La Unión Europea registra mínimos históricos en reservas de gas por crisis en el Estrecho de Ormuz
La UE registra las tasas de inyección de gas más bajas de su historia ante el bloqueo del Estrecho de Ormuz.
TL;DR:
La Unión Europea registró las tasas de inyección de gas más bajas de su historia durante tres días consecutivos la semana pasada.El almacenamiento actual se sitúa en un 33.8% de su capacidad, cifra drásticamente inferior al promedio estacional del 55%.El bloqueo del Estrecho de Ormuz ha eliminado una quinta parte del suministro global de GNL, afectando la seguridad energética del bloque.
La Unión Europea enfrenta un escenario crítico tras reportar sus niveles de inyección de gas natural más bajos desde que se tiene registro. Durante tres días consecutivos de la semana pasada, el flujo hacia los depósitos subterráneos se desaceleró a niveles mínimos, lo que incrementa la presión sobre la seguridad energética del bloque. Este fenómeno responde directamente a las interrupciones en el suministro de Gas Natural Licuado (GNL) derivadas del conflicto en Medio Oriente y el cierre del estratégico Estrecho de Ormuz.
Gazprom, el gigante energético ruso, informó que los datos de Gas Infrastructure Europe muestran una caída sin precedentes en las tasas de llenado entre el martes y el jueves de la semana pasada. Esta falta de ritmo en el almacenamiento ocurre en un momento de vulnerabilidad, ya que las instalaciones de la UE iniciaron mayo con apenas un 33.8% de su capacidad, muy por debajo del promedio del 55% que suele registrarse en esta época del año. A este déficit se sumó un clima inusualmente frío en Europa Occidental, lo que elevó la demanda y limitó aún más las reservas.

El factor Ormuz y la fractura del suministro global
La raíz de esta crisis se localiza en el cierre del Estrecho de Ormuz, una arteria vital para el comercio energético mundial. Desde que el conflicto en Medio Oriente escaló a finales de febrero, el tráfico de buques cisterna se detuvo, cortando aproximadamente el 20% del suministro global de GNL. Esta parálisis afectó directamente los cargamentos provenientes del complejo Ras Laffan en Qatar y de las instalaciones en los Emiratos Árabes Unidos.
La magnitud del impacto se traduce en cifras alarmantes para el mercado europeo:
- Se estima una pérdida de 77 millones de toneladas anuales de GNL qatarí.
- Las importaciones de abril cayeron un 7% en comparación con el mismo periodo de 2025.
- Las inyecciones de almacenamiento han operado un 20% por debajo de los niveles del año pasado desde inicios de abril.
- Analistas de Wood Mackenzie prevén que las importaciones totales de la UE serán un 13% menores a lo proyectado originalmente debido a que los cargamentos se están desviando hacia compradores asiáticos que ofrecen precios más altos.
Ante la gravedad de la situación, la Unión Europea ajustó su meta obligatoria de almacenamiento del 90% al 80%. Sin embargo, la empresa energética noruega Equinor advirtió recientemente que es poco probable que el bloque alcance siquiera ese nuevo objetivo antes del invierno. Lograrlo requeriría inyectar cerca de 469 teravatios-hora este verano, una cifra superior a lo conseguido el año pasado y equivalente a 39 cargamentos adicionales de GNL que hoy no están garantizados.
Estados Unidos al rescate en un mercado de alta competencia
En medio de esta parálisis en el suministro de Medio Oriente, Estados Unidos se ha consolidado como el proveedor dominante de la Unión Europea. Según el Instituto de Economía Energética y Análisis Financiero (IEEFA), el GNL estadounidense representó el 63% de las importaciones europeas durante el primer trimestre de 2026, un aumento respecto al 57% registrado el año anterior.
"Nos enfrentamos a una escasez de gas natural. ¿De dónde provendrá ese gas natural? Surgirá de los aumentos continuos y las inversiones destinadas a expandir las exportaciones de GNL de EE. UU.", declaró Chris Wright, Secretario de Energía de los Estados Unidos.
Esta dependencia de las exportaciones norteamericanas pone de relieve la vulnerabilidad europea frente a la competencia de los mercados asiáticos. Mientras la UE intenta asegurar sus reservas con una estrategia de compra "lenta y constante" para evitar picos de precios, la escasez física de moléculas de gas sigue siendo la principal amenaza para la estabilidad económica del continente.
Qué sigue
El mercado energético global mantendrá su atención en la reapertura o el flujo alternativo fuera del Estrecho de Ormuz. Si las tensiones en Medio Oriente persisten, la Unión Europea podría enfrentar un invierno con reservas insuficientes, obligando a medidas de racionamiento industrial o a una dependencia aún más profunda y costosa del mercado spot de GNL estadounidense y noruego para evitar un colapso en el sistema de calefacción y generación eléctrica.