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El profesor de Brown que anuló el parcial: 96% con IA en casa, 48.6% en el salón

Un profesor de Brown sospechó uso de IA en el midterm. En el examen presencial el promedio cayó de 96% a 48.6%.

por Dilis Salazar
El profesor de Brown que anuló el parcial: 96% con IA en casa, 48.6% en el salón
Photo by Allen Y / Unsplash

TL;DR:

  • Roberto Serrano, profesor de economía en Brown University, anuló el examen parcial de su curso tras concluir que decenas de alumnos lo resolvieron con inteligencia artificial.
  • El parcial para llevar a casa promedió 96%. El final, aplicado en el salón, promedió 48.6%: el peor registro del curso. Dieciocho estudiantes se dieron de baja y 19 reprobaron.
  • La universidad le pidió presentar una denuncia individual por cada alumno sospechoso. Su propio comité de IA, en el reporte del 7 de julio de 2026, recomienda "quitarle el peso al castigo".

Por primera vez en casi dos décadas dando Welfare Economics and Social Choice Theory (Econ 1170), el economista Roberto Serrano permitió que sus alumnos de Brown University resolvieran el examen parcial en casa. Varios habían expresado ansiedad por volver al aula después del tiroteo de diciembre de 2025 en el campus, donde un atacante mató a dos estudiantes e hirió a nueve, y a Serrano le pareció razonable. El grupo promedió 96% en una prueba diseñada para ser más difícil que las anteriores. El histórico del curso: entre 65 y 80. Serrano sospechó lo obvio, cambió el examen final a modalidad presencial y el promedio se derrumbó a 48.6%. Anuló el parcial. La historia, publicada por Inside Higher Ed el 8 de julio de 2026, estalló la misma semana en que Brown difundió el reporte de su comité sobre IA generativa.

Serrano no llegó a la conclusión por corazonada. Él y sus asistentes de calificación pasaron el examen por ChatGPT y las respuestas del modelo se parecían demasiado a las de la clase: correctas a medias, extrañamente enredadas. Un ejercicio pedía demostrar un enunciado matemático que salía en dos líneas con un argumento directo. ChatGPT eligió el camino largo, por contradicción. Muchos alumnos también.

Otro dato que ayuda a entender el tamaño del problema: el curso solía atraer hasta 30 estudiantes. Ese semestre se inscribieron 86. Serrano lo atribuye a la promesa del examen para llevar a casa.

Students attentively taking notes in a lecture hall.
Photo by Vitaly Gariev / Unsplash

Del 96% en casa al 48.6% en el salón

Serrano avisó a la clase por escrito, con el visto bueno de su decano. No anularía el parcial todavía: si la distribución del final se parecía a la del parcial, contaría ambos. Si no, el parcial quedaba sin efecto y el final pesaría más.

Nadie respondió. Lo que siguió fue una fuga. Dieciocho estudiantes se dieron de baja del curso. Otros nueve siguieron inscritos, pero no se presentaron al final. De los 59 que sí lo hicieron, tres sacaron cero y solo dos quedaron dentro de un margen de 10 puntos respecto de su calificación del parcial, según los datos que Serrano compartió con Inside Higher Ed y que retomó Tom's Hardware. Uno solo mejoró.

El promedio final, 48.6%, es el más bajo que Serrano recuerda en el curso; antes nunca había caído por debajo de 65. El parcial quedó anulado, el final pasó a valer el 80% de la calificación y el profesor bajó el mínimo aprobatorio de 50 a 40 puntos para amortiguar el golpe. Aun así, 19 alumnos reprobaron.

Brown le pide una denuncia por cada alumno

En mayo, Serrano entregó los datos al Standing Committee on the Academic Code de Brown. No obtuvo respuesta. Cuando hizo pública la historia a finales de junio, el comité reaccionó: a través del jefe de su departamento, le pidió presentar quejas individuales contra cada estudiante sospechoso, con copia de sus exámenes.

"Lo que están pidiendo es ridículo… Creo que planean pasarlos por alguna herramienta de detección de IA, y es bien sabido que esas herramientas dan muchos falsos positivos y falsos negativos", dijo Serrano.

La universidad lo cuenta distinto. Su vocero, Brian Clark, sostuvo ante Inside Higher Ed que el procedimiento es el mismo se trate de uno o de sesenta estudiantes, que varios responsables académicos contactaron al profesor para explicarle cómo se formaliza una acusación, y que hasta la fecha él no ha entregado los detalles que el comité necesita para avanzar.

Nadie tiene incentivos para resolver esto rápido, y Tricia Bertram Gallant, directora de la Oficina de Integridad Académica y del Triton Testing Center de la Universidad de California en San Diego, lo dice sin adornos: a un profesor no se le premia ni se le paga por procesar un caso de sesenta tramposos. Si es profesor de asignatura y cobra del primer al último día de clases, ¿en qué horas lo hace? Su recomendación es práctica: permitir que los alumnos acepten responsabilidad por correo y que los docentes presenten denuncias colectivas.

El propio reporte de Brown desaconseja los detectores de IA

Mientras el pleito escalaba, el comité de IA Generativa en Enseñanza y Aprendizaje (GAITL) de Brown terminaba un trabajo de más de un año. El provost Francis J. Doyle III lo convocó en marzo de 2025 y el reporte final se publicó el 7 de julio de 2026, un día antes de que la historia de Serrano llegara a la prensa nacional.

De los 105 profesores que respondieron al cuestionario del comité, estas fueron las preocupaciones dominantes:

  • 95% teme que la IA reduzca el aprendizaje de largo plazo de sus alumnos.
  • 80% teme consecuencias negativas sobre la cognición.
  • 75% teme que los estudiantes hagan trampa.

Del lado estudiantil, 56% de los universitarios y 67% de los alumnos de posgrado y medicina que contestaron dijeron usar herramientas de IA de forma intencional a diario o cada semana.

El reporte pide actualizar los códigos académicos y publicar reglas base para toda la universidad. También pide algo que Serrano leyó como una rendición: restarle protagonismo al castigo. El comité argumenta que no existe manera de comprobar con exactitud total si alguien usó IA generativa y que las normas van a cambiar en los próximos años, así que apostar todo a la sanción cierra la conversación en lugar de abrirla.

⚠️
El reporte GAITL revisó a 13 instituciones pares de Brown con escuela de medicina: siete desaconsejan o no respaldan el uso de detectores de IA, y ninguna los avala. Los detectores no ofrecen evidencia concreta y tampoco distinguen entre corregir la gramática con IA y redactar un ensayo completo con ella.

El sesgo que golpea a quien no escribe en inglés nativo

Aquí es donde la historia deja de ser un pleito interno de una universidad de la Ivy League y empieza a tocar a los lectores hispanohablantes. El mismo reporte de Brown documenta que las herramientas de detección de IA muestran un sesgo significativo contra quienes no tienen el inglés como lengua materna: su prosa, más plana y más literal, se parece estadísticamente a la de un modelo. Para un estudiante mexicano, colombiano o español en un campus estadounidense, un falso positivo no es una nota al pie.

El efecto secundario ya se está viendo. El comité cita reportes de estudiantes que empeoran su redacción a propósito, e incluso meten errores, para no levantar sospechas. Poner el foco donde de verdad duele significa admitir que la herramienta que muchas universidades quieren usar como juez castiga primero a quien menos margen tiene para defenderse.

Serrano, mientras tanto, no se anduvo con rodeos al explicar por qué siguió empujando el caso.

"No podemos permitirnos una sociedad en la que una fracción significativa de nuestras mejores mentes jóvenes piense que hacer trampa está bien. Eso lleva a una sociedad en declive, a una sociedad fallida… No podemos elegir volvernos idiotas", dijo el profesor.

Hasta hoy, ningún estudiante de Econ 1170 ha sido sancionado formalmente. Lo que sí está resuelto son los números: un parcial anulado, 19 reprobados y un final que pesa el 80% de la calificación. Brown tiene un reporte de 30 páginas que le dice a sus profesores que no confíen en los detectores, un comité que le pide a Serrano exactamente los expedientes que alimentarían a esos detectores, y una pregunta sin responder que el resto de las universidades va a enfrentar el próximo semestre: qué hacer cuando el sospechoso no es un alumno, sino la mitad del salón.

Fuentes: 1, 2, 3

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por Dilis Salazar

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