TL;DR:
- El Tribunal General de la UE desestimó las demandas de Apple y confirmó su designación como "guardián de acceso" por la App Store e iOS bajo el Digital Markets Act (DMA).
- La corte tumbó el argumento de que Apple opera cinco App Store distintas: para los jueces, todas hacen lo mismo, conectar desarrolladores con usuarios.
- Apple puede apelar ante el Tribunal de Justicia de la UE solo por cuestiones de derecho, y aún carga con otros procesos, incluida una multa de 500 millones de euros.
El Tribunal General de la Unión Europea desestimó este 8 de julio de 2026 todas las demandas con las que Apple intentaba sacar a su App Store y a su sistema operativo iOS del alcance del Digital Markets Act (DMA). Con la sentencia (asuntos acumulados T-1079/23, T-1080/23 y T-214/24), la corte con sede en Luxemburgo confirmó la designación de Apple como "guardián de acceso" (gatekeeper), la etiqueta que desde 2023 la obliga a abrir su ecosistema a la competencia en Europa. El fallo, además, declaró inadmisibles los reclamos de la compañía sobre iMessage. Apple, que llevó la pelea a los tribunales europeos entre 2023 y 2024, todavía puede apelar, pero solo sobre puntos de derecho.
El Digital Markets Act (DMA) es la regulación europea, vigente desde 2022, que impone reglas de competencia a las grandes plataformas digitales para evitar que aprovechen el control de sus plataformas y ahoguen a sus rivales. Quien recibe la etiqueta de guardián de acceso queda obligado a cosas concretas: no favorecer sus propios servicios frente a los de la competencia, no cruzar datos personales entre servicios y dejar que los usuarios instalen tiendas de aplicaciones alternativas. Perder este caso significa que, en Europa, Apple sigue amarrada a todo eso.
El argumento de las cinco App Store no convenció a los jueces
La defensa de Apple giraba en torno a una idea: no existe una sola App Store, sino cinco. La compañía sostenía que las tiendas de iPhone, iPad, Mac, Apple Watch y Apple TV son servicios separados, y que solo la del iPhone alcanzaba los umbrales que fija el DMA para caer bajo la ley (entre ellos, una facturación en la UE de al menos 7.500 millones de euros o una capitalización de 75.000 millones, además de más de 45 millones de usuarios mensuales). Si colaba, el resto quedaba fuera.
El Tribunal lo rechazó sin rodeos.
"Con independencia de los dispositivos de que se trate, esas tiendas tienen la misma finalidad, a saber, conectar a los desarrolladores de aplicaciones con los usuarios finales para facilitar la distribución de aplicaciones de software."
Para los jueces, las diferencias que alegaba Apple se reducen a las características de cada aparato y no bastan para partir el servicio en cinco. Resultado: las distintas versiones de la App Store cuentan como una sola, y la designación se mantiene en pie.
Apple no ocultó su molestia. Un portavoz de la compañía respondió con la misma línea que viene repitiendo desde hace meses:
"Creemos firmemente que el mandato del DMA va más allá de lo que es lícito y proporcionado, y amenaza con erosionar décadas de protecciones de privacidad y seguridad que hemos construido, dejando a nuestros usuarios expuestos a nuevos riesgos. Seguiremos abogando por la innovación y la privacidad que nuestros clientes europeos merecen."
iMessage se salva, pero por la puerta de atrás
El otro frente era iMessage. La Comisión Europea lo clasificó como un servicio de comunicaciones interpersonales independiente de la numeración (NIICS), una categoría que puede arrastrar obligaciones del DMA. Aquí la historia tiene un matiz: en febrero de 2024, la propia Comisión decidió no designar a Apple como guardián de acceso por iMessage, así que el servicio nunca quedó sujeto a las reglas duras de la ley.
Por eso el Tribunal declaró inadmisible el reclamo. Su lógica: si iMessage no figura como "puerta de acceso importante" y ninguna obligación del DMA le aplica, la simple etiqueta técnica no cambia la situación jurídica de Apple, y sin un perjuicio concreto no hay nada que anular. En la práctica, Apple no tiene que hacer que iMessage funcione con otras apps de mensajería, tal como ya ocurría. Ganó ese punto, pero no por tener razón de fondo, sino porque el juez consideró que no había caso.
Qué cambia para quien usa un iPhone en España y la UE
Para el usuario de a pie, la sentencia no enciende de golpe una función nueva en el teléfono. Lo que hace es blindar jurídicamente la apertura que el DMA ya venía imponiendo. En España y en el resto de los 27 países de la UE, esa apertura se traduce en cosas que fuera de Europa siguen sin existir: la posibilidad de instalar tiendas de aplicaciones distintas a la App Store, de descargar apps directamente desde la web y de que accesorios y servicios de terceros se conecten al iPhone con más soltura.
El reverso de la moneda también es real. Apple ha usado el propio DMA como argumento para retrasar funciones en Europa, entre ellas el despliegue de su asistente Siri con IA, que quedó aplazado de forma indefinida en la región. Es decir, la misma ley que abre el iPhone es la que la compañía señala cuando algunas novedades llegan tarde, o no llegan, al mercado europeo.
Más allá de Europa, la decisión importa como señal. El modelo del DMA se ha vuelto una plantilla que otros mercados observan y empiezan a copiar, de Japón al Reino Unido, así que lo que pase con Apple en Bruselas marca el tono de cómo se regula a las grandes tecnológicas en buena parte del mundo.
Apple aún puede apelar, y le quedan frentes abiertos
La compañía dijo estar en desacuerdo con el fallo, aunque no confirmó si lo llevará más arriba. Puede hacerlo: tiene la opción de recurrir ante el Tribunal de Justicia de la UE, la máxima instancia europea, solo sobre cuestiones de derecho y dentro de un plazo de dos meses y diez días. Es una ventana estrecha que, aun con nuevo recurso, difícilmente cambiaría el panorama a corto plazo.
Y este no es su único pleito con Bruselas. Apple mantiene abierta una impugnación separada contra las decisiones de la Comisión de 2025 sobre las especificaciones de interoperabilidad (las que la obligan a abrir partes de iOS a desarrolladores externos), que tramita ante la misma corte. También apeló la multa de 500 millones de euros que le impuso la Comisión en abril de 2025 por las llamadas prácticas anti-steering, es decir, por frenar a los desarrolladores que querían dirigir a los usuarios a pagos fuera de la app. En paralelo, el diálogo político sigue: el consejero delegado, Tim Cook, y la responsable europea de tecnología, Henna Virkkunen, mantuvieron hace poco una llamada que la Comisión describió como "constructiva".
El fallo tampoco cae en el vacío. Según Euronews, es otro golpe en una racha de decisiones europeas contra las grandes tecnológicas: la semana pasada, el Tribunal de Justicia de la UE rechazó el recurso de Google contra una multa multimillonaria por su sistema Android y dio la razón a la Comisión.
Preguntas rápidas sobre la sentencia
¿Esta sentencia cambia algo para los usuarios de iPhone en España?
No añade una función nueva de inmediato. Lo que hace es reforzar jurídicamente lo que el DMA ya impone en toda la UE, incluida España: poder instalar tiendas de aplicaciones alternativas, descargar apps desde la web y conectar accesorios de terceros al iPhone con menos trabas.
¿Por qué el Tribunal rechazó el argumento de las cinco App Store?
Apple decía que iPhone, iPad, Mac, Apple Watch y Apple TV tienen tiendas separadas y que solo la del iPhone alcanzaba los umbrales del DMA. El Tribunal respondió que todas cumplen la misma función, conectar desarrolladores con usuarios, y por eso cuentan como un único servicio.
¿Puede Apple apelar la decisión?
Sí. Apple puede recurrir ante el Tribunal de Justicia de la UE, la instancia más alta, pero solo sobre cuestiones de derecho y dentro de un plazo de dos meses y diez días desde la notificación. Tras conocerse el fallo, la compañía no confirmó si presentará ese recurso.
Por ahora, el terreno queda como estaba: en Europa, Apple sigue obligada a dejar entrar tiendas y servicios rivales en el iPhone, y su choque con Bruselas se muda a los otros expedientes que ya esperan turno en la misma sala de Luxemburgo.