Estados Unidos lidera el rechazo global a los data centers de IA: solo 26% apoya construir más

El rechazo a los data centers de IA ya es un problema político para Silicon Valley.

por John P.
Estados Unidos lidera el rechazo global a los data centers de IA: solo 26% apoya construir más
Photo by Homa Appliances / Unsplash

TL;DR:

Public First encontró que Estados Unidos tiene el menor apoyo entre 15 grandes economías para construir más data centers de IA.
Solo 26% de los estadounidenses respalda más obras; Gallup midió 70% de oposición a tener un centro de datos de IA cerca.
La resistencia local ya amenaza proyectos, permisos, inversión y el ritmo de expansión de la infraestructura de IA.

Aunque Estados Unidos es el hogar de muchas grandes empresas de IA, la construcción de nuevos centros de datos de IA enfrenta la mayor resistencia pública allí en comparación con otros 15 países, con solo el 26% de los estadounidenses apoyando este tipo de proyectos, según una encuesta realizada por Public First, una diferencia especialmente evidente a medida que Silicon Valley y la Casa Blanca intensifican sus esfuerzos para ampliar la potencia informática para modelos más complejos, un problema que ya no es únicamente técnico; También aborda cuestiones políticas, energéticas y agrarias

Un data center de IA es una instalación que concentra servidores, chips, sistemas de enfriamiento y conexión eléctrica para entrenar o ejecutar modelos de inteligencia artificial. Sin esos edificios, la promesa de más asistentes, agentes, búsquedas generativas y servicios empresariales simplemente no escala.

El dato que más incomoda a la industria es la paradoja: el país que quiere liderar la carrera de IA es el mismo donde la ciudadanía muestra menos entusiasmo por la infraestructura que la sostiene.

"Nuestra investigación muestra que Estados Unidos, hogar de Silicon Valley y de la mayoría de las compañías tecnológicas más grandes, tiene a la población menos favorable hacia la propia infraestructura necesaria para sostener ese sector", dijo Seb Wride, jefe de investigación de opinión de Public First.

La encuesta deja una señal incómoda para Big Tech

Public First encuestó a votantes en 15 países importantes, incluidos Japón, Canadá, Brasil y el Reino Unido. En Estados Unidos, el apoyo a la construcción de centros de datos fue el más bajo, con solo un 26%, mientras que el Reino Unido, Alemania y Francia tuvieron alrededor del 30% respectivamente, en comparación con el 74% en Nigeria y el 65% en la India.

La fotografía política también importa. Según el reporte citado por Daily Caller News Foundation, cerca de 37% de quienes votaron por Donald Trump apoyan construir más proyectos, contra menos de una cuarta parte de quienes votaron por Kamala Harris en 2024.

Los datos clave pintan un rechazo que ya rebasó el debate tech:

  • 26% de estadounidenses apoya aumentar la construcción de data centers.
  • Cerca de 30% de británicos, alemanes y franceses respalda más obras.
  • 74% de Nigeria y 65% de India apoyan más infraestructura.
  • 70% de estadounidenses se opone a un data center de IA en su zona, según Gallup.
  • 48% se declara “fuertemente” en contra.
  • Apenas 7% está “fuertemente” a favor de tener uno cerca.

Gallup levantó su encuesta del 2 al 18 de marzo de 2026 con una muestra de 1,000 adultos en los 50 estados y Washington, D.C., con margen de error de ±4 puntos porcentuales.

El problema ya no es comprar chips: es convencer comunidades

La resistencia no nace de una sola causa. Gallup encontró que los opositores hablan del uso excesivo de recursos. El 18 % menciona el agua, el 18 % menciona la energía y el 16 % menciona la contaminación, incluida la contaminación por ruido, por aire o por agua. También aparecen preocupaciones por el tráfico, por la calidad de vida, por las facturas eléctricas y por el uso de fondos públicos.

Esto ha causado un revuelo: se espera que la demanda de electricidad en los centros de datos estadounidenses aumente de 31 GW en 2025 a 66 GW en 2027, y lo que es aún más preocupante es el pronóstico de Goldman Sachs: debido a la gran cantidad de retrasos y cancelaciones, en los próximos uno o dos años, solo el 50% a 60% de la capacidad planificada se proporcionará realmente según lo planeado.

green and grey transmission tower during nighttime
Photo by American Public Power Association / Unsplash

La Casa Blanca toma un enfoque diferente El plan de inteligencia artificial de la administración Trump se centra en la construcción y el mantenimiento de "una infraestructura integral de inteligencia artificial y su suministro energético", una posición que se subraya con el lema "¡Construye, bebé, construye!" El decreto presidencial del 23 de julio de 2025 también pretende acelerar la aprobación federal de centros de datos y infraestructura energética relacionada

Los bloqueos locales ya cuestan miles de millones

La resistencia a los proyectos ya no es un tema abstracto, según una actualización pública, Data Center Watch de 10a Labs estima que para 2025 decenas de proyectos serán bloqueados por la resistencia local, lo que provocará que se retrasen oportunidades de inversión por valor de 152 mil millones de dólares. Otro informe citado por los medios estadounidenses incluso cree que esta cantidad podría llegar a 156 mil millones de dólares según el análisis estadístico.

Heatmap Pro también midió un cambio brusco: en septiembre de 2025, 43% de estadounidenses decía apoyar un data center cercano y 42% se oponía; para junio de 2026, 55% ya estaba “fuertemente” en contra y otro 16% “algo” en contra.

El caso más claro ocurrió en Monterey Park, California. El 3 de junio de 2026, The Guardian reportó que los residentes votaron por una prohibición permanente a data centers; con más de 7,000 votos contados de forma preliminar, 86.3% apoyaba el veto.

La carrera de IA enfrenta un límite físico y social

Para Big Tech, el cálculo antes parecía directo: más modelos, más chips, más servidores, más edificios. La encuesta de Public First muestra que falta una variable: permiso social.

Si los data centers se perciben como instalaciones que elevan la luz, consumen agua, generan ruido y dejan pocos beneficios visibles para la comunidad, la promesa macroeconómica de la IA pierde fuerza en la junta vecinal, la boleta local y el trámite de permisos.

Para México y América Latina, la lectura es práctica. Cualquier gobierno que quiera atraer infraestructura de IA tendrá que responder antes una pregunta incómoda: quién paga la energía, quién garantiza el agua, qué gana la comunidad y qué reglas evitan que el beneficio quede concentrado en unas cuantas empresas.

La IA puede correr en la nube, pero sus costos aterrizan en territorio real. Y ahí, cada nuevo data center tendrá que ganarse algo más difícil que capital: confianza.

Fuentes: 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8

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