En una encuesta realizada en 2024, el 7% de los adultos consultados en Estados Unidos, Reino Unido y Australia dijo que alguien había creado, difundido o amenazado con difundir imágenes íntimas suyas generadas o alteradas con inteligencia artificial sin su consentimiento. El estudio, encabezado por la Universidad RMIT, también registró efectos en la salud, las relaciones y el trabajo de algunas personas afectadas.
La investigación, publicada el 8 de septiembre de 2026 en la revista International Journal of Human–Computer Interaction, reunió las respuestas de 7,230 adultos. El equipo aplicó ajustes estadísticos a la muestra, obtenida mediante paneles en línea, para calcular las estimaciones de los tres países.
En el desglose, el 4.3% informó que alguien había creado imágenes íntimas suyas con IA sin permiso; el 4.4% dijo que se habían compartido, y el 3.6% reportó amenazas de difusión. Una persona podía declarar más de una experiencia, por lo que esas categorías se superponen y no deben sumarse para calcular el total.
Diferencias entre los reportes y sus efectos
Entre las personas encuestadas, el 10.2% de los hombres y el 3.8% de las mujeres reportaron al menos una de estas formas de abuso. El estudio también encontró tasas mayores entre adultos menores de 35 años, personas LGBTQ+, integrantes de minorías raciales o étnicas y personas con discapacidad.
Entre quienes declararon haber vivido alguna de esas experiencias, el 86.7% informó al menos una consecuencia negativa en su vida. La universidad señaló que estas incluían afectaciones a la salud y el bienestar, las relaciones, el trabajo o las finanzas. Aunque una proporción mayor de hombres reportó esas experiencias, las mujeres describieron una variedad mayor de consecuencias negativas.
El 55.6% de quienes reportaron una experiencia identificó a la persona responsable como alguien a quien conocía únicamente por internet. El trabajo advierte que esas respuestas reflejan la percepción de los participantes: las identidades en línea no siempre son verificables.
Qué puede y qué no puede decir la encuesta
Los datos se recopilaron entre julio y agosto de 2024 y abarcan experiencias que los participantes dijeron haber tenido desde los 18 años. Por eso, el resultado no mide por sí solo cuántos casos ocurren actualmente ni representa a todos los países.
Los autores señalan otras limitaciones: una persona puede no saber que existen imágenes suyas o puede equivocarse al identificar si se utilizó IA. El equipo eligió tres países y recurrió a paneles en línea, lo que también limita cuánto pueden trasladarse los resultados a otras poblaciones.
RMIT recibió una subvención sin restricciones de Alphabet, matriz de Google, para la investigación. Tres de los autores trabajan para Alphabet y declararon tener intereses financieros en la empresa.
La retirada de imágenes en Estados Unidos
En Estados Unidos, la Comisión Federal de Comercio (FTC) explica que las plataformas sujetas a la Take It Down Act deben ofrecer un mecanismo para solicitar la retirada de imágenes íntimas compartidas sin consentimiento. Tras recibir una solicitud válida, deben retirar el contenido y las copias idénticas conocidas en un plazo de 48 horas; la ley también contempla imágenes generadas o alteradas con IA. La FTC ofrece una guía para reportar estas imágenes y buscar ayuda.
Nicola Henry, autora principal del estudio, considera que la respuesta también debe incluir educación, apoyo accesible para las personas afectadas y medidas de prevención incorporadas por las empresas tecnológicas desde el diseño de sus herramientas.