Infantino defiende a Trump, llama 'imposible' el Mundial sin él y pide a sus críticos 'relajarse'
Infantino respaldó a Trump antes del Mundial 2026, minimizó las negativas de visa y precios, y pidió calma.
TL;DR:
- Infantino afirmó que sin la participación de Donald Trump habría sido "imposible" organizar el Mundial en Estados Unidos.
- El árbitro somalí Omar Artan fue rechazado en Miami por presuntos vínculos con "organizaciones terroristas" y la FIFA reconoció que no pudo revertirlo.
- Irán trasladó su base de entrenamiento a Tijuana y hay investigaciones abiertas en cuatro estados de EE. UU. por los precios de los boletos.
El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, salió a blindar su cercanía con Donald Trump en la antesala del Mundial 2026 y dejó una frase que ya recorre el planeta: sin el mandatario estadounidense, el torneo habría sido "imposible". Lo dijo este miércoles 10 de junio en una conferencia de prensa de 66 minutos en la Ciudad de México, un día antes de que México y Sudáfrica levanten el telón en el Estadio Azteca. Ahí minimizó las negativas de visa, los precios desorbitados de los boletos y las críticas a su relación con la Casa Blanca. Su mensaje para quien cuestiona el caos previo cabe en dos palabras en inglés: "chill and relax", relájense. Y el detalle no es menor de este lado del idioma: el primer balón rueda en suelo mexicano, Irán tuvo que mudar su campamento a Tijuana y miles de aficionados hispanos enfrentan la misma frontera que ya dejó fuera a un árbitro.
Infantino no se anduvo con rodeos al hablar de su socio político. Aseguró tener "una gran relación" con Trump, a quien conoció en su primer mandato y con quien trabaja de cerca en el segundo.
"Sin su compromiso y su implicación, creo que habría sido imposible —así de simple— imposible organizar un Mundial en Estados Unidos."
El vínculo viene cargado. En diciembre, durante el sorteo del Mundial en Washington, la FIFA creó un Premio de la Paz que entregó a Trump, meses antes de las operaciones militares estadounidenses en Venezuela e Irán. Esa foto sigue pesando.
El caso Omar Artan expuso el límite real del poder de la FIFA
El punto más incómodo de la rueda de prensa tuvo nombre propio: Omar Artan, el árbitro somalí que iba a hacer historia como el primero de su país en pitar un Mundial. La Aduana y Protección Fronteriza de Estados Unidos le negó la entrada a su llegada al aeropuerto internacional de Miami el pasado fin de semana, pese a que viajaba con pasaporte diplomático y visa válida. Lo retuvieron horas para interrogarlo sobre un grupo armado.
La administración Trump dijo el martes que el rechazo se debió a presuntos vínculos con "organizaciones terroristas". Andrew Giuliani, al frente del grupo de trabajo de la Casa Blanca para el Mundial, lo defendió sin matices: quien se comunique con actores que planean dañar a Estados Unidos no será admitido.
Infantino reconoció que ahí la FIFA no tenía cartas. "Es lamentable lo que le pasó a Omar, el árbitro de Somalia, pero, de nuevo, no lo controlamos todo", dijo, y remató con una imagen que resume su postura: "No somos los reyes del mundo". De ese contexto salió el ya famoso "chill and relax", que después se vio obligado a aclarar.
"Cuando digo 'chill' no quiero decir 'relájate y no hagas nada'. Quiero decir confíen en nosotros, que estamos trabajando entre bastidores."
Del otro lado, la historia tuvo otro final. Artan regresó a Mogadiscio convertido en héroe nacional: miles de personas llenaron un estadio para recibirlo, lo cargaron en hombros y lo envolvieron en la bandera somalí. Lo recibieron en el aeropuerto el primer ministro Hamza Abdi Barre y el presidente Hassan Sheikh Mohamud.
"Lo que pasó, pasó, y fue el destino. Agradezco el apoyo que me dio la FIFA. Estaré en el próximo Mundial."
Los boletos cuestan hasta el triple que en Qatar y ya hay fiscales investigando
El segundo frente es el dinero. La FIFA aplicó precios dinámicos que dispararon el costo de asistir y desató una ola de críticas. Estas son las cifras que sostienen el enojo:
- Los boletos arrancaron en 140 dólares para los 104 partidos del torneo de 48 selecciones.
- Los asientos regulares para la final del 19 de julio en Nueva Jersey llegaron hasta 8,680 dólares; en categorías premium el precio escaló a 10,990 y luego a 32,970 dólares.
- Tras la presión, la FIFA liberó un puñado de entradas de 60 dólares por partido para las aficiones de cada selección.
- En la reventa oficial, un boleto llegó a publicarse en mayo por unos 11.5 millones de dólares.
- Las localidades de fase de grupos cuestan hasta el triple que en Qatar 2022.
Infantino defendió el esquema con un argumento de mercado: el precio promedio, dijo, está por debajo de los 500 dólares y es comparable al de los playoffs de las grandes ligas estadounidenses. No todos compran esa explicación. Hay investigaciones abiertas por los fiscales generales de California, Nueva Jersey, Nueva York y Texas, y el propio Infantino dijo que la FIFA da la bienvenida a toda pesquisa.
El ángulo que pega en casa: Irán entrena en Tijuana y México abre la fiesta
Aquí es donde la política deja de ser un asunto lejano para el público hispano. Irán clasificó y jugará el Mundial en plena guerra entre Estados Unidos e Israel contra Teherán. Es la primera vez desde 1930 que un país anfitrión recibe a una nación con la que está en conflicto armado. ¿La consecuencia logística? La selección iraní tuvo que instalar su base de entrenamiento en Tijuana, Baja California, del lado mexicano de la frontera.
Infantino lo presentó como un triunfo personal: "Ha sido un éxito traer a Irán a jugar en América", presumió, antes de soltar otra de sus frases de cabecera: "No vivimos en la luna, vivimos en el planeta Tierra". El problema es que ese "éxito" convive con dignatarios iraníes y miles de aficionados a los que también se les frenó la entrada, en un Mundial donde las restricciones migratorias de Trump alcanzan a ciudadanos de 39 países.
La cercanía con la Casa Blanca tampoco le gusta a todos en el fútbol. El exfutbolista y comentarista Gary Lineker disparó contra Infantino en Bloomberg por haber creado y entregado el Premio de la Paz a Trump.
"Me parece muy peculiar y muy raro. Creo que ahora lo llamamos Sycophant-ino."
El apodo es un juego de palabras intraducible: mezcla "sycophant" (adulador, en inglés) con su apellido. Lineker remató que le encantaría conocer los criterios con los que se concedió ese galardón.
El balón empieza a rodar este jueves en el Azteca, pero la conferencia de Infantino dejó claro que el ruido no se va a ir solo. Mientras él pide calma, el torneo arranca con un árbitro celebrado como héroe a 12 mil kilómetros, una selección refugiada en Tijuana y cuatro fiscalías mirando los boletos. Para el aficionado hispano, "relájate" suena menos a consejo y más a deseo.