El Centro de Predicción Climática de NOAA actualizó el 31 de octubre su pronóstico para noviembre en Estados Unidos y amplió las zonas con mayor probabilidad de que la temperatura media mensual supere el promedio. La agencia también vigila una posible alteración del vórtice polar que añade incertidumbre, sobre todo en el este del país.
Qué cambió para las temperaturas y las lluvias
La nueva perspectiva extiende la señal de temperaturas superiores a lo normal a más partes del territorio continental, incluido el sureste, y a Alaska. En las llanuras del norte y el valle alto del Misisipi, NOAA calcula entre 60 % y 70 % de probabilidad de que la temperatura media de noviembre quede por encima del promedio de 1991 a 2020.
Ese porcentaje se refiere a la media del mes: no significa que la misma proporción de días vaya a ser cálida ni descarta periodos fríos. El centro usó probabilidades menores que las de uno de los modelos que analizó, en parte por la posibilidad de episodios más frescos asociados con la alteración estratosférica y la oscilación ártica.
El pronóstico de precipitación también cambió. NOAA elevó hasta 60 % la probabilidad de precipitaciones por encima de lo normal en partes del suroeste. En el sureste y la costa este redujo esa probabilidad frente a su perspectiva inicial, debido a un patrón cambiante y a previsiones más secas para el comienzo de noviembre.
Por qué el vórtice añade incertidumbre
El vórtice polar estratosférico es una circulación de vientos situada a gran altura alrededor del Ártico. Un calentamiento repentino de la estratosfera puede debilitar esa circulación. Si los vientos se invierten bajo criterios meteorológicos específicos, el episodio puede clasificarse como un calentamiento estratosférico mayor.
En su actualización, el centro de NOAA señala que los modelos contemplan una perturbación del vórtice y un posible calentamiento estratosférico repentino durante los primeros días de noviembre. Sus efectos potenciales podrían competir con la influencia de El Niño sobre el este de Estados Unidos. La evolución prevista todavía necesita confirmarse.
Los modelos ya apuntaban a una posible alteración temprana antes de la actualización mensual de NOAA.

World Climate Service advierte que, incluso si se invierten los vientos, una respuesta cerca de la superficie no está garantizada. Cuando la señal desciende a capas más bajas de la atmósfera, sus efectos pueden tardar entre dos y seis semanas y variar según la región. Una alteración por sí sola no permite asegurar nevadas en una localidad de Estados Unidos o Europa.
El Niño sigue siendo la influencia principal
NOAA considera que El Niño, la fase cálida de un ciclo climático del Pacífico ecuatorial, sigue siendo la influencia dominante de su pronóstico de noviembre. Eso no impide que otros patrones modifiquen las condiciones en periodos o regiones concretas.
El Niño ya está presente, pero una intensidad récord sigue siendo una proyección. En su diagnóstico del 8 de octubre, NOAA calculó un 83 % de probabilidad de que el índice oceánico relativo de El Niño alcance al menos +2.5 °C en el promedio de octubre a diciembre, un umbral que superaría los episodios comparables de su registro desde 1950.
Los pronósticos y avisos locales del Servicio Meteorológico Nacional ofrecen más detalle para seguir fenómenos concretos que una perspectiva mensual. NOAA tiene previsto publicar su siguiente diagnóstico de El Niño el 12 de noviembre de 2026.
