El mercado alcista del oro termina oficialmente tras un rally histórico del 150%
El oro entra en mercado bajista tras caer un 16% en el segundo trimestre de 2026 y registrar fuga récord de fondos.
TL;DR:
- El mercado alcista del oro de tres años llega a su fin tras un retroceso que sitúa al metal en terreno bajista.
- La cotización retrocedió un 16% durante el segundo trimestre de 2026, firmando su peor trimestre en 13 años.
- El cambio de expectativas sobre los tipos de interés de la Fed detonó una fuga masiva de inversores en fondos ETF.
El histórico ciclo alcista que impulsó al oro durante los últimos tres años ha terminado oficialmente. Tras registrar una espectacular revalorización de aproximadamente el 150% desde finales de 2022 y tocar un máximo histórico cercano a los 5.586 dólares por onza el pasado 29 de enero, el metal precioso ha entrado en territorio de mercado bajista. El desplome, acelerado por un cambio radical en las expectativas de la política monetaria de la Reserva Federal (Fed), llevó al oro a perder la barrera de los 4.000 dólares en varias ocasiones y a cerrar su peor trimestre en 13 años durante el periodo acumulado entre abril y junio.


El cambio de rumbo de la Fed ahuyenta a los inversores de los ETF
El catalizador detrás de esta drástica corrección ha sido el giro en las proyecciones de tipos de interés en Estados Unidos. La tesis de una rápida flexibilización monetaria y recortes de tasas, que sirvió de combustible para que el oro alcanzara máximos históricos, se desmoronó a principios de 2026. Al fortalecerse la expectativa de que los tipos de interés se mantendrán elevados por más tiempo del previsto, el rendimiento de los bonos del Tesoro estadounidense subió y el dólar se fortaleció, restándole atractivo al metal que no genera dividendos.
La reacción de los inversores no se hizo esperar. Los fondos cotizados respaldados por el metal físico (ETF de oro) registraron una sangría de salidas. Según datos del Consejo Mundial del Oro (WGC, por sus siglas en inglés), estos vehículos sufrieron salidas netas de 16 toneladas métricas solo en mayo, una tendencia de reembolsos que se prolongó durante todo junio. Por su parte, la firma iShares informó que los productos cotizados en bolsa (ETP) de materias primas que cotizan en Estados Unidos experimentaron fugas por valor de 6.800 millones de dólares en junio, lo que representa la segunda cifra mensual de salidas más alta de la que se tiene registro.
En lo que va de año, el oro acumula una caída cercana al 7,8%. El desplome más severo se concentró en el segundo trimestre de 2026, cuando el metal perdió aproximadamente un 16% de su valor, su peor trimestre desde el segundo trimestre de 2013, según reportó CNBC.
Bancos y firmas de análisis recortan drásticamente sus previsiones
La brusquedad del movimiento ha obligado a las principales instituciones financieras a reconfigurar sus modelos. Bloomberg reportó que, aunque el mercado alcista ha concluido, todavía no hay indicios claros de posiciones cortas a gran escala, lo que deja al oro en una fase de transición e incertidumbre.
La firma de análisis Morningstar ajustó a la baja su precio promedio estimado para el oro para el periodo de 2026 a 2028, situándolo en 4.400 dólares por onza, frente a los 4.900 dólares de su previsión anterior.
La corrección más drástica vino de la mano de JPMorgan, que el pasado 3 de julio dio un vuelco a sus proyecciones. El banco estadounidense estima ahora que el oro promediará 4.300 dólares en el tercer trimestre y 4.500 dólares en el cuarto trimestre de este año. Este pronóstico representa un fuerte repliegue respecto a la estimación de 6.000 dólares para el cierre de año que el propio banco había publicado apenas unas semanas antes, el 9 de junio. En sintonía con la cautela generalizada, Macquarie situó su proyección promedio para el conjunto de 2026 en 4.641 dólares por onza.
Los bancos centrales amortiguan la caída libre
A pesar de la corrección del mercado, no todos los analistas creen que los pilares estructurales que sostenían al oro se hayan roto por completo. Nicky Shiels, jefa de investigación y estrategia de metales en MKS PAMP, defendió su pronóstico de un precio promedio de 4.500 dólares para 2026 y mantiene un escenario alcista objetivo de 5.800 dólares. Shiels explicó a Kitco News que la actual corrección ha servido para limpiar el exceso de posiciones especulativas en el mercado sin llegar a destruir los fundamentos que respaldan al metal a largo plazo.
"Todavía se espera que el oro promedie los 4.500 dólares por onza en 2026, siendo un objetivo razonable para la segunda mitad del año un nuevo máximo histórico de 5.800 dólares", afirmó Shiels.
El gran contrapeso a las ventas de los inversores minoristas e institucionales en los ETF sigue viniendo del sector oficial. Los bancos centrales mantuvieron su racha de compras e incorporaron 41 toneladas métricas de oro a sus reservas durante el mes de mayo, consolidando el segundo mes de mayor acumulación en lo que va de 2026.
Con el precio al conato moviéndose en torno a los 4.169 dólares por onza, el mercado busca consolidar un suelo estable. Aunque el oro se aferra a un soporte técnico clave por encima de los 4.100 dólares, la resistencia de los 4.200 dólares frena de momento cualquier intento de recuperación sólida, en un escenario donde los tipos de interés elevados continúan dictando el ritmo del tablero financiero global.