Pero quizá, o mejor dicho, "aún considerando aquello", la mayoría de los aficionados del fútbol mexicano y del fútbol latinoamericano en general, no se esperaban un golpe sobre la mesa como el que se está por dar y que comenzará a partir de la propia temporada 2027, y no es otra cosa que la reestructuración y algo definitivo sobre los ascensos y descensos.
Veamos de qué va el asunto.
Separación estructural
Ese sería el nombre formal. Así le diría a una ruptura, totalmente, para que duela menos. Porque la Liga MX ahora andará por su lado mientras que el resto de la estructura del fútbol mexicano quedará relegada a una pirámide donde la cúspide (hoy la segunda división Liga Expansión MX) no brindará nunca un acceso directo o posible a la Liga MX, en un formato exactamente igual al que encontramos en Estados Unidos y su MLS, un modelo que no sólo le comió la tostada a la Liga MX, sino que intentarán replicar para sacarle la ventaja que hoy han sabido obtener.

Una nueva estructura de las bases
La Liga Expansión será la liga de mayor nivel dentro de esta nueva estructura, ajena como ya sabemos a la Liga MX. Debajo de ellas estarán la Liga Premier (3er nivel, si nos seguimos guiando por los niveles profesionales actuales) y finalmente la Liga TDP.
¿Cómo competirán contra los clubes de la Liga MX?
La decisión no deja de causar polémicas. Desde siempre, el hecho de que no existan ascensos y descensos en México es una de las razones de la falta de competitividad por parte de muchos clubes, que saben que lo peor que les puede pasar no es ni siquiera lo peor que les puede pasar, porque jamás van a descender y su desaparición pasaría por otras vías.
Los clubes que quieran pertenecer a la Liga MX tendrán que pasar por procesos muy arduos, con licenciamientos de clubes muy estrictos, infraestructura, economía y planes de seguridad. Spoiler: pocos podrán.
Los clubes pertenecientes a la nueva pirámide profesional y ajena a la Liga MX sólo verán competencia con estos rivales de la burbuja de primera división cuando se los crucen en copas y en otras competencias del estilo, de las cuales no se ha hablado pero seguro que también habrá un rediseño en el corto plazo.

Periodos de transición
Para muchos, será un estancamiento del talento ante la falta de presión competitiva. Pero no hay mucho tiempo para pensar, ya que el calendario del 2026-2027 será de transición y se espera que para finales del año 2027 ya el nuevo formato esté totalmente asentado en la mente de los fanáticos, en la organización de clubes y en la aceptación de todos los involucrados. Muchas preguntas e incertidumbre quedan flotando a partir de lo anunciado.