El partido que todos sueñan pero que solo dos pueden alcanzar. La disputa directa de la Copa del Mundo, que esta vez en el Mundial 26 enfrentó a España con Argentina con un duelo que no daba espacio a favoritos. Cualquiera podía ganar, y al final el merecedor, que no siempre pasa así, terminó levantando la Copa.
España llegaba a su segunda final de mundial en toda su historia. La anterior la ganó para unirse a la lista de campeones del mundo, y ahora podrá mantener su efectividad con un segundo campeonato que premia una sobresaliente generación, al igual que como en su primer título mundial, con base en el FC Barcelona.
Argentina llegaba como campeón, a su segunda final en hilo y séptima en toda su historia. Podía ponerle una estrella más al país, la cuarta, y el segundo campeonato para Lionel Messi. Además, de haber ganado, hubiera sido por primera vez bicampeón del mundo.
Pero parece que todo eso no le motivó lo suficiente a la albiceleste, o simplemente la roja no les dio oportunidad, ya que en el partido sólo vimos a un equipo que quería proponer el juego, y otro que sólo quería destruirlo. Hasta después del gol de España, ya en el segundo tiempo extra, Argentina no había hecho un solo tiro a gol, ni siquiera desviado.
Messi apareció hasta después del gol de España, al igual que el resto del equipo, al igual que las ganas que se les había visto antes en otros juegos. No vimos ese equipo aguerrido nunca. En cambio, España sí que demostró querer ser campeón, y lo logró con justicia.
El partido comenzó a la 1:00pm, hora de la Ciudad de México. Teniendo como sede el MetLife Stadium de Nueva Jersey, Nueva York, en Estados Unidos.

¿Cómo fue el partido?
El partido empezó con España dominando el juego, y Argentina replegado, pero con intensiones al ataque, aunque no llegaban muy lejos. La roja estaba mostrando una mayor decisión por ir por el resultado.
Conforme pasaban los minutos se hacía todo más claro, con un cuadro español queriendo crear jugadas tras conseguir el dominio del medio campo y la posesión del balón, y Argentina más enfocado en dar patadas y ablandar los ánimos de manera no muy limpia.
Terrible manera de mantener el partido emparejado, pero pese al dominio español, el gol de la ventaja no llegaba. Argentina parecía que su tirada era buscar una con un pase largo por arriba o filtrado, pero no lo lograban, y parecía que Messi seguía en el vestidor. No se le nombraba nunca. Por su parte, Lamine Yamal sí que tenía presencia constante, con y sin balón.
Se les veía impotentes, incapaces, a los argentinos, e incluso frustrados, al no poder hacerse presentes en el encuentro por enfrentarse a un equipo que no solo era superior, sino que lo desempeñaba de mejor manera.
Ya casi al final del partido en tiempo regular llegó una jugada bastante violenta que el árbitro juzgó con tarjeta amarilla para Enzo Fernández que, aunque reclamaba, había mandado a volar a Pau Cubarsí, por lo que era más que justa. Al serla segunda, fue expulsado entre reclamos.
Ahora todo parecía irse más a lo defensivo, con Argentina ya pensando más en mandar todo a penales, pero faltaba jugar los tiempos extra antes, con un jugador menos, sería una tarea terriblemente difícil.

Tiempos Extra
El primer tiempo extra fue más de lo mismo, pero aumentado, con Argentina metido totalmente atrás, defendiendo el cero en su portería y esperar alguna en contraataque, pero enfocados en llevar todo a la definición en penales.
Apenas empezando el segundo tiempo extra llegó una jugada por derecha que centró hacia Nico Williams ya dentro del área, quien recentró de cabeza hacia atrás para que Ferran Torres rematara con pierna izquierda y mandar el gol al fondo de las redes, rompiendo por fin el cero en el marcador al minuto 106.
Ya estando abajo en el marcador, Argentina se decidió por fin a atacar. Ya no le quedaba nada más que buscar el empate, y tuvo un par de jugadas de peligro que estuvieron a punto de convertirse en el 1-1 y mandar todo a penales. Pero no pudo ser, esta vez la albiceleste no logró la hazaña. Al minuto 120+5, el árbitro pitó el final del partido y con ello concretar el Campeonato del Mundo para España.
España consiguió su segundo campeonato del mundo, ganando su segunda final, por lo que tiene un paso perfecto. Ahora, una vez más, con una base de jugadores del FC Barcelona, de jóvenes que tienen una larga carrera por delante y que, dentro de 4 años, en el Mundial 2030, donde España será coanfitrión, por lo que desde ahora es favorito para lograr un bicampeonato mundial.