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Medicina

La promesa de curar enfermedades con IA encuentra cautela en las farmacéuticas

Dario Amodei prevé que la IA podría curar la mayoría de las enfermedades graves en cinco a diez años. Directivos del sector señalan los límites de los datos biológicos y las pruebas clínicas.

por Patricia Rodriguez
Title Researchers in Laboratory Description An Asian female researcher looks through a microscope as an African American male researcher observes.
Imagen de archivo (2008) · Foto: Rhoda Baer (Photographer), dominio público, vía Wikimedia Commons

Dario Amodei, director ejecutivo de Anthropic, cree que la inteligencia artificial podría curar la mayoría de las enfermedades graves en cinco a diez años. David Reese, exdirectivo de Amgen, y Mary Rozenman, directiva de Insitro, cuestionaron ese tipo de promesas en un panel reciente: señalaron que la complejidad biológica y la falta de datos adecuados siguen siendo obstáculos para desarrollar tratamientos.

Amodei expuso su previsión en un ensayo de septiembre de 2026. Reese, quien fue director tecnológico de la farmacéutica Amgen, y Rozenman, directora financiera y de negocios de la biotecnológica Insitro, participaron en una conversación sobre las expectativas generales de la IA, cubierta por la Association of Health Care Journalists.

Reese reconoció que los modelos pueden ayudar a predecir la estructura de algunas proteínas en minutos y ahorrar meses de trabajo. Su reserva es que muchas predicciones sobre curas subestiman la complejidad de las enfermedades. Rozenman añadió que los sistemas necesitan datos biológicos fiables y comparables: reunir información sin estandarizar puede hacer que aprendan errores.

Del diseño de una molécula a las pruebas en personas

Una revisión científica publicada en línea en junio de 2026 encontró que, hasta entonces, ningún medicamento descubierto y diseñado íntegramente con IA había recibido autorización de comercialización, incluida la de la FDA de Estados Unidos. Esa categoría es más estricta que usar IA en alguna etapa de la investigación. Una revisión de Translational Psychiatry describe, por ejemplo, cómo se empleó la tecnología para buscar un nuevo uso a la dexmedetomidina, una molécula que ya existía.

Un análisis publicado en octubre en Cancer Treatment Reviews identificó 129 candidatos terapéuticos con participación de IA que habían llegado a ensayos en personas hasta el 1 de marzo de 2026. De ellos, cinco habían iniciado o completado la fase III. La categoría incluye distintas formas de usar IA y sus autores señalan que todavía sirve como punto de partida para evaluar si mejora las aprobaciones y los resultados clínicos.

La distinción también importa ante el regulador. En Estados Unidos, permitir que un fármaco experimental entre en investigación clínica no equivale a aprobar su venta. La FDA, la agencia estadounidense de alimentos y medicamentos, tramita por separado las solicitudes para estudiar productos que aún no tienen autorización comercial.

Un candidato diseñado con IA ya llegó a fase III

Rentosertib, desarrollado por Insilico para la fibrosis pulmonar idiopática, muestra tanto el avance como los pasos que quedan. La enfermedad provoca un deterioro progresivo de los pulmones; el equipo usó IA para identificar una posible diana biológica y diseñar el compuesto.

Un ensayo de fase IIa publicado en Nature Medicine en 2025 asignó al azar a 71 pacientes a recibir distintas dosis del candidato o un placebo durante 12 semanas. Su objetivo principal era evaluar la seguridad. Los investigadores observaron una señal favorable en una medida de función pulmonar con la dosis más alta, pero pidieron estudios más grandes y prolongados. Entre las causas más comunes de suspensión del tratamiento figuraron la toxicidad hepática y la diarrea.

Insilico patrocinó el ensayo y varios de sus empleados participaron como autores. En julio de 2026, la compañía anunció el inicio de una fase III diseñada para incluir a 320 pacientes durante 52 semanas. Ese estudio busca evaluar con más amplitud la seguridad y la eficacia del candidato; los resultados de fase IIa no demuestran que cure la enfermedad.

Fuentes: 1, 2, 3, 4, 5

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por Patricia Rodriguez

Patricia Rodriguez es redactora de FomoEra. Cubre tecnología, ciencia, inteligencia artificial, negocios y actualidad digital. También trabaja en escritura y edición de contenido audiovisual.

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