TL;DR:
- Un estudio de Nikkei calcula 1.65 billones de dólares en deuda fuera de balance en Alphabet, Microsoft, Amazon, Meta y Oracle, por encima de los 1.35 billones que sí reportan.
- El monto se multiplicó por ocho en unos cuatro años; solo Meta acumula unos 420,000 millones de dólares ocultos, casi el triple de su deuda registrada.
- La práctica es legal, pero S&P ya degradó a Oracle a un escalón del bono basura y el BIS habla de "endeudamiento en la sombra" con riesgo de contagio.
Las cinco grandes tecnológicas de Estados Unidos deben más fuera de sus balances que dentro. Un estudio de Nikkei, publicado el lunes 20 de julio de 2026, calcula que Alphabet, Microsoft, Amazon, Meta y Oracle acumulan 1.65 billones de dólares (millones de millones, el trillion estadounidense) en compromisos que no figuran como deuda en sus estados financieros: contratos de GPU que todavía no se entregan, rentas de centros de datos que aún no operan y coinversiones de baja transparencia. La cifra se multiplicó por ocho en unos cuatro años y ya rebasa los 1.35 billones de deuda oficial que las cinco sí reportan. Todo es legal. Y ahí está justo el problema: el tamaño real de la apuesta por la inteligencia artificial vive en las notas al pie de los reportes, donde casi ningún inversionista de a pie se asoma.
La deuda fuera de balance es un compromiso de pago a futuro que las reglas contables no obligan a registrar como pasivo mientras el activo que lo respalda no entre en operación. Un pedido de chips que el proveedor no ha despachado o el arrendamiento de un centro de datos todavía en construcción no cuentan como deuda. Hasta que alguien enciende el interruptor.
Dónde se esconden 1.65 billones: GPU sin entregar y rentas sin estrenar
Levantar un centro de datos cuesta miles o decenas de miles de millones de dólares, así que las tecnológicas recurren a operadores externos que ponen el terreno, los edificios y la infraestructura eléctrica, y luego les rentan las instalaciones a largo plazo. Esos compromisos, junto con los contratos plurianuales de GPU y servidores, se divulgan en los anexos de los reportes trimestrales, no en el balance. Los números que armó Nikkei con esa letra chica dibujan el mapa completo:
- La deuda oculta de las cinco compañías suma 1.65 billones de dólares al trimestre más reciente, con algunas estimaciones incluidas, frente a los 1.35 billones que sí aparecen en sus balances.
- El monto creció ocho veces en unos cuatro años, al mismo ritmo que la construcción de infraestructura para IA.
- Meta es el caso extremo: unos 420,000 millones de dólares fuera de balance, casi el triple de su deuda registrada.
- Oracle llegó a 273,300 millones al cierre de mayo, más de 30 veces su nivel de hace cuatro años, empujada por Stargate, el megaproyecto de centros de datos que desarrolla con OpenAI.
Las cinco empresas declinaron comentar cuando Nikkei las consultó. El mercado, en cambio, ya empezó a hablar: Morgan Stanley dedicó un reporte de inversión al fenómeno y Moody's advirtió desde febrero que los compromisos por arrendamientos aún no iniciados se estaban inflando.

Hyperion, el manual de la deuda invisible
Para entender cómo se fabrica esta deuda basta mirar Luisiana. En octubre de 2025, Meta formó una coinversión con fondos de Blue Owl Capital para levantar Hyperion, su centro de datos más grande, en Richland Parish. El vehículo quedó repartido 80% para Blue Owl y 20% para Meta, que además ocupará las instalaciones como inquilina bajo un contrato de renta a largo plazo. Resultado: la compañía asegura capacidad de cómputo sin cargar el proyecto completo en su balance.
El costo anunciado entonces rondaba los 27,000 millones de dólares. El 13 de julio de 2026, Meta confirmó que la inversión total superará los 50,000 millones y que el campus escalará a 5 gigawatts de capacidad, según reportó CNBC. Nikkei añade un detalle que explica por qué los fondos hacen fila: Meta firmó garantías que cubren las pérdidas de los inversionistas si el centro deja de ser necesario y el arrendamiento se cancela. El riesgo, en teoría compartido, tiene red de seguridad para una sola de las partes.
Oracle ya recibió la factura
Si alguien quiere saber cómo se ve el final de esta película cuando el mercado pierde la paciencia, Oracle va varios capítulos adelante. El 9 de julio de 2026, S&P Global Ratings recortó su calificación crediticia de BBB a BBB-, el último escalón antes del grado especulativo, por el costo de su expansión en infraestructura de IA. La agencia proyecta que el déficit de flujo de efectivo operativo libre de la compañía se ampliará a unos 42,000 millones de dólares en su año fiscal 2027.
"Ahora reconocemos que subestimamos la escala de las inversiones necesarias para expandir el negocio de IA y su impacto en nuestra visión general de la solvencia de Oracle", escribieron los analistas de S&P en el reporte de la rebaja.
La empresa de Larry Ellison es también la que más rápido engordó su pila invisible: ese crecimiento de más de 30 veces en cuatro años no tiene comparación entre sus rivales, de acuerdo con el estudio de Nikkei.
La defensa: 1.45 billones en contratos ya firmados
Las tecnológicas sostienen que la demanda futura pagará la cuenta. Microsoft, Alphabet y Amazon divulgaron carteras de pedidos de nube y servicios por cerca de 1.45 billones de dólares al cierre de marzo, y el CEO de Amazon Web Services, Matt Garman, defendió que las inversiones de su compañía "no son especulativas".
Del otro lado de la mesa, las alarmas suben de tono. Economistas del Banco de Pagos Internacionales (BIS) bautizaron en marzo este esquema como "endeudamiento en la sombra" (shadow borrowing) y alertaron sobre el riesgo de que proyectos de centros de datos se estanquen y la ansiedad por la IA contagie al resto del mercado. Un ejecutivo de una firma auditora japonesa citado por Nikkei resumió la inquietud: la carga financiera real de estas empresas es bastante mayor de lo que se ve en sus libros. El estudio también invoca el fantasma de Enron, que colapsó en 2001 por deuda escondida en empresas fantasma, aunque con un matiz de fondo: aquello fue fraude, esto es divulgación legal. Lo que inquieta no es el delito, sino la opacidad de tantos vehículos apilados, más la inversión circular que sostiene parte de la demanda: Nvidia y las propias tecnológicas ponen dinero en operadores de centros de datos y startups de IA, y ese dinero regresa convertido en pagos de GPU y de nube.
Nada de esto es abstracto para quien sigue los mercados esta semana. Salvo Oracle, las cuatro compañías del estudio presentan resultados del segundo trimestre a partir de este miércoles 22 de julio, según el calendario que recoge Nikkei. Los balances que verán los inversionistas lucirán presentables; la otra pila, la grande, seguirá en los anexos. Y cuando cada centro de datos se encienda, su renta aterrizará de golpe en los libros: si para entonces la demanda de IA no llega a la cita, las pérdidas no serán solo de las tecnológicas, sino de los fondos de pensiones, aseguradoras y bancos que hoy compiten por financiarlas.
Preguntas rápidas sobre la deuda oculta de las Big Tech
¿Qué es la deuda fuera de balance de las tecnológicas?
Son compromisos de pago futuros, como rentas de centros de datos que aún no operan o contratos de GPU sin entregar, que las reglas contables no obligan a registrar como deuda. Se divulgan en los anexos de los reportes. Según Nikkei, en Alphabet, Microsoft, Amazon, Meta y Oracle suman 1.65 billones de dólares.
¿Es ilegal que Meta u Oracle tengan deuda oculta?
No. La práctica cumple con las normas contables y las cifras se revelan en notas a los estados financieros. El problema que señalan Nikkei y el Banco de Pagos Internacionales es de transparencia: dificulta que un inversionista promedio dimensione el riesgo real de cada compañía.
¿Cuándo se convierte en deuda real?
Cuando el centro de datos entra en operación, su arrendamiento se registra de inmediato en el balance de la empresa. Nikkei advierte que si la demanda de IA no crece como se espera y la utilización cae, el valor de esos activos puede bajar y traducirse en pérdidas.