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Incendios en el Triásico: el polen fósil revela cómo los helechos avivaron el fuego en Europa

Un estudio en Nature Geoscience revela que las sabanas de helechos alimentaron incendios hace 201 millones de años

por Alejandro Castillo Leone
Vibrant green ferns cover the forest floor in a tranquil, natural setting under tall trees.
Foto de Lauri Poldre en Pexels

TL;DR:

  • Un equipo internacional liderado por la Universidad de Utrecht documentó incendios recurrentes en el noroeste de Europa durante la extinción del final del Triásico, hace unos 201 millones de años.
  • La pista salió de 15,000 mediciones de color en polen y esporas fósiles de cuatro núcleos de perforación: el material se oscurece justo en el tramo de la extinción y vuelve a aclararse después.
  • Las sabanas de helechos que sustituyeron a los bosques funcionaron como combustible y rebrotaban tras cada quema, en un ciclo que duró entre 40,000 y 300,000 años.

Un equipo internacional de geólogos midió el color de miles de granos de polen y esporas fósiles, y encontró algo que no cuadraba. En cuatro núcleos de perforación de Alemania, Luxemburgo, Dinamarca y Reino Unido, los microfósiles se vuelven casi negros exactamente en el mismo tramo geológico, el que corresponde a la extinción masiva del final del Triásico, hace unos 201 millones de años. La conclusión, publicada el 21 de julio de 2026 en Nature Geoscience, es que Europa ardió durante miles de años y que el combustible lo pusieron los helechos que habían ocupado el sitio de los bosques. El hallazgo aporta dos cosas: un método barato para rastrear incendios prehistóricos y la descripción de un circuito de calor, sequía y fuego que la ciencia del clima reconoce en el presente.

El punto de partida ya se conocía. La ruptura de Pangea abrió la Provincia Magmática del Atlántico Central y liberó un estimado de 100,000 gigatoneladas de CO2, según la cifra que maneja el propio estudio. Las temperaturas globales subieron entre 5 y 10 grados Celsius. Los bosques se vinieron abajo y los helechos, que prosperan en suelos revueltos, se apoderaron de lo que hoy es el noroeste de Europa. Las estimaciones más citadas calculan que el evento borró alrededor de tres cuartas partes de las especies marinas y terrestres, y despejó el camino para el dominio posterior de los dinosaurios.

Un índice de color resuelve lo que el carbón fósil no podía

Para medir incendios antiguos, la paleontología usa dos indicadores clásicos, y los dos tienen fisuras:

  • El carbón vegetal fósil se fragmenta. Una pieza grande puede romperse en decenas de trozos pequeños dentro de la muestra e inflar la cuenta de fuego.
  • Los hidrocarburos aromáticos policíclicos (PAH) que viajan en el humo no siempre se depositan cerca del incendio que los produjo, y algunas de esas moléculas no llegan a conservarse.

Por eso el equipo probó otra ruta. El Índice de Oscuridad de Palinomorfos es una medida que cuantifica qué tan oscuros son el polen y las esporas fósiles: una cámara acoplada a un microscopio óptico registra los valores RGB y los convierte a un promedio en escala de grises, comparable entre muestras del mismo núcleo y entre núcleos de sitios distintos. Bas van de Schootbrugge, geólogo de la Universidad de Utrecht y autor senior del trabajo, describió la técnica como sencilla y de muy bajo costo, según el comunicado de esa institución.

Normalmente, mientras más profundo está enterrado un microfósil, más oscuro se ve, porque la presión y el calor lo van cocinando. Aquí pasó lo contrario. Las muestras más antiguas y profundas siguen pálidas, el tramo de la extinción se va a un café extremadamente oscuro y, una vez superado el evento, el color regresa al amarillo claro. El patrón aparece en los cuatro núcleos al mismo tiempo, en cuencas con historias geológicas muy distintas, así que el entierro no lo explica.

Alfombra densa de helechos verdes cubriendo el suelo de un bosque
Imagen ilustrativa: las capas densas de helechos se secan y arden con facilidad · Foto de Lauri Poldre en Pexels

Las 15,000 mediciones sirvieron para descartar la explicación biológica: al comparar polen de árboles contra esporas de helecho, todos los grupos de plantas mostraron el mismo oscurecimiento, señal de que la causa venía de fuera. Los experimentos de combustión controlada con esporas de licopodio actual apuntaron al culpable, porque las temperaturas de quema más altas producen esporas más oscuras. Y la "zona oscura" se superpone con el pico de helechos, con el intervalo principal de la extinción y con los máximos de microcarbón y PAH. Uno de los núcleos, el británico Prees-2, mide 640 metros y se perforó apenas en 2021.

Los helechos no encendieron la mecha, pero la mantuvieron ardiendo

Aquí está el giro del estudio. El fuego no solo pasó por las sabanas de helechos: los helechos lo alimentaron y luego se beneficiaron de él. La parte visible de la planta se quema, el sistema de raíces subterráneo sobrevive y rebrota más rápido que sus competidores, así que el terreno vuelve a llenarse del mismo combustible.

"Cuando los helechos se secan, las capas gruesas actúan como el combustible ideal para desencadenar incendios masivos. Los helechos oportunistas y pioneros formaron amplias sabanas, con algunas especies funcionando como escaleras de fuego mientras asfixiaban al resto de la vegetación. Los helechos respondieron y entregaron el combustible que avivó las llamas, lo que desencadenó incendios masivos repetidos. Un mundo verdaderamente infernal."

Bas van de Schootbrugge, Universidad de Utrecht

En declaraciones a Courthouse News, el investigador detalló por qué esa biomasa es tan peligrosa: se seca, pero se degrada mal, y termina acumulándose.

"En el caso de los helechos, su biomasa se seca, pero se degrada muy mal, así que es posible tener capas gruesas de material curado que pueden encenderse cuando hay sequías seguidas de tormentas y rayos."

Bas van de Schootbrugge, a Courthouse News

Van de Schootbrugge comparó ese paisaje antiguo con zonas de los Everglades de Florida, donde helechos invasores forman vegetación densa que ayuda a propagar el fuego incluso en humedales. Ese circuito ayuda a entender por qué el pico de helechos se estiró tanto: los investigadores lo calculan en un mínimo de 40,000 años y quizá hasta 300,000.

Qué demuestra el estudio y qué sigue abierto

La lectura fina importa. El detonante de la extinción fue el vulcanismo, no la vegetación. Lo que el trabajo documenta es que la actividad de incendios fue frecuente y estuvo extendida durante el intervalo crítico, y que la combinación de calor extremo, deforestación y una especie oportunista sostuvo el fuego mucho más tiempo del que habría durado por sí solo. El estudio no pone un número al peso exacto que tuvieron esos incendios dentro del colapso de los ecosistemas terrestres.

La Universidad de Nottingham, cuyos laboratorios participaron en el análisis químico, describe un rastro de quema que se extiende miles de kilómetros, de Luxemburgo a Groenlandia. Su profesor de Paleobiología Vegetal es quien plantea el puente con el presente.

"Entender cómo cambió el mundo en el pasado revela procesos fundamentales que podrían volver a ocurrir. Nuestro escenario para la extinción del final del Triásico tiene similitudes con estudios sobre incendios modernos, donde las altas temperaturas, los cambios en el déficit hídrico climático y los cambios en los tipos de vegetación llevan a mayor riesgo y mayor severidad del fuego."

Barry Lomax, Universidad de Nottingham

En el comentario que Nature Geoscience publicó junto al artículo, el paleontólogo Chris Mays, del Museo de Historia Natural de Viena y el University College Cork, ubica el hallazgo en un patrón más amplio: la mayoría de las grandes extinciones del registro geológico están ligadas a emisiones de gases de efecto invernadero que dejaron climas más cálidos y secos, con incendios extendidos como consecuencia.

Conviene una precisión que se ha colado en varias coberturas: esta es la extinción del final del Triásico, la cuarta de las cinco grandes, y no la Gran Mortandad del final del Pérmico, que ocurrió unos 50 millones de años antes.

Preguntas rápidas sobre el estudio del Triásico

¿Los helechos causaron la extinción del final del Triásico?

No. El detonante fue el vulcanismo masivo asociado a la ruptura de Pangea, que disparó el CO2 y la temperatura global. Según el estudio publicado en Nature Geoscience, los helechos que colonizaron el terreno deforestado actuaron como combustible y sostuvieron un régimen de incendios frecuentes durante miles de años.

¿Qué es el Índice de Oscuridad de Palinomorfos?

Es una medida del color de polen y esporas fósiles. Una cámara montada en un microscopio óptico registra los valores RGB del microfósil y los convierte a escala de grises. Los experimentos con esporas de licopodio actual mostraron que a mayor temperatura de combustión, más oscura queda la espora.

Más allá del retrato de una Europa en llamas, el resultado deja una herramienta portátil. Miles de laminillas con polen y esporas ya reposan en colecciones de museos y servicios geológicos de medio mundo, incluidas las de cuencas de América Latina y España. Medirles el color cuesta poco y puede convertir ese material archivado en un registro de incendios antiguos que hasta ahora nadie había leído.

Fuentes: 1, 2, 3

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por Alejandro Castillo Leone

Soy un amante del arte y la cultura. Desde el 2021 dirijo una web dedicada a la historia de mi país y he emprendido la misión de vivir para la cultura, alimentándome principalmente del ámbito Hispanoamericano.

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