El partido que no le importa a nadie. Claro, a no ser que se trate de que estás compitiendo por el título de goleador del Mundial de la FIFA, y en ese caso, no sólo importa, sino que va a terminar influyendo mucho cómo te vaya en ese partido.
A esa situación específica se enfrentan hoy jugadores como Kylian Mbappé (principalmente, ya que tiene 8 goles y empata con Messi en la punta de la clasificación) y Harry Kane, con 6 goles anotados en la competición.
Y si vamos a la historia, que siempre es buena y los datos son duros, nos vamos a encontrar con más de un caso en el que este partido decidió la Bota de Oro del Mundial, ni más, ni menos.
Just Fontaine (Suecia 1958)

Este delantero tiene el récord de goles en un mundial, con 13. Difícil de alcanzar, incluso sumándole un par de partidos y bajando la calidad de los rivales.
El dato: cuando llegó al partido contra Alemania Occidental (3er y 4to puesto), tenía 9 goles. Anotó 4 para ganar 6-3 y se coronó no sólo ganador de la bota de Oro, sino que ostenta ese título tan difícil de batir.
Eusébio (Inglaterra 1966)

En un mundial donde Inglaterra sí hizo el trabajo, Eusébio también fue un portugués que apareció en los momentos importantes. Tanto así, que terminó con 9 goles ganando la Bota de Oro, y metiendo a su selección hasta el tercer lugar.
Anotó el 1-0 (de penal) en la victoria 2-1 contra la URSS, posicionándose por encima de Helmut Haller, de Alemania, en la clasificación de goleo.
Grzegorz Lato (Alemania 1974)

El delantero polaco, al que todo futbolero llamara Gregor, llevó a su Polonia hasta la medalla de bronce. En el partido que terminó 1-0 vs. Brasil, anotó el único gol para ganar la Bota de Oro con 7 goles, un gol más que su compañero de la delantera, Andrzej Szarmach.
Salvatore Schillaci (Italia 1990)

En el Mundial de Fútbol con la canción mejor compuesta de la historia, el Toto Schillaci se lució con 6 goles anotados, llevándose la Bota de Oro y dejando a su selección en el 3er lugar.
Al último partido llegó con 5 goles, los mismos que el checoslovaco Tomás Skuhravý. Con el partido 1-1 hasta el 86, vs. Inglaterra, tuvo un penal y lo convirtió para ganar Italia en los 90 minutos, y para quedarse con el prestigioso galardón de goleador de ese mundial.
Davor Suker (Francia 1998)

En el mejor mundial que había tenido Croacia en su historia (hasta Rusia 2018), El Matador Suker anotó 6 goles y fue campeón de goleo en solitario, superando los 5 goles de Batistuta y de Christian Vieri.
Ese desempate fue precisamente en el 2-1 final vs. Países Bajos (Holanda por aquellos años), donde marcó el gol definitivo.
Thomas Müller (Sudáfrica 2010)

El hombre que no podía ver a Barcelona y a Argentina, porque les hacía la mejor actuación de su vida.
Quedó empatado con 5 goles con David Villa y Diego Forlán. Sin embargo, quedó como goleador porque tuvo 3 asistencias (más que los demás con los que desempató). Llegó con 4 goles al último partido, donde anotó el primero de los 3 goles con los que Alemania ganó, 3-2, a Uruguay.