Los nostálgicos futboleros sabrán que de descensos y ascensos vive mucho de la cultura del balón. Y los fanáticos mexicanos saben que antes del COVID el tema ya estaba generando algo de polémica, y cuando llegó la pandemia se les dijo que los descensos se pausarían "temporalmente". Ya quedó dicho que no habrá una vuelta de aquello.
Por eso, conviene revisar qué gana la liga, qué perderá y lo que podemos esperar sobre la decisión.
Hablemos del drama deportivo
Cuando digo drama, digo saber quién sube, quién baja, quién se mantiene. De estar en las últimas 3 o 4 fechas de cada torneo con la calculadora en la mano, con 2 o 3 partidos en simultáneo, porque nuestro equipo necesita una combinación de resultados para mantenerse en primera división.
Ya los mexicanos no tendrán eso en su liga. Así que tranquilamente, a la mitad del torneo, ya muchos de los aficionados de los clubes de la zona baja de la liga ni siquiera se sentirán con ganas de ir a ver fútbol.
¿Se gana algo con esto? Pues sí, que los jugadores jóvenes tendrán más oportunidades porque la presión del descenso no existirá, y que los proyectos pueden ser "más probados" porque no hay prisas por obtener resultados.

Hablemos del dinero, claro que sí
Ya antes he hablado en otro post que puedes leer tranquilamente, que todo esto tiene que ver con el dinero, primero; y el dinero, también.
Porque una franquicia que no desciende es mucho más valiosa que una con riesgos de descender. Dime tú si no se actualizan las plazas pero se cierran contratos televisivos enormes (como los que ya tiene la Liga MX, quepa decir).
Eso es positivo para los clubes pertenecientes. No tanto para los que no, y ni siquiera para las divisiones menores si no logran venderle ni un arquero suplente a los de la Liga MX.
Obtenemos franquicias más rentables, sí; pero menos democratización de los ingresos hacia la otra pirámide. También puede estar el riesgo de que se monopolice la liga, algo que ya está ahí cerca por el fenómeno de la multipropiedad de clubes en la Liga MX.

Hablemos de las divisiones inferiores
Ya la Liga MX (y la Selección Mexicana como reflejo directo) adolecía de un valor pírrico de las fuerzas básicas y de la segunda división y torneos del fondo de la pirámide futbolística.
Ahora, con una diferenciación tan masiva de la profesionalización y de la infraestructura, del interés comercial y del roce competitivo, así como la forma de trabajar por objetivos que jamás permitirán subir más allá de un techo autoimpuesto, las posibilidades de desarrollo de canteras y de proyectos ajenos a las franquicias será muy difícil. Algo a considerar si hablamos de un país de más de 130 millones de habitantes y casi 300 clubes en las divisiones profundas del organigrama futbolístico.