El petróleo vuelve a la Tierra: la producción mundial se recuperará para finales de año tras el pacto de Ormuz
La EIA estima que la producción global de petróleo se normalizará para fines de 2026 tras reabrir el estrecho de Ormuz.
TL;DR:
- La EIA prevé que el suministro mundial de petróleo se normalizará por completo para finales de 2026 tras la reapertura del estrecho de Ormuz.
- El precio del barril de Brent ha borrado prácticamente todas sus ganancias de guerra, cayendo desde un pico de 126 dólares en abril hasta los 72 dólares actuales.
- Wall Street ajusta sus proyecciones a la baja debido a un mercado que ya se adaptó a la escasez y que ahora enfrenta el riesgo de un superávit para 2027.
El mercado mundial del petróleo se encamina hacia un drástico reinicio de su dinámica de suministro. La Administración de Información de Energía de Estados Unidos (EIA) informó este martes que la producción de crudo y los flujos comerciales globales volverán a niveles muy cercanos a los previos al conflicto para fines de 2026. Esta normalización se aceleró tras el acuerdo del pasado 18 de junio de 2026 para reabrir el estratégico estrecho de Ormuz, poniendo fin al estrangulamiento de una vía marítima clave por la que transita el crudo del golfo Pérsico. Según el informe de Perspectivas Energéticas a Corto Plazo de la agencia, el grueso de la producción que quedó paralizada por la guerra se restablecerá durante el primer trimestre de 2027, aliviando de golpe la pérdida de más de mil millones de barriles que el mercado tuvo que absorber desde febrero.

El desplome del Brent y el regreso a la realidad de los precios
El barril de Brent, la referencia internacional del mercado, ha borrado casi por completo la prima de riesgo acumulada durante las hostilidades. Tras alcanzar un alarmante pico cercano a los 126 dólares en abril de 2026, la cotización se desplomó un 43% hasta situarse en la zona de los 72 dólares por barril, un nivel idéntico al registrado antes de que estallara el conflicto en la región.
La estabilización del suministro no solo responde a la reapertura diplomática de Ormuz, sino también a la reacción coordinada de los principales productores del planeta. La alianza de la OPEP+ dio luz verde el pasado domingo a un incremento adicional en su producción de 188,000 barriles diarios a partir de agosto de 2026. Esta inyección de crudo complementa los incrementos de producción ya implementados durante los meses de junio y julio, consolidando la estrategia de la coalición para evitar que la volatilidad vuelva a descontrolarse.
Wall Street da un volantazo y recorta previsiones
Ante la velocidad con la que se están despejando los nubarrones en Medio Oriente, los principales bancos de inversión del mundo han tenido que rehacer sus modelos a contracorriente. Las firmas financieras advierten que el petróleo acumulado que ahora sale a raudales por el estrecho de Ormuz va a chocar de frente con una demanda global que aprendió a vivir con lo justo durante la crisis.
El gigante estadounidense J.P. Morgan fue uno de los primeros en mover ficha al recortar drásticamente su pronóstico para el Brent en la segunda mitad de 2026. Sus analistas estiman ahora que el barril promediará 86 dólares en el tercer trimestre y caerá a 80 dólares en el cuarto trimestre, cerrando el año en 78 dólares para terminar promediando apenas 64 dólares en 2027. De acuerdo con el banco, el mercado está experimentando un "reinicio del sistema" que obligará a la OPEP+ a aplicar nuevos recortes de producción a principios de 2027 si quiere evitar un desplome mayor.
Otros grandes nombres del sector financiero han seguido la misma dirección:
- Macquarie recortó su proyección para el Brent en 2026 a 77 dólares por barril (frente a los 89 dólares que calculaba previamente) y fijó su estimación para 2027 en 64 dólares.
- Goldman Sachs reajustó sus números y ahora proyecta un promedio de 85 dólares para este año y 75 dólares para el próximo.
- Morgan Stanley estima que el 80% de la producción perdida se habrá recuperado para diciembre de 2026, dejando el camino despejado para una restauración total a inicios de 2027.
El fantasma de un superávit histórico en 2027
La rapidez del retorno del suministro amenaza con transformar la escasez en un problema de abundancia. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) advirtió que la capacidad de producción excedente en los países del Golfo podría disparar el bombeo en unos 8 millones de barriles diarios, alcanzando un flujo de 110 millones de barriles diarios en 2027. Si esa marea de petróleo llega a los puertos en un contexto de consumo moderado, el suministro mundial podría superar a la demanda por un margen de 5 millones de barriles diarios.
Esta sobreoferta potencial se ve agravada por la destrucción de demanda acumulada durante los peores meses del conflicto bélico. La propia AIE recortó su estimación de consumo para 2026 en 700,000 barriles diarios, una consecuencia directa de los elevados precios de los combustibles y el desabasto de productos refinados que asfixió a industrias clave durante la primera mitad del año.
Por su parte, la EIA proyecta que el Brent promediará 74 dólares durante el tercer trimestre de este año para luego deslizarse hasta un promedio de 65 dólares en 2027, respaldado además por el auge del bombeo en Estados Unidos, que alcanzará un récord histórico de 13.8 millones de barriles diarios en 2026 y 14 millones de barriles diarios en 2027.
Un mercado vulnerable y sin red de seguridad
A pesar del optimismo oficial y del desplome generalizado de los precios, el equilibrio sigue sostenido con alfileres. Este martes, el petróleo experimentó un repunte superior al 2% tras reportarse nuevos ataques contra embarcaciones comerciales en las inmediaciones del estrecho de Ormuz, lo que reavivó los temores de los operadores a nuevas interrupciones logísticas.
El verdadero peligro radica en que las reservas de emergencia de los países importadores y las existencias comerciales de las empresas se encuentran en niveles mínimos históricos tras haber servido como amortiguador durante la guerra. Con los inventarios agotados, cualquier chispa geopolítica en el Golfo o un retraso imprevisto en la vuelta de los barriles atrapados puede provocar bandazos bruscos en las pizarras de cotización antes de que la prometida abundancia de finales de año termine de asentarse.