Tim Sweeney, CEO de Epic Games, defendió el 24 de octubre de 2026 que Fab identifique recursos creados con IA generativa, un día después de calificar de "aborrecible" la exigencia de Steam de revelar su uso en los juegos. El ejecutivo justificó el etiquetado de Fab por las obligaciones contractuales de sus compradores.
En su publicación en X del 23 de octubre, Sweeney presentó el aviso de Steam como una "declaración política" que grupos hostiles podrían utilizar contra los desarrolladores. Lo hizo al responder a Matt Workman, que había cuestionado ese requisito.
Qué exige Steam a los desarrolladores
El cuestionario de contenido de Steamworks se centra en el uso de IA para crear materiales que se incluyen en el juego y que consumen los jugadores. Menciona imágenes, sonido, narrativa y localización. Valve aclara que las mejoras de eficiencia obtenidas con herramientas de IA integradas en los entornos de desarrollo quedan fuera del foco de esa sección.
Para el contenido creado durante el desarrollo, Valve exige que cumpla las mismas reglas que el resto del juego, incluidas las prohibiciones de materiales ilegales o que infrinjan derechos. Si la IA produce contenido durante la partida, el estudio debe explicar además qué protecciones aplica para evitar resultados ilegales.
El aviso público tiene un propósito expresado por Valve desde el 9 de enero de 2024: permitir que los clientes entiendan cómo usa IA cada juego. La compañía anunció entonces que mostraría en su ficha de Steam buena parte de la información proporcionada por los desarrolladores.
Epic también etiqueta contenido con IA en Fab
Fab, el mercado de recursos digitales de Epic, también identifica productos creados con IA. Su documentación establece que un paquete recibe la marca "Created With AI" si alguno de los productos que agrupa fue creado con esa tecnología.
En su respuesta del 24 de octubre, Sweeney defendió que Fab es un mercado entre empresas. Según explicó, muchos clientes tienen contratos que les exigen conocer el origen de todo el contenido de sus juegos. Entre esas obligaciones citó el propio acuerdo de Steam que él critica.
Los compradores que trabajan bajo esos contratos, sostuvo Sweeney, no pueden adquirir los recursos sin conocer su procedencia.