Erebor Bank busca reconectar a Venezuela con el sistema financiero de EE. UU.
Erebor Bank, de Peter Thiel, busca reconectar a Venezuela con la banca de EE. UU. tras el alivio de sanciones.
TL;DR:
Erebor Bank propuso a funcionarios venezolanos establecer líneas de corresponsalía para restaurar flujos de dinero transfronterizos.La entidad, respaldada por Peter Thiel, fue el primer banco nacional autorizado en el segundo mandato de Donald Trump con un capital de 635 millones de dólares.El movimiento aprovecha la Licencia General 57 del Tesoro de EE. UU., aunque persisten riesgos legales y restricciones sobre el uso de cripto y oro.
Erebor Bank, la startup bancaria enfocada en criptomonedas y respaldada por el magnate Peter Thiel, ha presentado una propuesta formal ante altos funcionarios de Venezuela para reintegrar al país, actualmente bajo sanciones, al sistema financiero de Estados Unidos. La entidad busca establecer líneas de corresponsalía y subcuentas que permitan a las empresas locales movilizar fondos en dólares tras años de aislamiento internacional.
El banco, fundado por el creador de Oculus, Palmer Luckey, obtuvo su licencia bancaria nacional hace apenas tres meses, el 8 de febrero de 2026. Al ser la primera institución financiera autorizada bajo la administración de Donald Trump, Erebor cuenta con un respaldo de capital de 635 millones de dólares y una valoración de mercado que alcanza los 4,350 millones de dólares, consolidándose como un actor de peso en sectores de defensa e inteligencia artificial.

Un giro inesperado hacia la diplomacia financiera
La incursión de Erebor en el mercado venezolano representa un cambio drástico respecto a su plan de negocios original, el cual se centraba en startups de Silicon Valley y clientes de alto patrimonio en el ecosistema cripto. En su solicitud ante la Office of the Comptroller of the Currency (OCC), el banco no mencionó intenciones de gestionar relaciones con gobiernos bajo regímenes de sanciones.
Esta audaz maniobra surge un mes después de que el Departamento del Tesoro de EE. UU. emitiera la Licencia General 57 el pasado 14 de abril. Dicha medida levantó las restricciones sobre el Banco Central de Venezuela (BCV) y tres bancos estatales por primera vez desde 2019, permitiendo transferencias en dólares y operaciones cambiarias que antes eran ilegales para entidades estadounidenses.
Sin embargo, el camino no está libre de obstáculos:
- La Licencia General 57 prohíbe explícitamente transacciones relacionadas con oro y criptomonedas.
- Se mantienen restricciones estrictas sobre cualquier operación que involucre a Rusia, China, Irán, Corea del Norte o Cuba.
- La senadora Elizabeth Warren ha expresado dudas sobre la celeridad con la que Erebor recibió su licencia nacional, sugiriendo posibles conexiones políticas.
El reto de la confianza en la banca internacional
El sistema bancario venezolano ha estado desconectado de las redes globales durante casi una década. Entre 2016 y 2020, la mayoría de los bancos de gran escala en EE. UU. y Europa cortaron lazos con instituciones venezolanas debido al riesgo de cumplimiento. Aunque la licencia del Tesoro abre una puerta legal, la disposición de los bancos internacionales para asumir el riesgo sigue siendo el principal cuello de botella.
Analistas de FTI Consulting han advertido que reconstruir estos lazos de confianza llevará mucho más tiempo que la simple firma de una licencia administrativa. En este contexto, la propuesta de Erebor Bank es vista como una prueba de fuego para una institución joven que no cuenta con un historial probado en banca de corresponsalía internacional, pero que posee el respaldo político y financiero necesario para intentar lo que los gigantes de Wall Street aún evitan.
Qué sigue
La efectividad de esta propuesta dependerá de la capacidad de Erebor para navegar las auditorías de cumplimiento y de la respuesta de la nueva administración del BCV, ahora encabezada por el tecnócrata Luis Pérez-González. Mientras tanto, el escrutinio del Congreso de EE. UU. sobre las actividades del banco podría intensificarse si la relación con Caracas avanza sin una supervisión regulatoria exhaustiva.