El satélite experimental de Project Suncatcher viajó este 1 de octubre de 2026 a bordo de un Falcon 9 de SpaceX desde California. La misión Transporter-18 alcanzó la órbita baja, según reportó Space.com. Para Google, el vuelo abre la prueba real de sus cuatro chips de inteligencia artificial en el espacio; todavía no hay resultados publicados sobre su funcionamiento allí.
Qué ocurrió durante el vuelo
El cohete despegó de la Base de la Fuerza Espacial Vandenberg a las 11:32 a. m., hora local. Su primera etapa regresó y aterrizó unos siete minutos y medio después, mientras la segunda continuó hacia la órbita baja. Space.com informó que la misión comenzó a desplegar sus cargas aproximadamente 54 minutos después del despegue. El satélite de Google era una de las 130 cargas transportadas.
La cobertura previa de FomoEra explicó el plan anunciado el 24 de septiembre: un prototipo llamado MVP, desarrollado con Planet, para estudiar la resistencia de las TPU a la radiación y el manejo del calor. El hecho nuevo es que el lanzamiento previsto ya ocurrió; el resultado de esos ensayos orbitales aún está por medirse.
Qué debe demostrar el satélite
Google plantea esta misión como una forma de obtener datos sobre el comportamiento de sus procesadores después del despegue y bajo las condiciones de radiación y temperatura del espacio. Sus pruebas en tierra incluyeron exposición a protones y ensayos de enfriamiento en una cámara de vacío, pero la empresa reconoce que esas simulaciones no sustituyen las mediciones en órbita.
Una vez puesto en servicio, el equipo encenderá los chips en intervalos de unos 15 minutos para limitar la exigencia térmica y eléctrica del prototipo, de acuerdo con la información que Travis Beals, responsable del proyecto, dio a TechCrunch. Esa operación prevista no equivale a confirmar que las TPU ya hayan ejecutado tareas de IA en el espacio.
La siguiente etapa anunciada por Google será una prueba con dos satélites en 2027 para ensayar conexiones láser entre naves. Por ahora, el dato comprobado es el vuelo de MVP; la compañía tendrá que publicar las mediciones orbitales para saber si sus chips pueden trabajar de forma fiable fuera de la Tierra.