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La única nova de helio de la Vía Láctea disparó "balas" de gas a más de 30 millones de km/h

Tras 25 años, el polvo se disipó y dejó ver balas de gas a 30 millones de km/h en V445 Puppis

por Alejandro Castillo Leone
Captivating night sky with the Milky Way and countless stars shining brightly.
Foto de Chait Goli en Pexels

TL;DR:

  • El polvo que tapaba a V445 Puppis desde hace más de 20 años se disipó y dejó ver a los responsables de la explosión: una enana blanca que le roba material a una rara estrella de helio.
  • Entre los escombros viajan cúmulos de gas, posiblemente ricos en oxígeno, a unos 8,900 kilómetros por segundo, cerca del 3% de la velocidad de la luz. Nunca se habían visto en otra nova.
  • El periodo orbital medido ahora es de 3.7 días, el doble del valor con el que un estudio de 2025 concluyó que este sistema jamás llegaría a supernova tipo Ia.

El polvo que escondió a V445 Puppis durante más de dos décadas por fin se hizo transparente, y detrás apareció la respuesta a un misterio de 25 años: la única nova de helio confirmada de la Vía Láctea la produjo una enana blanca que le arranca material a una estrella de helio, uno de los objetos más escasos de la galaxia. El hallazgo se presentó este miércoles 22 de julio de 2026 en la National Astronomy Meeting de la Royal Astronomical Society, en Birmingham, y llegó con un regalo que nadie pidió: cúmulos compactos de gas que salen despedidos del sistema a más de 30 millones de kilómetros por hora. Los astrónomos los apodaron "balas" y no saben qué los disparó.

El trabajo lo firma John Mills, investigador y estudiante de doctorado de la Universidad de Warwick. Una nova de helio es una explosión termonuclear en la superficie de una enana blanca alimentada con gas rico en helio en lugar del hidrógeno habitual, y V445 Puppis, en la constelación de la Popa, es el único caso confirmado en toda la Vía Láctea.

Cuando estalló a finales de 2000, la erupción lanzó un flujo bipolar que hoy se extiende más de 1.5 billones de kilómetros (un millón y medio de millones). También fabricó un disco de polvo tan denso que borró del mapa a las estrellas centrales. Durante veinte años los astrónomos pudieron estudiar los escombros en expansión y nada más.

El polvo tardó 25 años en dejar ver a los culpables

Mills combinó observaciones de cuatro instalaciones acumuladas a lo largo de años, y ninguna por sí sola habría bastado:

  • El Very Large Telescope del Observatorio Europeo Austral, en el desierto chileno de Atacama, aportó el infrarrojo, la única ventana que atravesaba el polvo.
  • El Hubble puso la imagen óptica, incluida la foto de 2013 donde se alcanzan a ver las balas en los extremos del flujo.
  • El Southern African Large Telescope llevaba años juntando espectros del sistema.
  • El satélite TESS de la NASA midió los cambios de brillo que destaparon el periodo orbital.
Cúpulas del observatorio de Paranal en el desierto de Atacama bajo un cielo nocturno estrellado
Imagen ilustrativa: el Very Large Telescope, en Chile, aportó las observaciones en infrarrojo que atravesaron el polvo de V445 Puppis · Foto de Greg Goebel en Pexels

El resultado fue el primer retrato directo del sistema binario. La compañera es una estrella de helio, una estrella que perdió su envoltura exterior de hidrógeno, probablemente por interacciones previas con su pareja. Se estima que en la Vía Láctea hay apenas unos pocos miles de estas estrellas despojadas frente a cientos de miles de millones de estrellas normales, según la Royal Astronomical Society. La emisión intensa de helio ionizado indica además que la enana blanca ya volvió a comer: el sistema está transfiriendo material otra vez, es decir, reinició el proceso que terminó en la explosión del año 2000.

"V445 Puppis lleva mucho tiempo destacando entre las novas por su ausencia total de hidrógeno. ¿Cómo podía un evento así carecer por completo del elemento más abundante del universo?", dijo John Mills.

Las "balas" de gas no encajan en ningún modelo de nova

La parte que tiene desconcertados a los astrónomos es otra. Dentro de la nube de escombros hay nudos compactos de gas, posiblemente ricos en oxígeno, moviéndose a unos 8,900 kilómetros por segundo. Traducido: cerca del 3% de la velocidad de la luz. Ninguna otra nova conocida ha producido algo parecido.

"El origen de estas 'balas' es un misterio. Sospechamos que se originaron después de la erupción, pero no se han observado 'balas' de este tipo en ninguna otra nova", explicó Mills.

El sistema tampoco era un completo desconocido en este punto. Un estudio de 2009 sobre los escombros en expansión ya había medido un flujo estrecho, con forma de reloj de arena, viajando a unos 6,700 kilómetros por segundo, con nudos que alcanzaban unos 8,450, según recopiló ZME Science. Lo nuevo es la identificación de esos grumos como estructuras discretas y la sospecha de que están cargados de oxígeno.

Hay una pista, y es rara. Mills le contó a IFLScience que si se rastrea hacia atrás la trayectoria de las balas, el momento en que habrían salido coincide más o menos con una fulguración de radio del sistema, un fenómeno que tampoco tiene explicación clara. Dos incógnitas que quizá sean la misma.

El periodo orbital de 3.7 días reabre la pregunta por las supernovas tipo Ia

Aquí está el dato que mueve la historia más allá de la curiosidad. La curva de luz de TESS indica que las dos estrellas se dan la vuelta cada 3.7 días, casi el doble de lo que se pensaba.

Ese "lo que se pensaba" tiene nombre y apellido. En febrero de 2025, el astrónomo Bradley E. Schaefer, de la Universidad Estatal de Luisiana, publicó en The Astrophysical Journal un análisis que fijaba el periodo orbital de V445 Puppis en 1.87 días y, a partir de ahí, concluía que la enana blanca expulsa en cada erupción mucha más masa de la que acumula. Su veredicto fue tajante y quedó escrito en el propio título del artículo: el objeto pierde peso ciclo tras ciclo y no se convertirá en supernova tipo Ia.

El periodo duplicado obliga a rehacer esas cuentas, porque de él dependen los tamaños de las estrellas y la forma en que se pasan el material. Y la apuesta es grande: las supernovas tipo Ia son las "candelas estándar" con las que se miden distancias entre galaxias, el mismo método que sirvió para descubrir que el universo se expande cada vez más rápido, hallazgo reconocido con el Premio Nobel.

⚠️
Los resultados se presentaron en un congreso científico y todavía no pasan por revisión por pares. El periodo orbital de 3.7 días contradice el valor de 1.87 días publicado en The Astrophysical Journal en febrero de 2025. Hasta que se reconcilien ambas mediciones, V445 Puppis no resuelve la pregunta sobre las supernovas tipo Ia.

Mientras eso se ordena, ya hay telescopios haciendo fila. Un equipo distinto planea observaciones con el James Webb para intentar ver a través de lo que queda de polvo, y el grupo de Mills quiere volver con instrumentos de ultravioleta y rayos X para entender cómo está fluyendo el material hoy.

"Las novas son muy interesantes, pero nadie sabe de ellas porque las opacan sus primas más famosas, las supernovas", le dijo Mills a IFLScience.

V445 Puppis no ofrece una respuesta cerrada y ese es justo su valor: es el único ejemplar de su clase que la galaxia nos presta, tiene un binario que volvió a encenderse después de estallar y arrastra unos proyectiles que ningún modelo predijo. Cualquier teoría sobre cómo mueren las estrellas sin hidrógeno tendrá que pasar por este objeto antes de darse por buena.

Fuentes: 1, 2, 3

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por Alejandro Castillo Leone

Soy un amante del arte y la cultura. Desde el 2021 dirijo una web dedicada a la historia de mi país y he emprendido la misión de vivir para la cultura, alimentándome principalmente del ámbito Hispanoamericano.

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