TL;DR:
- El Estrecho de Ormuz cumple más de cuatro meses bloqueado al tráfico comercial debido al conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán.
- El despliegue de 172 millones de barriles de la reserva estratégica de Estados Unidos evitó la crisis de desabasto proyectada.
- Una reducción masiva en las importaciones de petróleo por parte de China ayudó de manera indirecta a de manera indirecta a estabilizar los precios internacionales.
El mercado energético global ha logrado sortear el desastre que muchos analistas daban por sentado tras más de cuatro meses del cierre de facto del estrecho de Ormuz para el transporte comercial. Desde el inicio de las hostilidades entre Estados Unidos, Israel e Irán a finales de febrero de 2026, el paso por el cual transita el 21% del petróleo mundial y el 25% del comercio de gas natural licuado (GNL) ha visto caer su tráfico de buques cisterna a mínimos históricos. Sin embargo, la acción coordinada de los gobiernos occidentales al liberar sus reservas estratégicas, una drástica caída en la demanda de importación de crudo por parte de China y la flexibilización de regulaciones de transporte marítimo en Estados Unidos han contenido el impacto en los precios y el suministro global.


El tráfico marítimo se reduce un 97% en la zona de conflicto
El bloqueo de esta vía crucial es casi total. Según reportes de la agencia Reuters, apenas dos buques cisterna transitaron por el estrecho durante las primeras horas del jueves 9 de julio de 2026, en un escenario donde los recientes ataques aéreos de Estados Unidos sobre territorio iraní han disparado los riesgos de navegación. Un estudio académico reciente, basado en datos de radar satelital y del sistema de identificación automática (AIS), documenta una caída del 97% en el tránsito de embarcaciones por el estrecho.
Para monitorear esta parálisis, la tecnología satelital se ha convertido en el recurso principal de la industria. Firmas especializadas como TankerTrackers.com utilizan imágenes satelitales y herramientas digitales de rastreo para verificar los movimientos de los barcos en aguas hostiles, donde muchos buques apagan sus transpondedores para evitar ser detectados.
Estados Unidos exprime sus reservas y flexibiliza su ley de cabotaje
La respuesta de Washington ante la crisis se enfocó en el suministro inmediato y la logística doméstica. En marzo, la administración de Donald Trump autorizó al Departamento de Energía la liberación de 172 millones de barriles de la Reserva Estratégica de Petróleo (SPR), como parte de un acuerdo con la Agencia Internacional de Energía (AIE) para inyectar hasta 400 millones de barriles al mercado global.
Esta medida de emergencia ha tenido un costo físico visible: las reservas de la SPR disminuyeron a 319.5 millones de barriles, su nivel más bajo desde abril de 1983. Además, los inventarios totales de crudo en Estados Unidos, incluyendo las reservas comerciales, registraron una caída superior a los 111 millones de barriles desde que estalló el conflicto armado.
En el frente regulatorio, el Departamento de Seguridad Nacional emitió el 17 de marzo una exención a la Ley Jones (Jones Act) para permitir que barcos con bandera extranjera transporten petróleo, gas natural y otros derivados energéticos entre puertos estadounidenses. Esta medida de alivio logístico, programada originalmente para durar 60 días, recibió una extensión de 90 días en abril y permanecerá vigente hasta el 16 de agosto de 2026.
El inesperado freno de China estabiliza los precios globales
Fuera de las decisiones políticas de Occidente, el factor más determinante para evitar la escalada de precios ha sido el comportamiento comercial de Pekín. Según datos de aduanas reportados por Bloomberg, las importaciones de crudo de China cayeron a 7.8 millones de barriles diarios en mayo de 2026, registrando su nivel más bajo desde octubre de 2017. Esta cifra contrasta con el promedio de 11.6 millones de barriles diarios que el gigante asiático importaba en 2025.
Para junio, la contracción se acentuó. Los análisis de la firma Kpler apuntan a que la demanda total de petróleo en China cayó aproximadamente 6 millones de barriles diarios en comparación con los niveles previos a la crisis de Ormuz. De acuerdo con un análisis de El Wall Street Journal, este retroceso masivo en las compras chinas ha funcionado como un dique de contención para el mercado, evitando que la cotización del crudo se dispare y permitiendo que la economía global mantenga su ritmo a pesar del bloqueo.
La factura del mañana: la carrera por reconstruir las reservas
Aunque el colapso se ha evitado de manera temporal, la estrategia actual de contingencia abre una nueva presión a mediano plazo. Diversos gobiernos ya diseñan planes para adquirir millones de barriles de petróleo con el fin de reconstruir sus reservas agotadas de aquí a 2028.
Esta demanda futura para reabastecer las bodegas estatales podría añadir hasta 664,000 barriles diarios de presión de compra para el tercer trimestre de 2027, lo que reconfigurará los flujos globales de energía en un entorno donde las conversaciones de paz con Irán siguen estancadas y el estrecho de Ormuz continúa cerrado al comercio regular.