King’s Cross desplaza a Shoreditch: así se volvió el nuevo centro de IA de Londres
Google, OpenAI y Anthropic están concentrando operaciones de IA alrededor de King’s Cross, en Londres.
TL;DR:
Google, OpenAI y Anthropic están concentrando operaciones de IA alrededor de King’s Cross, en Londres.
El nuevo campus de Google, Platform 37, mide 330 metros y empezará a recibir equipos en verano de 2026.
El auge confirma el peso de Londres en IA, pero también expone una tensión: mucho talento local y demasiado capital extranjero.
King’s Cross, una zona que durante décadas cargó con fama de abandono industrial, se convirtió en el nuevo centro de gravedad tecnológico de Londres. El cambio lo lidera Google, que prepara la apertura de Platform 37, su nueva sede británica junto a la estación, pero el movimiento ya arrastró a OpenAI, Anthropic, Google DeepMind, startups como Synthesia y Wayve, y compañías de biotecnología impulsadas por IA. El dato importa porque Londres no solo está ganando oficinas: está concentrando talento, investigación, capital de riesgo y empresas clave en la carrera global por la inteligencia artificial.
Durante años, Shoreditch cargó con el apodo de “Silicon Roundabout”, una etiqueta medio irónica para describir el clúster de startups del este de Londres. Hoy, esa energía se movió hacia King’s Cross.
La diferencia es que King’s Cross no nació como barrio tech de forma espontánea. Surgió de una regeneración urbana de 67 acres, con oficinas, vivienda, comercios, plazas, parques, escuelas y una universidad. La zona pasó de terreno ferroviario subutilizado a uno de los desarrollos mixtos más visibles de Europa.
Google será el símbolo más obvio de esa nueva etapa. Su edificio Platform 37, diseñado por Bjarke Ingels y Heatherwick Studio, toma su nombre de la estación cercana y de la jugada “Move 37” de AlphaGo, el sistema de DeepMind que venció a Lee Sae Dol en 2016. Según Google, equipos de Google DeepMind y de la compañía empezarán a mudarse al inmueble en verano de 2026.
El edificio no es menor: alcanza 330 metros de largo, tendrá una estructura pensada para espacios de trabajo flexibles y sumará The AI Exchange, un espacio público con programación educativa gratuita, exhibiciones interactivas y eventos culturales sobre IA.
Google no llegó solo: OpenAI y Anthropic ya se movieron al mapa
El atractivo de King’s Cross se volvió más claro con la llegada de dos nombres pesados de la IA generativa.
OpenAI aseguró su primera oficina permanente en Londres, ubicada en Regent Quarter, dentro del área de King’s Cross. El espacio abrirá en 2027 y tendrá capacidad para 544 integrantes, de acuerdo con Reuters. La compañía ya emplea a unas 200 personas en Londres en áreas como investigación, ingeniería, soporte, política pública y ventas.
Anthropic, la empresa detrás de Claude, también está ampliando su presencia en Londres. Wired reportó que la compañía ocupará una nueva oficina de 158,000 pies cuadrados, con espacio para hasta 800 personas, cerca de Google DeepMind, OpenAI, Meta, Wayve, Isomorphic Labs y Synthesia.
La concentración tiene una lógica muy clara:
- Talento universitario cercano, con instituciones como UCL y Central Saint Martins alrededor de la zona.
- Conectividad internacional, por la estación de St Pancras y el Eurostar hacia Europa.
- Ecosistema empresarial denso, con startups, big tech, fondos de VC y farmacéuticas en la misma área.
- Espacios de oficina premium, justo cuando las empresas de IA necesitan atraer investigadores, ingenieros y perfiles comerciales difíciles de contratar.
- Marca urbana, porque King’s Cross ya no vende solo metros cuadrados: vende pertenecer al corazón tecnológico de Londres.
La IA también está moviendo biotecnología y capital de riesgo
El clúster no se limita a chatbots o modelos generativos. La vida científica alrededor de King’s Cross también está creciendo.
GSK anunció desde 2022 su regreso a una sede global en el centro de Londres para estar más cerca del Knowledge Quarter, instituciones académicas y su hub de inteligencia artificial y machine learning en King’s Cross. AstraZeneca también figura entre las compañías instaladas en el área, de acuerdo con Related Argent.
La pieza más reciente es Isomorphic Labs, la empresa de descubrimiento de fármacos con IA fundada en 2021 y dirigida por Sir Demis Hassabis. El 12 de mayo de 2026, la compañía anunció una ronda Serie B de 2,100 millones de dólares liderada por Thrive Capital, con participación de Alphabet, GV, MGX, Temasek, CapitalG y el UK Sovereign AI Fund.
Ese cruce entre IA y biotecnología explica por qué King’s Cross ya no compite solo con Shoreditch. Compite con otros hubs globales donde el talento técnico, la ciencia aplicada y el capital se encuentran a pocas cuadras de distancia.
El lado incómodo: precios altos, desigualdad y dependencia de capital externo
El éxito de King’s Cross también tiene costos. La llegada de grandes tecnológicas, fondos y oficinas premium elevó el valor de la zona y marcó un contraste con comunidades cercanas como Somers Town, que siguen enfrentando rezago social.
"La milla cuadrada alrededor de nuestra oficina es la más valiosa del mundo", señaló Saul Klein, cofundador de Phoenix Court.
El otro problema es más estratégico. Reino Unido puede atraer a OpenAI, Anthropic y Google DeepMind, pero eso no convierte automáticamente al país en superpotencia de IA. Hospedar a las empresas no es lo mismo que financiarlas, controlarlas o escalar campeones locales.
Klein estima que startups respaldadas por Phoenix Court están por atraer 2,000 millones de dólares en capital de etapas posteriores, pero solo cerca de 10% llegaría de inversionistas británicos. El dato dibuja el dilema: Londres tiene talento, universidades y espacio urbano de primer nivel, pero todavía depende mucho del dinero extranjero para convertir ciencia en gigantes tecnológicos.
Ese es el verdadero punto de King’s Cross. La zona prueba que una ciudad puede rediseñar su economía con planeación de largo plazo, infraestructura y capital paciente. Pero también deja una pregunta incómoda para Reino Unido, y para cualquier país que quiera competir en IA: atraer a los gigantes no basta si el ecosistema local no logra quedarse con una parte mayor del valor que genera.