La empresa china NeuroXess anunció una ronda Serie B de 700 millones de yuanes para financiar las pruebas y el desarrollo de una interfaz cerebro-computadora implantable. El sistema busca ayudar a personas con tetraplejia a controlar dispositivos, pero todavía está en investigación.
La operación, anunciada el 28 de octubre, fue coliderada por SDIC Juli, Shenzhen Capital Group y Qinzhi Capital. NeuroXess, con sede en Shanghái, dijo que destinará el dinero a ensayos clínicos, trámites regulatorios, producción y desarrollo de nuevas versiones de la tecnología.
Una interfaz cerebro-computadora registra señales de actividad cerebral para convertirlas en órdenes que puede interpretar un dispositivo. En el sistema de NeuroXess, los electrodos flexibles se colocan sobre la superficie de la corteza, debajo de la duramadre, sin penetrar el tejido cerebral. La batería y otros componentes se implantan bajo la piel del pecho, según la empresa.
NeuroXess también desarrolla funciones para decodificar el habla y controlar elementos del entorno. Son aplicaciones distintas de la función de la mano que se evalúa en el ensayo de registro.
Qué medirá el ensayo
El estudio comenzó el 7 de julio en el Hospital Huashan, de la Universidad de Fudan. Busca evaluar la seguridad y el desempeño del dispositivo para compensar la pérdida de función en las extremidades superiores de personas con tetraplejia por una lesión de la médula espinal.
Según el registro de ClinicalTrials.gov, el ensayo prevé incorporar a 32 participantes. Todos recibirán el implante y entrenamiento para usarlo, incluido un guante neumático controlado mediante la interfaz. El diseño tiene un solo grupo y no contempla un grupo de comparación.
La medida principal examinará la función del brazo y la mano con ayuda del sistema tres meses después de la operación, frente a la evaluación inicial sin esa asistencia. El registro, actualizado por última vez el 22 de julio, no mostraba resultados publicados.
La compañía afirma haber completado 65 casos clínicos. Su anuncio no desglosa cuántos corresponden al ensayo de registro, por lo que esa cifra no debe confundirse con los 32 participantes previstos en el protocolo.
Tao Hu, fundador y director científico de NeuroXess, explicó a 36Kr que un algoritmo ajustado para una persona puede no funcionar igual en otra. Según su estimación, se necesitarían cientos o incluso miles de casos para desarrollar algoritmos que puedan generalizarse y reproducirse entre pacientes.
Una fábrica en construcción y una meta comercial
La ronda también apoyará la construcción de una planta de 14,300 metros cuadrados, con capacidad prevista para producir alrededor de 10,000 sistemas, según los planes de la empresa. NeuroXess aspira a llevar el producto al mercado médico a gran escala en un plazo de dos años, una meta que depende del avance clínico y regulatorio.
La financiación de interfaces implantables también ha atraído capital a otros proyectos. En septiembre, Precision Neuroscience cerró una ronda de 250 millones de dólares para continuar el desarrollo de su propia interfaz, que también coloca electrodos sobre la superficie cerebral.

Para NeuroXess, el ensayo de registro deberá aportar evidencia sobre seguridad y función antes de que el sistema pueda avanzar hacia una eventual aprobación en China.
