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Estrecho de Hormuz: cruza el primer buque, pero EE. UU. e Irán chocan por su control

EE. UU. e Irán firman un marco para reabrir el Estrecho de Hormuz, pero siguen sin acordar quién lo controla.

por Ana Ambriz
Estrecho de Hormuz: cruza el primer buque, pero EE. UU. e Irán chocan por su control

TL;DR:

  • Estados Unidos e Irán firmaron por vía electrónica un acuerdo marco para terminar tres meses de guerra y reabrir el Estrecho de Hormuz; la firma formal será el viernes 19 de junio en Ginebra.
  • El crudo Brent cayó 4.7% hasta 83.25 dólares, su nivel más bajo desde marzo; por el estrecho circula cerca del 20% del petróleo mundial y en las últimas semanas cruzaban apenas entre cinco y diez buques al día, frente a 130 o 140 antes de la guerra.
  • El paso aún no está abierto —faltan la firma y el desminado— y el desacuerdo de fondo sobre quién administra el estrecho sigue sin resolverse, con Israel diciendo que el pacto no lo obliga.

Un buque metanero cruzó el Estrecho de Hormuz el lunes 15 de junio, el primer tránsito comercial visible desde que Estados Unidos e Irán anunciaron un acuerdo marco para poner fin a tres meses de guerra, según Reuters. El presidente Donald Trump asegura que la vía quedará completamente abierta el viernes, cuando ambos gobiernos firmen el pacto en Ginebra. Pero los navieros no se fían, y un desacuerdo de fondo amenaza con enturbiar la reapertura del punto petrolero más sensible del planeta: Washington y Teherán no se ponen de acuerdo sobre quién manda en el estrecho.

El anuncio llegó la noche del 14 de junio, el día que Trump cumplió 80 años. Horas antes de organizar un evento de UFC en la Casa Blanca, el presidente publicó en Truth Social que había acuerdo y ordenó levantar el bloqueo naval:

"Autorizo plenamente la apertura libre de peajes del Estrecho de Hormuz y, de manera simultánea, autorizo la retirada inmediata del bloqueo naval de Estados Unidos."

El primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, principal mediador junto con Qatar, confirmó que el memorándum se firmará el viernes 19 de junio y que su país albergará la ceremonia. El pacto extiende por 60 días el alto al fuego vigente y deja para una segunda ronda la negociación más espinosa: el futuro del programa nuclear iraní. El lunes, ya en la cumbre del G7 en Francia, Trump remató ante Emmanuel Macron que "el acuerdo está firmado".

Los mercados respiraron. El Brent cayó 4.7% hasta 83.25 dólares por barril —su nivel más bajo desde el 10 de marzo, según Reuters— y el S&P 500 subió 1.9%, de acuerdo con NPR.

a group of boats in the water
Photo by Vladimir Oprisko / Unsplash

El verdadero pleito: quién administra el estrecho

Aquí está el nudo. La televisión estatal iraní sostiene que, tras un periodo inicial de 60 días sin peajes, Irán y Omán gestionarán de forma conjunta el ruteo y las inspecciones de los barcos, según la agencia Tasnim. Washington rechaza esa lectura de plano: los buques deben poder pasar libremente, sin intermediarios. El vicepresidente JD Vance dijo a CNBC el lunes que la expectativa estadounidense es que Hormuz siga sin peajes a largo plazo.

No es una disputa nueva. A finales de mayo, la Casa Blanca calificó de invención un reporte de la televisión iraní que hablaba de una gestión compartida. Trump ya había sido tajante semanas atrás en el Despacho Oval:

"Lo queremos abierto; lo queremos libre. No queremos peajes."

El matiz pesa para quien mueve un barco. Bloomberg reportó que algunos buques llegaron a recibir exigencias de pago de hasta 2 millones de dólares por cruzar. Y Los Angeles Times resumió el problema sin rodeos: el acuerdo, escribió, deja más preguntas que respuestas.

Trump dice "abierto el viernes"; los números cuentan otra historia

El estrecho todavía no está abierto. Quedan dos obstáculos concretos: la firma del viernes y, sobre todo, el desminado. Las navieras calculan que recuperar la confianza para volver a cruzar tomará semanas, no días.

Los datos duros marcan la distancia entre el discurso y el agua:

  • Antes de la guerra cruzaban entre 130 y 140 buques al día. En las últimas semanas, apenas cinco a diez.
  • La firma de datos Kpler estima que el tráfico podría volver a cerca del 50% de los niveles previos en 30 días si el acuerdo aguanta, y calcula unos 118 buques tanque atrapados en el Golfo Pérsico que podrían salir en un máximo de 15 días.
  • El Mando Central de EE. UU. informó que, hasta el 14 de junio, había redirigido 142 barcos comerciales que acataron el bloqueo y deshabilitado nueve que no lo hicieron.
  • El Brent cerró en 83.25 dólares (-4.7%) y el WTI en 80.53 (-5.1%), mínimos desde marzo.
  • El galón promedio de gasolina en Estados Unidos rondaba los 4.55 dólares a finales de mayo, más de 1.30 por encima del nivel previo a la guerra, según AAA.

El G7 prometió apoyar el desminado. Reino Unido y Francia, ambos miembros del grupo, mostraron interés en colaborar y tienen buques militares en la zona, aunque nadie ha precisado cuántas minas quedan en el agua. La Reserva Federal, que se reúne esta semana, llega a la cita con margen para mantener su tasa entre 3.5% y 3.75%.

El comodín libanés que puede tumbar todo

Falta una pieza que nadie controla del todo: Israel. El ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir, fue claro al decir que el acuerdo de Trump "no nos obliga" y que Israel "no es parte" del pacto. Es más que retórica. El frágil alto al fuego de abril se rompió, en parte, cuando Irán suspendió el paso por Hormuz después de que Israel bombardeara Líbano.

Ese guion sigue abierto. El propio domingo, antes de que se conociera el acuerdo, la aviación israelí lanzó ataques en Beirut, y Trump no escondió su molestia con Benjamin Netanyahu, a quien describió como "un tipo muy difícil". Sharif aseguró que el pacto contempla un fin "inmediato y permanente" de las operaciones en todos los frentes, Líbano incluido; el gobierno israelí lo niega, y su ministro de Defensa adelantó que mantendrá tropas en el sur del país de forma indefinida.

Conviene recordar de dónde viene todo esto. La guerra estalló el 28 de febrero, cuando un ataque conjunto de Estados Unidos e Israel mató al líder supremo iraní, el ayatolá Ali Khamenei, de 86 años, en su complejo de Teherán. Irán respondió con misiles y cerró el estrecho por el que circula cerca del 20% del petróleo mundial. Estados Unidos bloqueó los puertos iraníes el 13 de abril, y desde el 7 de abril rige un alto al fuego que se ha sostenido a duras penas.

Para el bolsillo, la cuenta es sencilla: si el crudo se mantiene a la baja, afloja la presión sobre los combustibles y la inflación en buena parte del mundo, también en América Latina y España. Ese alivio depende de algo que aún no ocurre. El acuerdo existe en papel y firmado por vía electrónica, pero el estrecho sigue cerrado, las minas siguen ahí y la pregunta que de verdad importa —quién manda en Hormuz— sigue sin respuesta. En el Capitolio, varios legisladores ya recibieron el pacto con más escepticismo que aplausos.

Fuentes: 1, 2, 3

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por Ana Ambriz

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