Ningún humano ha entrado en torpor inducido prolongado. En animales se ha conseguido con fármacos, enfriamiento, ultrasonido y estimulación neuronal. En personas, los ensayos con dexmedetomidina financiados por la NASA bajaron el metabolismo cerca de un 20 %, lejos del nivel que alcanzan los osos en hibernación.
La historia real no necesitaba el adorno. Un laboratorio del tamaño de un horno de microondas, todavía en el tablero de diseño, intentando responder si un roedor dormido conserva hueso y músculo en microgravedad. De ahí a una tripulación dormida rumbo a Marte hay dos décadas de trabajo que nadie ha hecho, y la ola viral de esta semana se saltó todas.