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Medio Ambiente

Copernicus documenta calor récord en los océanos y una subida más rápida del nivel del mar

El décimo informe de Copernicus reúne datos de calentamiento oceánico, pérdida de hielo y riesgos costeros. El Mediterráneo muestra por qué la subida global del mar necesita una lectura local.

por Gerardo Pavez
Vista de pájaro de las olas del océano chocando en una orilla oscura, capturada en blanco y negro.
Foto de Pok Rie en Pexels

El décimo Informe Copernicus sobre el Estado del Océano, publicado el 30 de septiembre de 2026, documenta calor almacenado récord en 2025 y una aceleración de la subida del nivel del mar. La tasa global alcanzó 4,2 milímetros anuales entre 2012 y 2025, según la cobertura de La Vanguardia sobre el informe. Los cambios afectan a ecosistemas marinos y comunidades costeras, aunque su impacto depende de las condiciones de cada región.

Mercator Ocean International elaboró la evaluación con contribuciones de 125 científicos y datos de satélites, mediciones en el agua y modelos. Sus capítulos analizan fenómenos con distintos periodos de observación, una diferencia necesaria para interpretar las cifras.

El récord de calor incluye lo que ocurre bajo la superficie

El estudio anual publicado el 9 de enero de 2026 en la revista científica Advances in Atmospheric Sciences precisa el alcance del récord de 2025. El Instituto de Física Atmosférica de la Academia China de Ciencias estima que los primeros 2.000 metros del océano acumularon 23 ± 8 zettajulios adicionales respecto a 2024.

Los zettajulios miden energía. El contenido de calor oceánico permite seguir cuánta se acumula en una gran masa de agua, incluso cuando las variaciones de la superficie ofrecen una señal diferente.

Ese mismo trabajo encontró que la temperatura superficial media de 2025 fue 0,12 ± 0,03 °C menor que en 2024, en consonancia con el desarrollo de La Niña. Aun así, 2025 fue el tercer año más cálido del registro de temperatura superficial y el calor almacenado hasta 2.000 metros siguió aumentando. Una bajada anual en la superficie puede coexistir con una mayor acumulación de energía en el océano.

La subida del mar cambia entre regiones y costas

La tasa global de 3,8 milímetros anuales calculada para 1999-2025 aumentó al considerar el periodo más reciente de 2012-2025, recoge La Vanguardia. Ese promedio describe una tendencia mundial; la evolución de una costa concreta exige otras mediciones.

Un capítulo del informe, publicado en State Planet, estudió el Mediterráneo con registros de 1993 a 2024. En su parte occidental, la tasa calculada mediante ventanas móviles de diez años aumentó de 3,0 ± 0,7 a 6,4 ± 1,0 milímetros anuales. Los autores relacionan parte de esa evolución con la expansión del agua al calentarse y documentan diferencias asociadas a la salinidad, la circulación y los movimientos verticales del terreno.

La cifra mediterránea tiene un periodo y un alcance geográfico distintos del promedio global. El estudio también muestra que los cambios locales pueden apartarse temporalmente de la tendencia de toda la cuenca, algo que importa al planear infraestructura costera.

Carlos García-Soto, investigador del CSIC, señaló en su evaluación para Science Media Centre España que las decisiones de adaptación requieren conectar las tendencias generales con las observaciones, las infraestructuras y las condiciones de cada lugar.

El hielo antártico aporta otra señal de cambio

En una medición separada, el Centro Nacional de Datos sobre Nieve y Hielo de Estados Unidos (NSIDC) informó el 23 de septiembre de 2026 que el hielo marino antártico probablemente había alcanzado su máximo anual el 14 de septiembre, con 17,59 millones de kilómetros cuadrados. Si esa fecha y extensión se confirman, sería el tercer máximo más bajo del registro satelital. El organismo advirtió que las fluctuaciones cerca del máximo estacional pueden retrasar su confirmación.

El capítulo polar de Copernicus recoge consecuencias para la fauna: en 2022, cuatro de cinco colonias de pingüinos emperador monitorizadas sufrieron un fracaso reproductivo total tras la ruptura temprana del hielo donde criaban. La persistencia de ese hielo importa porque los polluelos necesitan permanecer sobre él hasta desarrollar la capacidad de sobrevivir en el agua.

También hay una diferencia física relevante. Según el NSIDC, el deshielo del hielo marino flotante tiene una contribución directa pequeña al nivel del mar. La expansión térmica del agua y la pérdida de hielo continental, que incorpora agua al océano, tienen un impacto mucho mayor.

Los daños alcanzan a los arrecifes y las economías insulares

El capítulo dedicado a los pequeños Estados insulares en desarrollo señala que el 84,4 % de los arrecifes de coral del mundo experimentó estrés térmico capaz de provocar blanqueamiento entre enero de 2023 y septiembre de 2025. El porcentaje mide exposición a condiciones de calor peligrosas para los corales.

Cautivante escena submarina con la luz del sol que fluye a través del agua clara del océano hacia un vibrante arrecife de coral.
Imagen ilustrativa de un arrecife de coral, uno de los ecosistemas expuestos al calentamiento oceánico. · Foto de Francesco Ungaro en Pexels

El mismo capítulo calcula que el 65 % de la superficie conjunta de las zonas económicas exclusivas de esos Estados estuvo expuesta a una aceleración de la subida del mar entre 1999 y 2025. Sus comunidades dependen de sistemas marinos y costeros para actividades como la pesca y el turismo, además de la protección que ofrecen los arrecifes.

Para esas economías, evaluar el riesgo requiere observar tanto el océano como las condiciones de sus costas. Los capítulos del informe vinculan esas mediciones con decisiones de adaptación y protección de ecosistemas que sostienen alimentos, empleos e infraestructura.

Fuentes: 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8

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por Gerardo Pavez

Redactor y creador de contenido especializado en deportes y tecnología. Apasionado por todo lo que ocurre dentro y fuera de la cancha.

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