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Espacio

El James Webb retrata N159, una región con estrellas en distintas etapas de formación

Una imagen infrarroja de N159 permite observar gas, polvo y estrellas jóvenes. Un análisis de sus poblaciones apunta a episodios de formación en momentos distintos.

por Patricia Rodriguez
Imagen oficial de ESA/Webb, NASA & CSA, E. Sabbi, M. Zamani (ESA/Webb); ack.: M. H. Özsaraç
Foto: ESA/Webb, NASA & CSA, E. Sabbi, M. Zamani (ESA/Webb); ack.: M. H. Özsaraç, CC BY 4.0, vía esawebb.org

El telescopio espacial James Webb captó N159, una región de formación estelar en la Gran Nube de Magallanes, con una imagen infrarroja que muestra nubes de gas y estrellas en distintas etapas de desarrollo. La imagen, difundida el 22 de octubre por ESA/Webb, cubre una zona de unos 230 años luz de ancho.

N159 está a aproximadamente 161,000 años luz de la Tierra, en una galaxia satélite de la Vía Láctea. La luz que recoge la imagen salió de esa región hace unos 161,000 años, por lo que muestra cómo era entonces.

Qué significan los colores de N159

La cámara de infrarrojo cercano del Webb, conocida como NIRCam, registró luz que el ojo humano no puede percibir. Para crear la imagen, los datos infrarrojos se representan con colores visibles. Según la NASA, este proceso permite combinar observaciones tomadas con distintos filtros.

En esta vista, la Agencia Espacial Europea identifica tres componentes:

  • Naranja: emisión de hidrocarburos aromáticos policíclicos, moléculas basadas en carbono presentes en las nubes.
  • Azul claro: hidrógeno ionizado, es decir, gas cuyos átomos han perdido electrones por la radiación de estrellas masivas.
  • Rojo oscuro: filamentos de hidrógeno molecular frío, entre las estructuras más densas de la región. Según la agencia, estos filamentos protegen a estrellas en formación de la radiación y los vientos de otras estrellas.

Las nubes no son un fondo inmóvil: la gravedad concentra gas que puede dar lugar a nuevas estrellas, mientras la radiación y los vientos de las estrellas masivas esculpen el material que las rodea.

El este y el oeste cuentan historias distintas

La imagen procede de un programa de observación pensado para comparar las poblaciones estelares de N159. En un trabajo encabezado por Nolan Habel y difundido el 22 de septiembre de 2026 como preprint en arXiv, el equipo analizó datos del Webb obtenidos con diez filtros infrarrojos.

Los investigadores midieron más de 300,000 fuentes puntuales de luz. Esa cifra no equivale a un conteo de 300,000 estrellas recién nacidas: el análisis también distingue poblaciones más evolucionadas y candidatos a objetos estelares jóvenes. La sensibilidad alcanzó fuentes cuyo brillo corresponde a masas estelares inferiores a una décima parte de la del Sol, según sus estimaciones.

Al comparar su distribución, el equipo encontró que la zona occidental, N159W, concentra más candidatos jóvenes que la oriental, N159E, donde la población observada está más evolucionada. Los autores interpretan esa diferencia como evidencia que respalda una formación estelar secuencial: distintas zonas del complejo han atravesado etapas de nacimiento estelar en momentos diferentes.

La comparación ofrece una forma de estudiar esas etapas en un mismo complejo. No es una grabación del nacimiento completo de una estrella individual. El trabajo está disponible como preprint y su registro consultado no indica una publicación revisada por pares.

Una galaxia cercana como ventana a otras condiciones

La proporción de elementos más pesados que el hidrógeno y el helio es menor en la Gran Nube de Magallanes que en la Vía Láctea. En astronomía, esa proporción se conoce como metalicidad. Según la ESA, estudiar regiones como N159 ayuda a investigar la formación estelar en condiciones que se parecen más a las del universo temprano.

Eso no significa que el Webb esté viendo el universo temprano en esta imagen: N159 es una región de una galaxia vecina. Su interés está en que permite examinar un entorno con menor metalicidad a una distancia mucho más cercana.

La misma galaxia alberga la nebulosa de la Tarántula, otra región de formación estelar que ha sido observada mediante una combinación de datos del Webb, el Hubble y el observatorio de rayos X Chandra.

Tarántula: retiene 46% a 73% de su gas caliente
El estudio detrás de la nueva imagen de la Tarántula midió que sus cascarones retienen entre 46% y 73% del gas caliente.

En N159, la combinación de estructuras de gas y poblaciones de distintas edades permite contrastar cómo cambia una nube mientras se forman estrellas en su interior.

Fuentes: 1, 2, 3

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por Patricia Rodriguez

Patricia Rodriguez es redactora de FomoEra. Cubre tecnología, ciencia, inteligencia artificial, negocios y actualidad digital. También trabaja en escritura y edición de contenido audiovisual.

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