TL;DR:
- El Banco Central Europeo mantendrá sin cambios sus tasas en julio, pero la tensión geopolítica en Medio Oriente reactiva la presión inflacionaria.
- El 70% de los analistas encuestados por Reuters proyecta un nuevo incremento de 25 puntos básicos para septiembre de 2026.
- El crudo Brent cotiza en torno a los 85 dólares, pero el banco solo adelantaría su acción si supera la barrera de los 100 dólares por barril.
El Banco Central Europeo (BCE) se encamina a mantener las tasas de interés sin cambios en su reunión del próximo 23 de julio de 2026, pero la reactivación del conflicto entre Estados Unidos e Irán y el repunte de los precios del petróleo han reabierto el debate sobre un endurecimiento monetario más rápido de lo previsto. Según un nuevo sondeo de Reuters entre 74 economistas, el 70% estima que la institución ejecutará un alza en septiembre para contrarrestar la renovada volatilidad energética, elevando la tasa de depósito al 2.50%.
La totalidad de los expertos consultados proyecta que el BCE mantendrá la tasa de depósito en el 2.25% la próxima semana, una previsión que el mercado respalda con una probabilidad del 93%. Sin embargo, la calma que dominaba las decisiones de Fráncfort tras la rebaja de la inflación en junio se ha roto debido a la tensión geopolítica.


El conflicto en Medio Oriente altera el mapa de la inflación
Los mercados de crudo registraron fuertes alzas tras la reciente ofensiva militar estadounidense sobre instalaciones iraníes y la reimposición de un bloqueo naval en torno a Irán. El petróleo Brent cotiza cerca de los 85 dólares por barril, consolidando una subida drástica. Según reportes de The New York Times, los precios saltaron un 9% en el primer día de hostilidades y se mantienen un 15% por encima de los niveles previos al conflicto armado.
Este escenario introduce incertidumbre en el bloque europeo, que empezaba a ver la luz al final del túnel inflacionario. El análisis de firmas internacionales apunta a que el impacto de los combustibles podría reactivar la espiral de precios si la situación se prolonga.
"No se debería descartar por completo un aumento sorpresa", advirtió Carsten Brzeski, economista de ING, al señalar el retorno de la inestabilidad energética.
Un respiro en los precios que podría ser temporal
La inflación en la eurozona cayó al 2.8% en junio, una décima por debajo de lo estimado, según los datos de Eurostat. Este descenso alivió la presión sobre el BCE tras su incremento de tasas en junio, el primero de la entidad desde 2023. Fuentes internas del banco central habían deslizado entonces que no había prisa por mover ficha en julio, un panorama que ahora luce condicionado por el choque geopolítico.
A pesar de la pausa inminente, el consenso se endurece para la vuelta del verano. El 70% de los economistas (52 de 74 encuestados) anticipa ahora un incremento de tasas en septiembre de 2026, frente al 60% registrado en el sondeo del mes anterior. Esta proyección coincide con los pronósticos de grandes firmas financieras como Morgan Stanley y Deutsche Bank, que han proyectado subidas consecutivas de un cuarto de punto para dejar el tipo de depósito en el 2.50%.
El umbral de los 100 dólares y la cautela de Lagarde
El debate interno en el seno del BCE refleja esta división de opiniones. El presidente del Bundesbank, Joachim Nagel, reconoció que el conflicto con Irán vuelve incierta la decisión de julio, abriendo la puerta tanto a un alza como a un mantenimiento de los tipos de interés. El funcionario alemán advirtió de que, incluso si se normalizara el paso por el estrecho de Ormuz de manera rápida, los efectos persistirán en la economía real.
"Llevará meses que el suministro de petróleo vuelva a la normalidad", afirmó Joachim Nagel, presidente del Bundesbank.
Por su parte, la presidenta del BCE, Christine Lagarde, mantiene un perfil pragmático, rechazando las etiquetas de línea dura o blanda y defendiendo que las decisiones se tomarán reunión a reunión bajo un enfoque estrictamente dependiente de los datos económicos.
Varias fuentes del organismo financiero han fijado un límite claro: para que el BCE decida actuar de urgencia este mismo mes de julio, el crudo Brent tendría que sostenerse por encima de los 100 dólares por barril. Mientras el petróleo se mantenga por debajo de ese umbral, la tregua veraniega está prácticamente garantizada, pero las bases para un endurecimiento en septiembre están puestas. El reto para los meses venideros será vigilar si esta crisis energética se traslada a los salarios y al sector de servicios, lo que obligaría a Fráncfort a apretar de nuevo las tuercas de la política monetaria.