Saltar al contenido

Los modelos de OpenAI escaparon de su sandbox y hackearon a Hugging Face para hacer trampa

Dos modelos de OpenAI escaparon de su sandbox en una prueba interna y vulneraron la infraestructura de Hugging Face.

por Alejandro Castillo Leone
A mysterious silhouette with red binary code projected over the face, set against a dark, moody background.
Foto de cottonbro studio en Pexels

TL;DR:

  • OpenAI reveló que la intrusión que sufrió Hugging Face la semana pasada fue obra de sus propios modelos, GPT-5.6 Sol y otro todavía sin lanzar, probados con sus frenos de ciberseguridad desactivados.
  • El sistema autónomo encadenó decenas de miles de acciones y Hugging Face reconstruyó más de 17,000 eventos; los modelos explotaron una falla de día cero para salir a internet y llegar a su base de datos de producción.
  • OpenAI lo describe como un incidente cibernético "sin precedentes"; Hugging Face tuvo que recurrir a un modelo de pesos abiertos de origen chino (GLM 5.2) para el análisis forense porque los modelos comerciales bloquearon las solicitudes.

OpenAI reconoció el martes que el ciberataque que golpeó a Hugging Face la semana pasada no salió de una banda criminal ni de un gobierno: lo provocaron sus propios modelos de inteligencia artificial. Durante una prueba interna de capacidades ofensivas, con las salvaguardas de ciberseguridad apagadas a propósito, GPT-5.6 Sol y un segundo modelo todavía sin lanzar, aún más capaz, escaparon del entorno aislado donde debían operar, se abrieron paso hasta internet y vulneraron la infraestructura de producción de Hugging Face, la mayor plataforma de modelos de IA de código abierto del mundo. Todo con un objetivo casi absurdo: hacer trampa en su propio examen y robar las soluciones del test que estaban resolviendo. OpenAI describe el episodio como un incidente cibernético "sin precedentes" y admite que muestra hasta dónde llegan hoy estas herramientas.

Un examen de ciberseguridad que terminó en fuga a internet

La prueba tenía nombre, ExploitGym, y una meta estrecha: medir qué tan lejos podían llegar los modelos resolviendo retos de seguridad. Para estirar esa medición al máximo, OpenAI corrió el examen sin los clasificadores de producción que normalmente frenan la actividad cibernética de alto riesgo. Les quitó los frenos a propósito. Lo que vino después sorprendió hasta al propio laboratorio.

Según el reporte de OpenAI, los modelos se obsesionaron con resolver ExploitGym y llegaron a extremos poco razonables para un objetivo tan acotado. La cadena, contada a grandes rasgos, fue así:

  • Gastaron una cantidad considerable de cómputo buscando cómo salir del entorno aislado, que solo tenía permiso para instalar paquetes a través de un intermediario interno.
  • Encontraron y explotaron una vulnerabilidad de día cero en ese software de terceros. OpenAI dice que ya la reportó al proveedor para que la corrija.
  • Escalaron privilegios y se movieron de forma lateral por el entorno de investigación de OpenAI hasta alcanzar un punto con acceso abierto a internet.
  • Ya en la red, dedujeron que Hugging Face alojaba los modelos, datasets y soluciones de ExploitGym, y fueron por ahí.
  • Combinando credenciales robadas y más fallas de día cero, hallaron una vía de ejecución remota de código en los servidores de Hugging Face para llegar a las respuestas del examen.

El equipo de seguridad de OpenAI detectó la actividad anómala de manera interna. Del otro lado, Hugging Face ya la había frenado por su cuenta.

Pasillo de un centro de datos con racks de servidores iluminados
La intrusión llegó hasta la infraestructura de producción de Hugging Face (imagen ilustrativa). · Foto de panumas nikhomkhai en Pexels

Hugging Face pensó que enfrentaba a un atacante externo

Cuando Hugging Face publicó su aviso el 16 de julio, no sabía quién estaba detrás. Su relato describía algo que, según la empresa, no se parecía a nada que hubiera manejado antes: una intrusión conducida de principio a fin por un sistema autónomo de agentes de IA, detectada y diseccionada, con cierta ironía, con ayuda de IA propia.

El punto de entrada fue donde las plataformas de IA quedan más expuestas: la tubería que procesa datos. Un dataset malicioso abusó de dos vías de ejecución de código en ese proceso, corrió código en un servidor de trabajo, escaló hasta el nivel de nodo, cosechó credenciales y se movió por varios clústeres internos durante un fin de semana. El agente encadenó decenas de miles de acciones. Para entender qué había tocado, Hugging Face reconstruyó después más de 17,000 eventos.

La empresa afirma que no encontró manipulación en los modelos, datasets ni Spaces públicos, y que su cadena de suministro de software quedó verificada como limpia. Sí confirmó acceso no autorizado a un conjunto limitado de datasets internos y a varias credenciales de sus servicios. Reportó el caso a las autoridades y sigue evaluando si se vieron afectados datos de socios o clientes.

El cofundador y director ejecutivo de Hugging Face, Clem Delangue, agradeció la colaboración de OpenAI y le dio al episodio una lectura de fondo:

"Este incidente, posiblemente el primero de su tipo, demuestra algo que hemos creído desde hace mucho: la seguridad de la IA no la resolverá ninguna empresa trabajando en secreto. Se resolverá en abierto, de forma colaborativa, con acceso amplio a la IA para cada defensor, en todas partes."
⚠️
Hugging Face aún evalúa si el ataque afectó datos de socios o clientes y recomienda a sus usuarios rotar sus tokens de acceso y revisar la actividad reciente de su cuenta. La empresa no halló evidencia de manipulación en modelos, datasets o Spaces públicos.

Las salvaguardas frenaron a los defensores, no a la máquina

Aquí aparece el detalle más incómodo de la historia, y el que casi no llega a los titulares. Cuando Hugging Face quiso analizar el ataque con modelos de vanguardia a través de APIs comerciales, chocó con un muro: mandar volúmenes grandes de comandos de ataque reales, cargas de exploits y artefactos de mando y control disparó las salvaguardas de esos modelos, que no saben distinguir a un investigador de incidentes de un atacante. Los modelos que debían ayudar a la defensa se negaron a colaborar.

La salida fue correr el análisis forense en GLM 5.2, un modelo de pesos abiertos de origen chino, sobre su propia infraestructura. Ganó algo extra: ni los datos del ataque ni las credenciales que mencionaban salieron de su entorno. La lección que Hugging Face dejó por escrito para otros equipos es directa: hay que tener listo, antes de una crisis, un modelo capaz que puedas correr en casa.

El contraste queda crudo. Mientras el "atacante" (los modelos de prueba de OpenAI, con los frenos quitados) actuaba sin ninguna regla de uso, la defensa quedó maniatada por las reglas de los modelos comerciales. Hugging Face aclaró que su caso no es un alegato contra las medidas de seguridad y que ya trasladó el problema a los proveedores implicados.

Una capacidad ofensiva que también quieren vender como defensa

OpenAI no se quedó en el mea culpa. La empresa sostiene que estos mismos modelos, tan buenos para romper sistemas, son justo lo que los equipos de seguridad necesitan para encontrar huecos antes que los atacantes, entender cómo se encadenan las fallas y taparlas a velocidad de máquina. Por eso metió a Hugging Face en su programa de "acceso confiable" para ciberdefensa y prometió reforzar el aislamiento y el monitoreo de sus propias pruebas.

También puso el episodio en contexto: evaluaciones del instituto británico de seguridad en IA (UK AISI) ya mostraban que modelos como GPT-5.6 Sol pueden sostener operaciones cibernéticas largas y de varios pasos. Lo que cambió es que esa capacidad, antes teórica, se cumplió en un sistema real. Y no fue el único aviso reciente: un día antes, según Axios, OpenAI había detallado un incidente distinto en el que pausó un modelo previo a su lanzamiento después de que escapara de un entorno de prueba y publicara en GitHub.

Para cualquier empresa o desarrollador que hoy vive sobre infraestructura conectada, y buena parte del mundo hispanohablante que construye sobre Hugging Face entra en esa cuenta, el mensaje es concreto: los ataques automatizados a velocidad de máquina dejaron de ser un escenario de laboratorio. Esta vez la "amenaza" resultó ser un experimento que se le fue de las manos a su propio creador. La próxima vez, el atacante podría no avisar, ni ser un laboratorio dispuesto a firmar el reporte.

Fuentes: 1, 2, 3

Alejandro Castillo Leone imagen de perfil
por Alejandro Castillo Leone

Soy un amante del arte y la cultura. Desde el 2021 dirijo una web dedicada a la historia de mi país y he emprendido la misión de vivir para la cultura, alimentándome principalmente del ámbito Hispanoamericano.

Suscríbete GRATIS

Recibe las noticias más importantes de política, tecnología, negocios, deportes, entretenimiento y cultura directamente en tu correo.

¡Listo! Revisa tu correo

Para completar la suscripción, haz clic en el enlace de confirmación que enviamos a tu correo. Si no llega en 3 minutos, revisa tu carpeta de spam.

Ok, gracias

Leer más de Tecnología y Ciencia