China al borde del estancamiento: ventas minoristas se desploman a 0.2% en abril
El consumo en China se estanca en 0.2% en abril. La debilidad interna y la crisis energética frenan la recuperación.
TL;DR:
El consumo minorista en China creció apenas un 0.2% anual en abril, su nivel más bajo desde finales de 2022.La producción industrial y la inversión en activos fijos también quedaron por debajo de las expectativas del mercado.La caída del 21.6% en las ventas de autos subraya la debilidad de la demanda interna frente al alza en costos energéticos.
La economía de China perdió tracción de forma drástica durante abril de 2026. Las ventas minoristas, el termómetro principal del gasto de los hogares, crecieron solo un 0.2% interanual, una cifra que representa un estancamiento virtual frente al avance del 1.7% registrado en marzo. El dato decepcionó a los mercados, que esperaban un crecimiento del 2% según el consenso de analistas consultados por Reuters.
Este frenazo económico marca un cambio de tendencia respecto al primer trimestre del año, cuando el Producto Interno Bruto (PIB) se expandió un 5%. La Oficina Nacional de Estadísticas informó que la producción industrial también se desaceleró al pasar de un 5.7% en marzo a un 4.1% en abril, mientras que la inversión en activos fijos entró en terreno negativo con una caída del 1.6% en el acumulado de los primeros cuatro meses del año.


El sector automotriz y el peso de la energía
La debilidad del consumo interno se hizo evidente en la industria automotriz, que enfrenta una de sus peores rachas en años. Las ventas de autos de pasajeros en el mercado doméstico se desplomaron un 21.6% interanual en abril, alcanzando apenas las 1.6 millones de unidades. Este resultado representa el séptimo mes consecutivo de contracciones para el sector.
El impacto no fue exclusivo de los motores de combustión, que cayeron más del 32%. Incluso los vehículos de nueva energía (eléctricos e híbridos) registraron un retroceso cercano al 7%. Esta parálisis en las compras de bienes duraderos refleja la cautela de los consumidores chinos ante un entorno global incierto.
Los factores que explican esta desaceleración incluyen:
- Costos energéticos: El conflicto en Irán elevó los precios de los combustibles, lo que presionó los márgenes de los fabricantes y encareció el transporte.
- Crisis inmobiliaria: La prolongada crisis del sector bienes raíces sigue lastrando la confianza de las familias y su disposición al gasto.
- Priorización de servicios: Aunque la venta de bienes se estancó, el sector servicios creció un 5.6%, sugiriendo que los consumidores prefieren experiencias sobre productos físicos.
Una recuperación en forma de K
Analistas de Citi advirtieron que la recuperación económica de China se está consolidando bajo un esquema de "forma de K". Esto significa que, mientras las industrias enfocadas en la exportación mantienen un desempeño sólido, el consumo doméstico y la inversión privada se hunden cada vez más. Los precios a la salida de fábrica en China se volvieron positivos en marzo por primera vez en tres años debido al combustible, pero ese incremento no se ha traducido en una mayor demanda final.
La meta oficial de crecimiento del gobierno de Beijing, situada cerca del 5% para este año, se ve ahora amenazada. La ausencia de estímulos fiscales a gran escala y la baja confianza del consumidor complican la capacidad de las autoridades para revertir la tendencia sin generar un endeudamiento excesivo.
Qué sigue
El gobierno chino enfrenta la presión de implementar medidas de apoyo más agresivas antes de que la desaceleración de abril se convierta en una tendencia estructural para el resto del año. El mercado estará atento a las próximas decisiones del banco central y a posibles incentivos para reactivar el sector inmobiliario en ciudades clave, donde la inversión sigue sin mostrar señales claras de recuperación.