Musk vs. OpenAI llega al jurado: Altman, Microsoft y el control de la IA quedan bajo examen

Musk vs. OpenAI entra en fase decisiva con Altman, Microsoft y la estructura de la IA bajo presión

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por John P.
Musk vs. OpenAI llega al jurado: Altman, Microsoft y el control de la IA quedan bajo examen
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TL;DR:

Los abogados de Elon Musk y OpenAI cerraron sus argumentos en la corte federal de Oakland.
Musk reclama que donó 38 millones de dólares bajo una misión sin fines de lucro; Reuters reportó que busca cerca de 150,000 millones de dólares para la organización sin fines de lucro de OpenAI.
El caso puede afectar la estructura corporativa de OpenAI, la posición de Sam Altman y los planes de salida a bolsa de la empresa.

El juicio Musk vs. OpenAI entró en su fase decisiva el 14 de mayo de 2026 en Oakland, California, después de que los abogados de Elon Musk, Sam Altman, Greg Brockman, OpenAI y Microsoft presentaron sus argumentos finales. El caso importa porque no solo enfrenta a dos de los nombres más influyentes de la inteligencia artificial: también puede definir si OpenAI violó una promesa fundacional sin fines de lucro, si sus líderes se enriquecieron indebidamente y si Microsoft ayudó a romper esa misión.

El cierre dejó claro que la disputa tiene dos capas. La más ruidosa es personal: Musk acusa a Altman de traicionar la misión original de OpenAI. La más importante es legal: el jurado debe decidir si hubo una obligación específica sobre el uso de las donaciones de Musk y si la demanda llegó dentro del plazo permitido.

OpenAI nació en 2015 como una organización sin fines de lucro y más tarde creó una estructura con brazo comercial para financiar el desarrollo de inteligencia artificial. Musk, cofundador de la organización, sostiene que esa transformación rompió el acuerdo bajo el cual aportó dinero en los primeros años.

La defensa de OpenAI respondió que Musk conocía y apoyó desde temprano la necesidad de levantar capital privado, y que sus donaciones no tenían condiciones perpetuas sobre la estructura de la empresa.

La credibilidad de Altman fue el centro del ataque de Musk

El abogado de Musk, Steven Molo, concentró buena parte de su cierre en la credibilidad de Sam Altman. Su estrategia fue presentar al CEO de OpenAI como el testigo clave de la defensa y, al mismo tiempo, como alguien imposible de tomar al pie de la letra.

"Confronté a Sam Altman con el hecho de que cinco testigos en este juicio, todos personas que lo conocen desde hace años y que trabajaron con él, lo llamaron mentiroso bajo juramento. Mentiroso es una palabra muy poderosa en una sala de tribunal", dijo Molo.

Los cinco testigos mencionados por la parte de Musk fueron el propio Elon Musk, el cofundador Ilya Sutskever, la ex CTO Mira Murati y las exintegrantes del consejo Helen Toner y Tasha McCauley.

Molo remató con una idea sencilla para el jurado: si no creen en Altman, OpenAI pierde su principal sostén narrativo.

"La credibilidad de Sam Altman está directamente en cuestión en este caso. Él es el principal testigo de los acusados. Los acusados necesitan absolutamente que ustedes le crean a Sam Altman. Si no pueden confiar en él, si no le creen, no pueden ganar. Es así de simple", dijo Molo.

La dificultad para Musk es que no existe un contrato firmado que establezca, de forma clara, que sus donaciones obligaban a OpenAI a mantenerse para siempre como una organización sin fines de lucro. Por eso su equipo pidió al jurado revisar correos, comunicaciones internas, entrevistas y mensajes públicos como prueba de una especie de compromiso fundacional.

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OpenAI acusa a Musk de querer control, no proteger la misión

La defensa de OpenAI intentó desmontar el caso desde el otro lado: no negó que la empresa cambió de estructura, pero sostuvo que ese cambio era conocido, necesario y compatible con su misión.

La abogada Sarah Eddy dijo que Musk no logró probar que sus donaciones tenían condiciones específicas ni que esas condiciones le dieran derechos permanentes sobre OpenAI.

"El señor Musk ha intentado convencerlos de que sus donaciones de hace años a OpenAI venían con condiciones específicas, que esas condiciones eran lo suficientemente fuertes como para durar para siempre y atar a OpenAI mientras intenta perseguir su misión, y que esas condiciones le daban al señor Musk derechos perpetuos sobre OpenAI. Pero el señor Musk no ha estado ni cerca de probar ese caso", dijo Eddy.

La defensa también presentó a Musk como alguien que buscaba dominar OpenAI. Eddy sostuvo que, para 2017, las personas involucradas en la organización sabían que el proyecto necesitaba más dinero del que podía levantar como una organización puramente sin fines de lucro.

La inteligencia artificial general, o AGI, es una categoría hipotética de IA capaz de superar o igualar a los humanos en una amplia gama de tareas intelectuales. En el juicio, ese concepto no solo funcionó como meta técnica: también apareció como el activo estratégico que Musk y OpenAI se disputan en el fondo.

Reuters reportó que Eddy dijo ante el jurado que Musk quería convertir OpenAI en una empresa con fines de lucro bajo su control, pero que los otros fundadores no aceptaron entregarle "las llaves de la AGI" a una sola persona.

El jurado debe resolver tres preguntas, no todo el drama de Silicon Valley

Aunque el caso se volvió un espectáculo por los nombres involucrados, la decisión del jurado gira alrededor de puntos más concretos. TechCrunch resumió que los nueve jurados deben revisar tres reclamos centrales:

  • Incumplimiento de fideicomiso caritativo: si OpenAI, Altman y Brockman violaron un acuerdo específico para usar las donaciones de Musk con un propósito caritativo concreto.
  • Enriquecimiento injusto: si los acusados usaron esas donaciones para beneficiarse mediante el brazo con fines de lucro de OpenAI.
  • Complicidad de Microsoft: si Microsoft sabía que existían condiciones específicas sobre las donaciones de Musk y aun así ayudó a causar el supuesto daño.

OpenAI, por su parte, presentó defensas que pueden tumbar el caso incluso antes de llegar al fondo. La más importante es el plazo de prescripción. La empresa argumenta que Musk esperó demasiado para demandar y que no puede reclamar daños ocurridos antes de agosto de 2021.

La jueza Yvonne Gonzalez Rogers ya había advertido en una presentación judicial que, si el jurado concluye que Musk presentó su demanda fuera de plazo, es altamente probable que ella acepte esa conclusión y dicte fallo a favor de los acusados.

Ese punto puede ser más decisivo que las frases duras contra Altman. Si la demanda llegó tarde, el caso puede colapsar aunque el jurado vea con sospecha la evolución de OpenAI.

La cifra de daños sigue siendo un campo minado

Uno de los momentos más tensos del cierre ocurrió cuando la jueza corrigió al equipo de Musk por sugerir ante el jurado que el empresario no buscaba dinero en la demanda.

Antes del juicio, Musk abandonó su intento de recibir daños para sí mismo. Pero todavía busca que una cantidad no especificada de dinero se pague para financiar los esfuerzos altruistas del brazo caritativo de OpenAI. AP reportó que la jueza habló de “miles de millones de dólares” en restitución.

Reuters ubicó la cifra en cerca de 150,000 millones de dólares que se pagarían a la organización sin fines de lucro de OpenAI. The Guardian reportó otra cifra: 134,000 millones de dólares. La diferencia obliga a tratar el monto como una estimación atribuida a reportes, no como una cifra única cerrada por la corte.

Lo que sí quedó claro es el tipo de remedio que Musk busca: cambios en la estructura de OpenAI, posible remoción de Altman y Brockman, y dinero redirigido al brazo sin fines de lucro.

Microsoft también tiene mucho en juego. Reuters reportó que la compañía invirtió 1,000 millones de dólares en OpenAI en 2019 y 10,000 millones de dólares en 2023. Musk acusa a Microsoft de haber ayudado a OpenAI a alejarse de su misión original. La empresa respondió que actuó como socio responsable y que no estuvo involucrada en los hechos clave que originaron la disputa.

El impacto real: OpenAI pelea por su estructura antes de una posible salida a bolsa

El juicio llega en un momento incómodo para OpenAI. AP reportó que OpenAI, xAI y Anthropic se mueven hacia posibles salidas a bolsa que podrían figurar entre las mayores de la historia. Reuters añadió que OpenAI prepara una posible IPO con una valuación de hasta 1 billón de dólares.

Si Musk gana, la consecuencia podría ir más allá de una compensación económica. Una orden que revierta la estructura con fines de lucro o saque a Altman del liderazgo podría alterar la ruta de OpenAI hacia los mercados públicos y modificar el equilibrio competitivo frente a xAI, Anthropic, Google, Meta y otros jugadores de IA.

También hay una lectura más incómoda para la industria: el juicio exhibió cómo una organización nacida con discurso de beneficio público terminó atrapada en una pelea por control, capital, propiedad intelectual, reputación y poder corporativo.

Fuera de la corte, activistas protestaron contra ambos bandos y acusaron a la industria de poner en riesgo empleos, salud mental, medio ambiente y seguridad humana. Esa presión pública no decidirá el caso, pero explica por qué el juicio importa más allá de Silicon Valley.

El jurado no tiene que resolver el futuro moral de la inteligencia artificial. Tiene que responder si Musk probó sus reclamos legales. Pero la decisión puede marcar hasta dónde puede estirarse la promesa de una organización sin fines de lucro cuando la tecnología que desarrolla se vuelve uno de los negocios más valiosos del planeta.

Fuentes: 1, 2, 3, 4, 5, 6

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