Sin embargo, este Francia vs. Inglaterra esconde incentivos que van más allá del protocolo. No es solo un bronce; es la última oportunidad de maquillar una eliminación dolorosa y cerrar un ciclo con la frente alta. Aunque el ambiente sea de funeral deportivo, lo que hay en juego suele ofrecer un fútbol más liberado y eléctrico.
Francia, mucho más que el honor
Para Francia y para Mbappé no será un partido más. De hecho, ambos se juegan lo suficiente como para que una gran cantidad de analistas piensen que hoy son favoritos.
- La selección gala, porque será el último partido de Didier Deschamps a cargo de la misma, una selección con la que ha logrado innumerables éxitos, como el Mundial de 2018, la Nations League de 2021 y el subcampeonato mundial en 2022.
- Para el delantero del Real Madrid, Kylian Mbappé, tampoco será un partido más. Así como Just Fontaine logró el récord de goles en un mundial en un partido por el tercer puesto, anotando 4 goles y quedándose con ese absurdo de 13 goles en Suecia 1958, Mbappé tiene la posibilidad de superar a Lionel Messi por la bota de oro y por el goleador histórico de todos los mundiales.

Francia llega como favorito
La estadística suele premiar al equipo que, por peso específico y ranking, aterrizó en el torneo con etiqueta de campeón. Históricamente, el favorito tiende a imponer su jerarquía en los 90 minutos reglamentarios frente a selecciones que ya sienten haber cumplido su ciclo.
Francia, bajo el mando de Deschamps, tiene esa memoria competitiva que Inglaterra a veces pareciera olvidar. Cuando la presión de la final desaparece, la calidad técnica pura de los galos sin lugar a dudas es superior.
Inglaterra llega a este duelo con dudas estructurales y un desgaste emocional evidente tras su eliminación a manos de Argentina, en un partido denso por demás.

Un partido donde los goles (parecieran) estar garantizados
Porque no sólo es el duelo de Harry Kane (6 goles) y Jude Bellingham (6 goles) vs. Kylian Mbappé (8 goles), sino que también es un duelo que siempre se ha caracterizado por ser abierto, digno de un espectáculo y donde las presiones de las defensas bajarán sustancialmente, algo que por ejemplo no veremos mañana en la final.
Y es que si miramos la historia, desde 2022 hasta la primera vez que se oficializó el partido por el tercer lugar, en 1934, muy pocas veces los partidos fueron aburridos en cuanto a goles.
Desde entonces, este choque se ha convertido en un festival ofensivo donde las defensas ya están pensando en la pretemporada. Solo hay que recordar el 3-2 de Alemania a Uruguay en 2010, o el 3-0 de Países Bajos a una Brasil hundida en 2014. Al no haber nada que proteger más que el honor, los equipos arriesgan, regalando partidos con promedios de gol muy superiores a cualquier fase de eliminación directa previa.
Dicho todo lo anterior: ¡Se viene un gran espectáculo que nadie se quiere perder!