EE. UU. e Irán firmarán este viernes en Suiza el acuerdo para poner fin a la guerra: qué cierra y qué queda abierto
EE. UU. e Irán firman su acuerdo el 19 de junio en Suiza; el petróleo ya cayó y faltan 60 días de pulso nuclear.
TL;DR:
- EE. UU. e Irán firmarán el 19 de junio en el resort suizo de Bürgenstock un memorando que sella el alto el fuego tras casi cuatro meses de guerra; Trump, Vance y el negociador iraní Ghalibaf ya lo rubricaron en digital el domingo.
- El pacto contempla reabrir el estrecho de Ormuz y levantar el bloqueo naval: el crudo cayó cerca de 5% tras el anuncio, con el Brent en torno a 83 dólares.
- Lo decisivo viene después: una ventana de 60 días para negociar el programa nuclear iraní, con Israel advirtiendo que no se siente atado al acuerdo en el Líbano.
Estados Unidos e Irán firmarán el viernes 19 de junio un memorando de entendimiento en el resort de Bürgenstock, en los Alpes suizos junto al lago de Lucerna, para cerrar formalmente una guerra de casi cuatro meses que sacudió los mercados de energía y dejó miles de desplazados en Oriente Medio. El ministerio de Asuntos Exteriores suizo confirmó la sede, propuesta por los mediadores de Pakistán y Catar junto con Washington y Teherán. La ceremonia ratificará en persona lo que ambas partes ya firmaron de forma digital el domingo: el vicepresidente JD Vance, el presidente Donald Trump y el presidente del Parlamento iraní y jefe negociador, Mohammad Bagher Ghalibaf. El acuerdo promete reabrir el estrecho de Ormuz, levantar el bloqueo naval a Irán y abrir 60 días de negociaciones sobre el programa nuclear iraní. El texto completo, sin embargo, sigue sin hacerse público.
La firma digital ya ocurrió; el documento sigue bajo llave
La parte simbólica ya está hecha. El lunes, Vance lo soltó en televisión sin rodeos:
"Ya firmamos el acuerdo de forma digital ayer", declaró a "Good Morning America", de la cadena ABC.
Un alto funcionario estadounidense confirmó que tanto Vance como Trump rubricaron el memorando el domingo 14 de junio, y que Ghalibaf lo hizo en nombre de Teherán, poniendo —en sus palabras— punto final a la guerra que EE. UU. e Israel lanzaron el 28 de febrero.
A Bürgenstock viajarán el viernes Vance, Ghalibaf y el canciller iraní, Abbas Araghchi, además de los asesores de Trump Steve Witkoff y Jared Kushner. Lo que nadie ha mostrado todavía es el papel: Trump primero dijo que se publicaría "pronto" y luego movió la fecha a "algún momento después del viernes".
Qué dice el acuerdo, según las dos partes
Sin texto oficial, lo que se sabe del contenido viene de lo que han contado funcionarios de los tres países. Del lado iraní, el viceministro de Exteriores Majid Takht Ravanchi detalló que el memorando toca varios frentes a la vez. Estos son los puntos centrales que han trascendido:
- Un alto el fuego inmediato y permanente en todos los frentes, incluido el Líbano.
- La reapertura del estrecho de Ormuz sin peajes y el fin del bloqueo naval estadounidense a Irán.
- El desbloqueo de los activos iraníes congelados, que Teherán considera retenidos de forma ilegal.
- Disposiciones sobre reconstrucción y compensación por daños en la región.
Ninguno de esos puntos puede darse por cerrado hasta que aparezca la letra chica. Y ya hay matices incómodos: sobre Ormuz, Vance dijo a CNBC que Washington "espera" que el estrecho quede abierto y libre de peajes "a largo plazo", sin garantizarlo. Un funcionario precisó después que el memorando asegura el tránsito sin peaje solo durante los próximos 60 días, con la puerta abierta a que vuelvan a cobrarse después.
El petróleo ya respondió: por qué esto te pega en el bolsillo
Aquí la noticia deja de ser geopolítica abstracta. El crudo se desplomó cerca de 5% tras el anuncio: el WTI estadounidense cerró alrededor de 80,75 dólares por barril y el Brent, referencia internacional, en torno a 83,17 dólares. Es la otra cara de lo que ocurrió durante la guerra, cuando el cierre de Ormuz y los ataques a buques empujaron al Brent por encima de los 114 dólares en marzo.
"El acuerdo con la República Islámica de Irán está ya completo (...) Barcos del mundo, enciendan sus motores. ¡Que fluya el petróleo!", escribió Trump en Truth Social.
Para un lector en México, España o el resto de América Latina, el dato no es menor: el estrecho de Ormuz mueve buena parte del crudo y el gas del planeta, y un barril más barato termina filtrándose, con retraso, en la gasolina y en la presión inflacionaria.
La advertencia es que abrir el estrecho llevará tiempo. Un alto funcionario reconoció que el regreso a la normalidad no será inmediato —primero hay que retirar minas del agua y los armadores harán sus propios cálculos de riesgo—, aunque anticipó un aumento notable del tráfico en las próximas semanas.
Los 60 días que de verdad importan
El alto el fuego es el primer paso; la prueba real son los 60 días de negociación nuclear que arrancan tras la firma. Washington insiste en que el uranio altamente enriquecido de Irán "será destruido y retirado", y Vance ha dicho que esa retirada y las inspecciones del OIEA son parte "central" del pacto. Teherán responde lo de siempre: nunca buscó un arma nuclear.
"Aunque nos detuviéramos aquí, ¿qué sería cierto? Su ejército está destruido, el estrecho de Ormuz está abierto, su programa nuclear ha sido destruido, y tenemos sobre ellos una influencia económica enorme que no teníamos hace año y medio", dijo Vance.
Sus afirmaciones, eso sí, chocan en parte con los hechos: Irán todavía conserva su reserva de uranio enriquecido y su programa de misiles, aunque maltrecho, sigue de pie. Trump ya puso sobre la mesa la amenaza de reanudar los ataques si no hay acuerdo nuclear, y un alto funcionario calculó que en "dos o tres semanas" sabrán si un pacto de seguimiento es viable. No es un plazo cualquiera: marca cuánto durará la calma antes de saber si la diplomacia aguanta.
Lo que aún puede descarrilar el acuerdo
El punto más frágil tiene nombre: el Líbano. Aunque Irán y Pakistán aseguran que el alto el fuego cubre al país y frena la ofensiva israelí contra Hezbolá, Israel ha dejado claro que no se considera atado a esa cláusula. De hecho, medios libaneses reportaron que ataques israelíes cerca de Nabatieh dejaron cuatro muertos, ya con el acuerdo anunciado. Un funcionario estadounidense lo planteó sin adornos: el alto el fuego no será unilateral, y si Hezbolá ataca a Israel, Israel tendrá derecho a responder.
A eso se suma la tensión entre Washington y Jerusalén. Tras el bombardeo israelí en Beirut del fin de semana, Axios reportó que Trump llamó a Netanyahu para reprocharle su falta de criterio, y el presidente estadounidense pidió en público "tener una pequeña charla" con Hezbolá, sin mencionar a Israel. Hay un factor de fondo que explica el giro de tono: los ataques del 28 de febrero mataron al entonces líder supremo iraní, Ali Khamenei, y hoy gobierna su hijo, Mojtaba Khamenei. Trump elogia a esa "nueva" cúpula y dice haber forzado un cambio de régimen, aunque el sistema sigue intacto.
Por ahora, el acuerdo vive en una firma digital, en declaraciones cruzadas y en una fecha en el calendario. Nada queda sellado hasta el viernes, y esta guerra ya enseñó que un alto el fuego anunciado puede romperse en cuestión de días. Lo tangible es lo que se mueve fuera de la mesa de negociación: un barril más barato, familias volviendo al sur del Líbano y un reloj de 60 días que dirá si la diplomacia resiste o si los aviones vuelven a despegar.