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Viking 1 llegó a Marte hace 50 años: el debate sobre si encontró vida sigue abierto

Hace 50 años la Viking 1 logró el primer aterrizaje de la NASA en Marte, y aún se debate si detectó vida.

por Alejandro Castillo Leone
Viking 1 llegó a Marte hace 50 años: el debate sobre si encontró vida sigue abierto

TL;DR:

  • El módulo Viking 1 de la NASA tocó suelo marciano en Chryse Planitia el 20 de julio de 1976, el primer aterrizaje estadounidense en Marte.
  • De sus tres experimentos de detección de vida, dos dieron negativo y uno, el Labeled Release, arrojó una señal compatible con metabolismo microbiano; la mayoría la atribuyó a la química del suelo.
  • Cincuenta años después, científicos como Steven Benner sostienen que Viking sí halló vida; la NASA nunca lo confirmó y hoy apuesta por traer muestras y por misiones aéreas como Skyfall, prevista para 2028.

El 20 de julio de 1976, el módulo de aterrizaje Viking 1 de la NASA apoyó sus tres patas en la llanura de Chryse Planitia y se convirtió en la primera nave estadounidense en aterrizar y operar sobre Marte. Medio siglo después, la misión sigue en el centro de una discusión que nunca se cerró del todo: ¿detectó vida en el planeta rojo? Sus instrumentos tomaron las primeras muestras del suelo marciano y enviaron la primera imagen a color de la superficie. El veredicto oficial fue que Marte estaba muerto. Pero una parte de la comunidad científica jamás aceptó esa conclusión, y en el aniversario 50 vuelve a poner sobre la mesa los datos de un experimento que, según ellos, apuntaba a microbios.

Conviene precisar un matiz que muchos titulares se saltan. Viking 1 fue el primer aterrizaje de la NASA en Marte y, junto a su gemela Viking 2 (que tocó Utopia Planitia el 3 de septiembre de 1976), la primera misión plenamente exitosa en trabajar sobre la superficie del planeta. La sonda soviética Mars 3 había sobrevivido a su descenso el 2 de diciembre de 1971, pero dejó de transmitir en menos de dos minutos. Cada misión Viking llevaba, además, un orbitador que estudiaba el planeta desde arriba.

Superficie rocosa y polvorienta de Marte de tono rojizo bajo un cielo claro
Imagen ilustrativa del terreno marciano. La Viking 1 envió la primera foto a color de la superficie el 21 de julio de 1976. · Foto de Zelch Csaba en Pexels

Tres experimentos, dos negativos y una señal que no se apaga

El objetivo central de Viking era responder una sola pregunta: ¿hay vida en Marte? Para eso, cada módulo raspó el suelo y depositó las muestras en tres experimentos biológicos, cada uno con un método distinto para intentar despertar actividad orgánica. Dos no vieron nada. El tercero, llamado Labeled Release, sí: registró un flujo constante de dióxido de carbono saliendo de la tierra a la que se le habían añadido nutrientes, justo lo que cabría esperar del metabolismo de microbios.

Ben Clark integró el equipo científico de Viking y hoy es investigador senior del Space Science Institute en Boulder, Colorado. Su recuerdo resume por qué el resultado dividió a la sala:

"Hubo tres experimentos de detección de vida, cada uno con técnicas distintas para probar si podían estimular actividad biológica en el suelo añadiendo distintos nutrientes seleccionados. Dos dieron resultados generalmente negativos, pero un tercer experimento tuvo una respuesta fuerte, como se esperaba, cuando se le añadió nutriente."

El escepticismo llegó rápido. Geoquímicos advirtieron que ciertos minerales del suelo podían producir una reacción parecida sin necesidad de vida. Clark recuerda otro detalle que pesó en contra: cuando se añadió una segunda dosis de nutriente, no hubo nueva respuesta. ¿Los organismos habían muerto entre una prueba y otra, o nunca hubo tales organismos? A eso se sumó el golpe decisivo: el GCMS, el instrumento que combinaba un cromatógrafo de gases y un espectrómetro de masas, no halló moléculas orgánicas en la tierra analizada. Sin orgánicos, la mayoría de los biólogos concluyó que en ese suelo no había vida.

Clark, aun así, apunta a un cabo suelto técnico: ninguno de los experimentos de detección de vida inyectó hidrógeno en sus cámaras, pese a que algunos microbios terrestres saben usar el azufre como fuente de energía combinándolo con ese gas. Y remata con una ironía: el GCMS sí usaba hidrógeno en su técnica de análisis, así que había un tanque a pocos centímetros del paquete de experimentos biológicos, sin conexión entre ambos.

Por qué el debate sigue vivo medio siglo después

El nombre que mantuvo viva la disputa durante décadas fue el de Gilbert Levin, el científico que diseñó el Labeled Release. Estuvo convencido hasta el final de que su instrumento había detectado microorganismos vivos en el suelo marciano, y sostuvo esa postura hasta su muerte, en julio de 2021, a los 97 años.

Hoy toma la posta Steven Benner, astrobioquímico y director de la Foundation for Applied Molecular Evolution, en Florida, y autor del libro de próxima publicación "Meet the Neighbors: Life on Mars and How to Find It" (Penguin Press, 2026). Para el aniversario decidió escribir, en sus palabras, un libro "sin prisioneros" que deja de lado la cortesía y se concentra en los datos. Su tesis es directa:

"Es más probable que Viking sí haya encontrado vida microbiana autótrofa en Marte, cerca de 1,000 células por gramo, más o menos lo que cabría esperar a partir de análogos terrestres."

Benner añade una segunda idea, más incómoda para el gremio: que las comunidades científicas defienden un "consenso" mucho después de que deja de ser sostenible. Según su lectura, la mala interpretación del GCMS fue el único fundamento para descartar una montaña de datos favorables a la vida, y como Levin era educado, se le marginó en vez de revisar la conclusión. Es una postura minoritaria, y aquí conviene ser claro: la NASA nunca confirmó que Viking detectara vida, y la mayoría de los especialistas sigue atribuyendo la señal del Labeled Release a reacciones químicas del suelo. El punto de Benner no es que el caso esté resuelto a favor de la vida, sino que, a su juicio, nunca se cerró como debía.

De Viking a los rovers y a los helicópteros de Marte

El costo de aquella ambigüedad fue alto. Tras Viking, la NASA no volvió a posar una nave en la superficie marciana durante casi dos décadas, en parte por los resultados poco concluyentes y el elevado precio de la misión, y en parte porque el dinero se fue al programa del transbordador espacial. La sequía se rompió en julio de 1997, cuando el Pathfinder aterrizó en Chryse Planitia, a unos 850 kilómetros de donde había caído Viking 1, y soltó al pequeño rover Sojourner. Ese robot encontró guijarros redondeados, una pista fuerte de agua que alguna vez corrió por ahí.

De ahí nació la estrategia que guio todo lo demás: "seguir el agua". Llegaron los gemelos Spirit y Opportunity en 2004, el Curiosity en agosto de 2012 y el Perseverance, que descendió en el cráter Jezero en febrero de 2021. Todos hallaron rastros de ambientes acuáticos antiguos, y los dos más recientes, con instrumentos más sofisticados, detectaron moléculas orgánicas complejas que podrían haber sido producidas por vida como la conocemos. Curiosity y Perseverance siguen activos.

El siguiente salto fue por aire. El helicóptero Ingenuity, que viajó con Perseverance, era una demostración tecnológica: probar que se puede volar en una atmósfera con apenas el 1% de la densidad de la terrestre. La misión, de 80 millones de dólares, debía hacer cinco saltos cortos y terminó completando 72 vuelos en casi tres años, entre abril de 2021 y enero de 2024. Sobre ese éxito, la NASA prepara Skyfall, prevista para 2028: tres helicópteros similares a Ingenuity que llegarán a Marte a bordo de un cohete de propulsión nuclear. Según la agencia, esos exploradores aéreos mapearán depósitos de hielo ocultos y analizarán el clima para señalar destinos seguros y ricos en recursos de cara a futuras misiones humanas.

Falta la pieza que quizá cierre la vieja pregunta de Viking. Perseverance ya está guardando muestras que la NASA quiere traer a la Tierra para estudiarlas con un nivel de detalle imposible en Marte. El plan original se consideró demasiado caro y la agencia busca una nueva ruta de regreso, así que ese retorno todavía no está garantizado.

Preguntas rápidas sobre Viking 1 y la vida en Marte

¿Viking 1 encontró vida en Marte?

No de forma confirmada. Uno de sus tres experimentos, el Labeled Release, dio una señal compatible con vida, pero el instrumento GCMS no halló moléculas orgánicas y la mayoría de los científicos atribuyó el resultado a la química del suelo. La NASA nunca confirmó una detección de vida.

¿Fue Viking 1 la primera nave en aterrizar en Marte?

Fue el primer aterrizaje de la NASA y la primera misión plenamente exitosa en operar sobre la superficie de Marte, junto con Viking 2. La soviética Mars 3 se posó en 1971, pero dejó de transmitir en menos de dos minutos.

¿Qué misiones continúan el trabajo de Viking en Marte?

Tras Viking llegaron Pathfinder y Sojourner (1997), Spirit y Opportunity (2004), Curiosity (2012) y Perseverance (2021), aún activo. La NASA planea la misión de helicópteros Skyfall para 2028 y quiere traer a la Tierra las muestras que recoge Perseverance.

Viking 1 no resolvió si hay vida en Marte. Dejó algo que quizá dure más: la certeza de que responder esa pregunta obliga a volver, con mejores herramientas, al mismo tipo de suelo que tocó hace 50 años. Por eso hoy la NASA quiere traer a casa las muestras marcianas que Perseverance guarda una a una.

Fuentes: 1, 2

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por Alejandro Castillo Leone

Soy un amante del arte y la cultura. Desde el 2021 dirijo una web dedicada a la historia de mi país y he emprendido la misión de vivir para la cultura, alimentándome principalmente del ámbito Hispanoamericano.

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