TL;DR:
- El jueves 3 de septiembre de 2026, a las 14:00 CEST, el Módulo de Transferencia se soltará de los dos orbitadores de BepiColombo y quedará sin control, con una trayectoria que lo hará pasar de largo por Mercurio.
- La maniobra que decide la misión llega en noviembre: la propulsión química del MPO debe frenar la nave para que Mercurio la capture, y la ESA reconoce que varios subsistemas nunca se probaron en condiciones de vuelo.
- Los dos orbitadores se separarán entre sí en diciembre y la campaña científica no arranca hasta abril de 2027.
La ESA y la agencia japonesa JAXA parten en dos su misión a Mercurio el jueves 3 de septiembre de 2026. A las 14:00 CEST, el Módulo de Transferencia que empujó a BepiColombo durante ocho años se soltará de los dos orbitadores científicos, y la agencia europea transmitirá la operación en vivo desde su centro de control en Darmstadt, Alemania, desde las 13:45. El paso del jueves abre la fase de llegada, aunque el momento que define la misión llegará en noviembre, cuando los orbitadores enciendan la propulsión química del MPO para dejarse atrapar por la gravedad del planeta. Ignacio Tanco, jefe de Operaciones de Misiones al Sistema Solar Interior de la ESA, explicó en la rueda de prensa del 31 de agosto que varios subsistemas, entre ellos esa propulsión, nunca se han probado en condiciones de vuelo, según la agencia EFE.
El módulo que hizo todo el trabajo se queda sin control
El Módulo de Transferencia, o MTM, es la pieza europea que cargó con el viaje. Sus paneles solares alimentaron los motores iónicos que fueron restando velocidad a la nave desde 2018. Cuando se suelte, deja de ser útil y deja de ser gobernable.
Es un módulo totalmente pasivo: no se puede controlar, no se puede maniobrar.
Lo dijo a Euronews Frank Budnik, responsable de Dinámica de Vuelo de la ESA. Sin control de actitud, el MTM empezará a girar sobre sí mismo y su trayectoria lo llevará a pasar cerca de Mercurio sin quedar atrapado. Terminará sus días en el espacio interplanetario.
Del otro lado quedan el Orbitador Planetario de Mercurio (MPO), de la ESA, y el Orbitador Magnetosférico de Mercurio (Mio), de JAXA, apilados uno sobre otro y volando libres por primera vez. Los instrumentos y cámaras que el MTM tapaba se quedan con vista despejada. En Darmstadt, los equipos esperarán la señal: la ESA calcula que la primera recepción posible es a las 15:53 CEST, y a partir de ahí vienen las comprobaciones de estado de la nave.
La transmisión de la agencia empieza a las 13:45 CEST del jueves.
La maniobra que decide la misión es en noviembre, no el jueves
La separación del jueves es un evento mecánico con fecha y hora exactas. La siguiente etapa no ofrece esa precisión. Entre finales de noviembre y principios de diciembre, según Euronews, los controladores deben encender una secuencia de motores químicos para bajar la órbita del conjunto y dejar que la gravedad de Mercurio lo capture. Esos motores son los del MPO, y son justamente lo que Tanco puso sobre la mesa en la rueda de prensa: hay subsistemas de la misión que nunca se han probado en condiciones de vuelo.
No sería la primera avería de propulsión de la misión. La llegada estaba prevista para diciembre de 2025 y no ocurrió: una falla dejó a la nave operando por debajo de su potencia y la obligó a seguir otra trayectoria, según Gizmodo. Son dos sistemas distintos. Aquella avería afectó a la propulsión eléctrica del módulo de transferencia, mientras que la de noviembre es la química del MPO, un motor que todavía no ha tenido su turno.
Después llega diciembre. El MPO liberará a Mio en su órbita polar elíptica, expulsará el parasol del orbitador japonés, llamado MOSIF, y seguirá bajando hasta su órbita definitiva, que alcanzará en marzo de 2027, detalló EFE a partir del mismo encuentro con la prensa. Cada etapa tiene su propio riesgo:
| Etapa | Fecha | Qué está en juego |
|---|---|---|
| Separación del Módulo de Transferencia | 3 de septiembre de 2026 | El módulo que dio empuje durante ocho años queda sin control y pasará de largo por el planeta |
| Inserción en órbita de Mercurio | Noviembre de 2026 | Se estrena en vuelo la propulsión química del MPO, que debe frenar la nave lo suficiente para ser capturada |
| Separación de los dos orbitadores | Diciembre de 2026 | El MPO libera a Mio en su órbita polar elíptica y expulsa el parasol MOSIF |
| Órbita definitiva del MPO | Marzo de 2027 | Termina el ajuste de las dos órbitas; sin eso no arranca la campaña científica |
| Inicio de operaciones científicas | Abril de 2027 | Empiezan las mediciones de los dos orbitadores alrededor de Mercurio |
Frenar cerca del Sol cuesta más que llegar a Plutón
La ESA lo pone por escrito en el material de su rueda de prensa: para un orbitador, Mercurio es más difícil de alcanzar que Plutón. La razón no es la distancia. Una nave que cae hacia el Sol no se frena, se acelera, y para quedar en órbita alrededor de Mercurio tiene que igualar casi exactamente la velocidad del planeta.
De ahí salen los ocho años de viaje y los nueve sobrevuelos planetarios que necesitó la misión: uno a la Tierra, dos a Venus y seis al propio Mercurio, según EFE. En vez de una ruta directa, la nave fue restando velocidad poco a poco con su motor iónico.
El entorno tampoco ayuda. Santa Martínez, directora de la misión en la ESA, describió a Euronews un rango térmico que va de 180 grados bajo cero a 450 grados, con una intensidad solar de hasta diez veces la que recibe la Tierra. A eso se suma la distancia: cada instrucción tarda unos once minutos en llegar y otros once en confirmarse.

Qué quiere resolver BepiColombo cuando empiece a medir en 2027
BepiColombo es la tercera nave que visita Mercurio y la primera misión europea y japonesa al planeta. Sus dos orbitadores serán apenas el segundo y el tercero en orbitarlo: hasta hoy, la única que lo ha conseguido es la Messenger de la NASA.
Geraint Jones, científico principal del proyecto, explicó en la misma rueda de prensa que la estructura interna del planeta es densísima para su tamaño y que nadie sabe por qué. Los orbitadores medirán el campo magnético y la magnetosfera, la burbuja que se forma cuando ese campo desvía el viento solar. Mercurio y la Tierra son los únicos planetas rocosos del sistema solar que tienen uno.
También hay misterios de superficie. Falta confirmar si los cráteres en sombra permanente de los polos guardan hielo de agua y cuánto. Tampoco se sabe si el planeta sigue geológicamente activo o si está muerto como la Luna. Los dos orbitadores, además, van a "saborear" los gases de la exosfera para identificar cuáles son, de qué zonas salen y cómo cambian con el tiempo. Y como Mercurio se mueve dentro de un campo gravitatorio muy intenso, la misión servirá para poner a prueba la relatividad general de Einstein midiendo con precisión su órbita y su posición.
Es un planeta con reglas propias: un ciclo completo de día y noche dura 176 días terrestres, más que sus 88 días de vuelta al Sol, y se está encogiendo a medida que su núcleo se enfría.
Nada de eso empieza el jueves. La campaña científica arranca en abril de 2027, y de aquí a esa fecha la misión atraviesa tres puntos donde puede perderlo todo: la separación de esta semana, la captura de noviembre y el reparto de órbitas de diciembre. Lo que se juega el jueves es la posibilidad de tener datos que discutir dentro de dos años.