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Espacio

Swift retoma sus observaciones antes de la reentrada tras fracasar su rescate

LINK reentró en la atmósfera sin elevar la órbita de Swift. El observatorio vuelve a estudiar explosiones cósmicas, pero abandonar la orientación que reducía el roce atmosférico acelera su descenso.

por Gerardo Pavez
Un satélite SpaceX que se cierne sobre el horizonte de la Tierra en el espacio exterior, mostrando tecnología espacial avanzada.
Foto de SpaceX en Pexels

El observatorio Swift de la NASA retomó sus tres instrumentos científicos tras fracasar el intento de elevar su órbita con la nave comercial LINK. El telescopio vuelve a detectar y seguir explosiones cósmicas mientras pierde altura: la agencia espera que reentre en la atmósfera antes de terminar 2026.

La NASA confirmó el 28 de septiembre el cierre del intento de rescate. LINK reentró el 25 de septiembre, después de 85 días de operaciones, según Katalyst Space Technologies, la empresa que construyó la nave.

El umbral de octubre afecta las observaciones

En una actualización del 25 de septiembre, la NASA situó a Swift a unos 325 kilómetros de altitud. El equipo calculó que descendería por debajo de los 300 kilómetros entre principios y mediados de octubre. A partir de ese umbral, operar el observatorio se vuelve más difícil y probablemente cesarán las observaciones científicas.

Ese pronóstico se refiere a un límite operativo. Las publicaciones de la agencia consultadas no fijan una fecha exacta ni un lugar para la reentrada de Swift.

El observatorio carece de propulsión propia para elevar su órbita. El roce con la atmósfera reduce su altura y la mayor actividad solar ha intensificado ese efecto, explica la NASA.

Volver a observar acelera el descenso

Para ganar tiempo mientras se preparaba el rescate, los controladores de Penn State cambiaron los objetivos de observación por direcciones que permitían orientar Swift con menor resistencia atmosférica. También apagaron el Burst Alert Telescope en abril para reducir el consumo eléctrico y colocar los paneles solares en una posición que disminuyera el roce.

La NASA confirmó que ese instrumento volvió a detectar rayos gamma el 18 de septiembre. Tres días después, Swift recuperó el giro automático que permite dirigir sus telescopios de rayos X y ultravioleta/óptico hacia un estallido recién detectado.

El regreso a la ciencia implica abandonar la orientación que protegía su permanencia en órbita. La agencia señala que, con esas operaciones recuperadas, Swift volvió a perder altura rápidamente.

Katalyst atribuye el fracaso a problemas de control de orientación. Una falla eléctrica dejó inutilizables dos de las tres ruedas de reacción, los dispositivos que ayudan a orientar la nave. Para estabilizarla, el equipo recurrió a propulsores que consumieron combustible con rapidez. La empresa y la NASA concluyeron que no quedaba suficiente para capturar Swift y elevarlo de forma segura.

El giro descontrolado que contamos en julio había obligado a replantear las operaciones de LINK cuando el rescate todavía seguía sobre la mesa.

La nave se acercó a entre 12 y 15 kilómetros del observatorio y probó sus tres brazos robóticos, según Katalyst. Esas pruebas no llegaron a una captura. La empresa había diseñado, construido y lanzado LINK en nueve meses como parte de una misión de 30 millones de dólares.

Swift fue lanzado en noviembre de 2004. Su combinación de instrumentos y rapidez para apuntar permite seguir fenómenos que cambian en poco tiempo. Shawn Domagal-Goldman, director de la División de Astrofísica de la NASA, explicó a Ars Technica que la agencia busca capacidades disponibles para sustituir las que perderá cuando termine la misión.

Fuentes: 1, 2, 3, 4

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por Gerardo Pavez

Redactor y creador de contenido especializado en deportes y tecnología. Apasionado por todo lo que ocurre dentro y fuera de la cancha.

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