El BCE bajo presión: El shock petrolero por la guerra en Irán forzaría alza de tasas en junio
El BCE evalúa subir tasas en junio ante el shock petrolero por la guerra en Irán y una inflación del 3% en la Eurozona.
TL;DR:
El 85% de los economistas encuestados por Reuters prevé un aumento de 25 puntos base en la reunión del 11 de junio.La inflación en la Eurozona ya alcanzó el 3%, impulsada por un crudo Brent que llegó a tocar los 120 dólares por barril.El Banco Central Europeo se divide entre frenar los precios y no asfixiar el frágil crecimiento económico actual.
El Banco Central Europeo (BCE) se encamina a su reunión del próximo 11 de junio con una decisión crítica sobre la mesa: subir las tasas de interés para contener el impacto del shock petrolero provocado por la guerra en Irán. Aunque el mercado da por hecho el movimiento, la división interna en el Consejo de Gobierno revela una tensa batalla entre el control de la inflación y la protección del crecimiento.
Philip Lane, economista jefe del BCE, calificó la posibilidad de un incremento como "una prueba, no un hecho garantizado". Durante un foro en Londres, el funcionario advirtió que el aumento en los costos de combustible derivado del conflicto iraní "bien podría requerir" alzas en las tasas para evitar que estos precios se trasladen a los salarios y al resto de la economía.
Sin embargo, el panorama es complejo. Mientras la inflación de la Eurozona se sitúa en el 3%, superando el objetivo oficial del 2%, el BCE teme que los altos precios de la energía generen una "destrucción de la demanda" que debilite aún más la actividad económica.


Halcones contra palomas: La fractura en el Consejo
El sector más agresivo del organismo, liderado por el presidente del Bundesbank, Joachim Nagel, presiona por una acción inmediata. Nagel sostiene que los incrementos son cada vez más probables a menos que el panorama inflacionario cambie de forma radical. Su postura es respaldada por Alexander Demarco, de Malta, quien advierte que la posibilidad de ignorar este shock energético se está desvaneciendo.
En contraste, las voces más cautas piden paciencia para evaluar si el aumento del petróleo es un fenómeno aislado o si realmente está contaminando las expectativas de precios a largo plazo.
- Posición de Finlandia: Olli Rehn advirtió que la política monetaria no debe construirse sobre un solo precio, como el petróleo.
- Postura de Grecia: Yannis Stournaras pidió esperar ante la incertidumbre y la esperanza de que el conflicto bélico termine pronto.
- Punto medio: Martins Kazaks, de Letonia, señaló que el BCE se verá "forzado" a actuar si las expectativas de inflación se deterioran, aunque no confirmó el ajuste para junio.
El factor petróleo y la sombra de 2022
El precio del crudo Brent ha sido el principal motor de esta volatilidad. Tras la crisis en el Estrecho de Ormuz en marzo, el barril escaló de 72 a casi 120 dólares, aunque en los primeros días de mayo se estabilizó en torno a los 113 dólares.
"La cuestión es cuántos seguros tomar para evitar que las expectativas de inflación se desanclen", explicó Jens Eisenschmidt, analista de Morgan Stanley.
A pesar del nerviosismo, algunos analistas sugieren que el impacto actual es menor al vivido durante la crisis de Ucrania en 2022. En aquel momento, los precios del gas natural en Europa subieron un 367%, mientras que en el conflicto actual el incremento ha sido del 31% respecto a los niveles previos a la guerra.
Qué sigue
La decisión final del 11 de junio dependerá de los datos de inflación de mayo y de la estabilidad en el precio del barril. Si el Brent retoma su tendencia alcista o si los sindicatos europeos comienzan a exigir aumentos salariales agresivos, el BCE no tendrá más remedio que elevar la tasa al 2.25%, marcando el inicio de un ciclo de endurecimiento monetario que podría repetirse en septiembre.