TL;DR:
- El AGI Bar de Zhongguancun, en Pekín, entrega tokens ilimitados de DeepSeek con la consumición y se convirtió en el punto de reunión de desarrolladores, inversionistas y estudiantes de la industria china de IA.
- El trago insignia cuesta 9.9 yuanes, unos 1.50 dólares según Reuters, y es un vaso casi entero de espuma; los tokens salen de dos computadoras Nvidia DGX Spark que autohospedan DeepSeek V4 Flash.
- Su dueño, Song De, dice que el local pierde dinero y regala diez veces más tragos de los que vende; aun así abrió una sucursal en Shanghái en junio y quiere ampliar el espacio de Pekín.
En la calle Inno Way de Zhongguancun, el distrito tecnológico de Pekín, hay un bar que reparte tokens de inteligencia artificial como otros reparten Wi-Fi. Se llama AGI Bar, lo abrió el año pasado el desarrollador independiente Song De y su trago insignia cuesta 9.9 yuanes, alrededor de 1.50 dólares, por un vaso casi entero de espuma. Quien se conecta a la red del local accede a un agente que entrega tokens ilimitados de DeepSeek para programar, servidos desde dos computadoras Nvidia DGX Spark colocadas a la vista. Reuters y AFP reportaron desde el sitio este mes y lo describen como punto de reunión de desarrolladores, inversionistas y estudiantes de la industria china de IA. La pieza que sostiene el modelo es económica: los pesos abiertos de DeepSeek permiten a Song hospedar V4 Flash por su cuenta, sin pagarle al laboratorio.
Los tokens gratis salen de dos computadoras que están a la vista
El mecanismo es más simple de lo que suena. Según AFP, el local autohospeda DeepSeek V4 Flash en dos estaciones de trabajo Nvidia instaladas ahí mismo, de modo que Song no le paga nada al laboratorio por usar su modelo. Su comparación, contada a esa agencia, es directa: si un bar normal pone un router y regala Wi-Fi, él pone dos computadoras y regala tokens. Ante Reuters lo lleva más lejos y describe la IA como un servicio público futuro, al nivel del agua, la electricidad y el internet, y sostiene que debería estar tan disponible como el Wi-Fi.
Ese cálculo depende por completo de que los modelos chinos sigan siendo abiertos. DeepSeek anunció a inicios de agosto que planea un aumento importante de precios para programadores y, al 10 de agosto de 2026, su V4 Flash encabezaba la tabla de uso de la plataforma OpenRouter, según AFP. Nada de eso toca al bar: quien autohospeda no paga por token.
Hay una ironía en la sala de máquinas. El escaparate más visible de la IA china de pesos abiertos funciona sobre hardware estadounidense, dos DGX Spark de Nvidia puestas donde todo el mundo las vea.
La carta del bar es un chiste interno sobre la burbuja
El trago se llama AGI y llega en un vaso lleno de espuma. La carta publicada en el sitio oficial del local cobra 9.9 yuanes el tamaño estándar y 9.11 el grande, con la línea "9.11 > 9.9" impresa al lado, un guiño numérico que solo tiene gracia entre gente que trabaja con modelos. También lista un tamaño extra grande en 19,999 yuanes, con la regla de que cada pedido le agrega otro 9 al final. El propio sitio del bar resume la filosofía en una línea de su carta:
La espuma es buena. Sin espuma, no hay expectativas.
El nombre registrado del bar en chino significa "destilación de conocimiento", que es a la vez un término técnico de la IA, el proceso de transferir lo aprendido de un modelo grande a uno pequeño, y una broma sobre destilar licor. Song le contó a Reuters que entre humanos en una barra también ocurre esa destilación.

La decoración va en la misma dirección. Las paredes están cubiertas de logotipos, figuras de colores y merchandising de los principales laboratorios chinos, y afuera de la entrada está el gong de latón que Z.ai golpeó cuando salió a bolsa en Hong Kong en enero de 2026, según Reuters. La ubicación explica el resto: Inno Way queda a unos pasos de las universidades Tsinghua y Pekín, que forman al grueso del talento chino en IA, y cerca de oficinas de DeepSeek y Microsoft. Ahí se han hecho fiestas de laboratorios como Z.ai, seminarios para desarrolladores, simposios de código abierto y reuniones de investigación universitaria.
Su sitio oficial vende exactamente esa función: estudio de IA de día y bar de noche, de 15:00 a 23:00, con lanzamientos de producto, encuentros de industria, after parties y demostraciones de robótica. La promesa comercial es de club: lanzar ahí significa haber alcanzado el estándar del sector.
El local pierde dinero y aun así abrió sucursal en Shanghái
Song fue explícito con Reuters sobre las cuentas: el bar pierde dinero y la cantidad de tragos que regala es unas diez veces mayor que la que vende. Sigue empleando personal, pero automatizó inventario, reservas, servicios y membresías con un agente, y conectó iluminación, software y hardware del local a APIs para no gastar trabajo humano en tareas operativas repetitivas.
La expansión avanza igual. Abrió una sucursal en Shanghái en junio de 2026, quiere ampliar la superficie de Pekín este año y planea usar robots humanoides para servir las bebidas. Reuters atribuye esa ampliación a la demanda del local, no a una mejora de las cuentas.
Lo que la barra dice sobre el precio de la IA
Detrás del chiste hay una competencia de precios muy real. AFP documentó que OpenAI recortó 80% las tarifas de su modelo ligero "Luna" y que Anthropic presentó un modelo cercano al desempeño de su sistema más potente a la mitad de precio, mientras xAI abarató algunos Grok y Meta lanzó la opción de bajo costo Muse Spark 1.2. En sentido contrario, varias empresas chinas están subiendo tarifas justo cuando su oferta abierta gana tracción entre programadores y empresas.
Jack Gold, fundador de la consultora J.Gold Associates, le dijo a AFP que la presión se explica porque OpenAI y Anthropic preparan su salida a bolsa y "necesitan empezar a mostrar ganancias". Gold añadió un matiz que describe bien lo que pasa en la barra: mucho se puede resolver con modelos viejos, menores o pequeños, y en un mundo de agentes buena parte correrá localmente. Wang Tiezhen, consultor independiente y exresponsable del ecosistema APAC en HuggingFace, lo resumió ante la misma agencia diciendo que el código abierto está cerrando la brecha de desempeño más rápido de lo que nadie esperaba.
Como contamos hace unos días, ese abaratamiento llega lejos: el mismo V4 Flash que corre en la barra del AGI Bar superó el umbral de corte de la Olimpiada Internacional de Matemáticas 2026 con un gasto de 12 centavos de dólar.

Song todavía no encuentra la forma de que el bar gane dinero, pero el experimento ya probó otra cosa: con pesos abiertos y dos computadoras de escritorio, regalar acceso a un modelo competente cuesta más o menos lo mismo que dejar el router prendido. Ese cálculo es el que están rehaciendo los laboratorios que sí cobran por token.