Los bancos centrales desafían el desplome del oro: compran 41 toneladas en mayo de 2026
Los bancos centrales sumaron 41 toneladas de oro en mayo de 2026, ignorando la caída del precio del metal.
TL;DR:
- Los bancos centrales sumaron un neto de 41 toneladas de oro a sus reservas en mayo de 2026, liderados por Polonia y China.
- Las compras ocurren en medio de una caída del 25% en el precio del metal desde su máximo histórico de enero de 2026.
- El oro ya superó a los bonos del Tesoro de EE. UU. como el activo de reserva global más grande, impulsado por la desdolarización.
Los bancos centrales de todo el mundo mantienen una firme demanda de oro físico a pesar de que el metal precioso acaba de sufrir su peor caída trimestral desde 2013. Aunque el precio del lingote retrocedió más de un 25% desde los máximos históricos registrados en enero de 2026, dos importantes encuestas del sector confirman que las instituciones oficiales perciben esta corrección como una oportunidad de compra estratégica y no como un cambio de tendencia. El apetito institucional actúa hoy como el principal soporte estructural de un mercado que busca establecer un nuevo piso de cotización.


Compras silenciosas en plena corrección de precios
Los datos de mayo de 2026 confirman que las tesorerías estatales no se han dejado intimidar por la volatilidad. De acuerdo con el Consejo Mundial del Oro (WGC, por sus siglas en inglés), las entidades oficiales adquirieron un neto de 41 toneladas de oro durante el mes.
Este movimiento estuvo liderado por el banco central de Polonia, que sumó 18 toneladas a sus arcas, seguido por el de China, que incorporó 10 toneladas. Para Pekín, esta compra representó el vigésimo mes consecutivo de expansión de sus reservas doradas, consolidando una tendencia de diversificación a largo plazo que parece inmune a las fluctuaciones del mercado spot.
Durante los últimos cuatro años, las compras anuales de los bancos centrales han promediado las 1,000 toneladas, una tasa que duplica el ritmo registrado en la década previa. Esta acumulación constante se ha mantenido incluso cuando el precio del metal experimentó un giro drástico a principios de año.
El oro alcanzó un pico cercano a los 5,595 dólares por onza el 29 de enero de 2026, antes de sufrir un histórico desplome del 9% en una sola sesión el 30 de enero. Dicha caída fue detonada en parte por la nominación de Kevin Warsh para presidir la Reserva Federal de Estados Unidos. La tendencia a la baja se prolongó durante la primavera, acumulando un retroceso de aproximadamente el 16% solo en el segundo trimestre del año para cerrar junio cerca de los 3,942 dólares por onza.
Una corrección técnica para dar paso a compradores estratégicos
Lejos de sembrar el pánico en los despachos de los bancos centrales, el ajuste de precios es visto por los analistas como una purga necesaria de las posiciones especulativas. Nitesh Shah, director de materias primas e investigación macroeconómica de WisdomTree, explicó que este retroceso representa una normalización saludable y no una ruptura de los fundamentos del mercado. Según Shah, el oro se encuentra en un proceso de transición hacia un estado de equilibrio más alto y estable, respaldado por una base de inversionistas mucho más amplia.
Por su parte, el banco de inversión Goldman Sachs ajustó en junio su proyección para el cierre de 2026, reduciendo su precio objetivo de 5,400 a 4,900 dólares por onza. La firma justificó este ajuste por la postura de la Reserva Federal de mantener las tasas de interés estables por más tiempo del previsto originalmente. Sin embargo, Goldman Sachs mantuvo su perspectiva alcista a largo plazo, precisamente debido a la firmeza de la demanda oficial.
Esta confianza institucional queda retratada en la Encuesta de Reservas de Oro de Bancos Centrales de 2026 del WGC. El informe revela cifras sin precedentes:
- Un 45% de los gestores de reservas planea incrementar sus tenencias de oro en los próximos 12 meses, un incremento de dos puntos porcentuales frente al año anterior.
- El 89% de los encuestados prevé que las reservas globales totales de oro sigan aumentando en el mediano plazo.
- Solo el 28% de las instituciones considera que los altos precios son un obstáculo para seguir acumulando el metal.
El oro desplaza a los bonos estadounidenses como activo de refugio
El fenómeno va más allá del precio de cotización a corto plazo; refleja una transformación profunda en la filosofía de gestión de reservas de las naciones. Según el reporte anual Global Public Investor publicado por el foro OMFIF (Official Monetary and Financial Institutions Forum), el 82% de los bancos centrales posee actualmente oro físico en sus balances, en comparación con el 71% registrado el año anterior.
Andrea Correa, directora de investigación de OMFIF, destacó la magnitud de este cambio en declaraciones recopiladas por Kitco News:
"El porcentaje de bancos centrales que poseen oro físico aumentó en unos 10 puntos porcentuales, lo cual es un incremento enorme que continúa acelerándose año tras año. Con los choques geopolíticos, la incertidumbre y las transformaciones en el sistema monetario global, el oro es el activo que todos perciben como verdaderamente seguro."
Por primera vez, el oro ha superado a los bonos del Tesoro de Estados Unidos como la principal clase de activo de reserva a nivel mundial. Esta transición responde a preocupaciones concretas de los gestores de fondos públicos. El estudio de la OMFIF detalla que el 51% de los bancos centrales argumenta la protección contra riesgos geopolíticos como el motivo principal para comprar oro, un salto de 11 puntos porcentuales respecto a las mediciones de 2024. Entre los mayores riesgos macroeconómicos identificados por los gestores de reservas destacan el conflicto en Oriente Medio (mencionado por el 85% de los encuestados) y la incertidumbre en torno a la política exterior de Estados Unidos (81%).
Esta dinámica está acelerando un proceso de alejamiento del billete verde. Según reportó CNN, por primera vez desde que la OMFIF realiza este seguimiento, son más los bancos centrales que planean reducir sus tenencias de dólares estadounidenses que aquellos que pretenden incrementarlas durante la próxima década. Casi el 80% de los directores de reservas cree que el sistema monetario global avanza gradualmente hacia una estructura multipolar, donde el riesgo de sanciones, la búsqueda de desdolarización y la necesidad de un activo sin riesgo de contraparte o de impago justifican plenamente la solidez del oro.
Para los bancos centrales de todo el mundo, la lección de esta fuerte corrección es clara: el tropiezo en los precios es un ajuste puramente técnico en los mercados financieros, mientras que el caso estructural de largo plazo, determinado por el riesgo de sanciones, la búsqueda activa de la desdolarización y la necesidad imperativa de contar con un activo físico soberano y libre de riesgo de impago, sigue más sólido que nunca.