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Salud

Sal con potasio podría evitar 2.96 millones de muertes al año, según un modelo

La proyección supone sustituir la sal añadida en hogares, alimentos procesados y restaurantes. La OMS limita su recomendación y excluye a personas con problemas para eliminar potasio.

por Patricia Rodriguez
Un bodegón de mal humor de saleros y pimenteros en una mesa con poca luz.
Imagen ilustrativa · Foto de Tim Mossholder en Pexels

Sustituir la sal común por una enriquecida con potasio podría evitar 2.96 millones de muertes al año por enfermedades cardiovasculares y renales si el cambio alcanzara a los hogares, los alimentos procesados y los restaurantes de todo el mundo. La cifra procede de un modelo divulgado por The George Institute for Global Health: es una proyección, no un recuento de muertes evitadas.

El equipo, que publicó su investigación en Nature Health, evaluó escenarios para 193 países. En el de sustitución completa, también calculó que podrían evitarse 10.17 millones de nuevos casos de enfermedad cardiovascular y renal crónica cada año.

La sal estudiada reemplaza parte del cloruro de sodio de la sal común por cloruro de potasio. El interés sanitario está ligado a la presión arterial: una ingesta elevada de sodio puede aumentarla, y la presión alta eleva el riesgo de problemas cardiovasculares y renales.

La cifra depende de dónde se haga el cambio

El instituto comparó varios escenarios para la población adulta. Si la sustitución se limitara a la sal utilizada en casa, estimó 1.85 millones de muertes y 6.19 millones de casos menos por año. Si solo cambiara la sal añadida a productos procesados y comidas de restaurantes, calculó 1.56 millones de muertes y 5.46 millones de casos menos.

Son escenarios alternativos, de modo que sus cifras no deben sumarse para obtener el resultado del cambio completo. En este último, el instituto estimó 30,464 muertes menos al año en México y 104,787 en Estados Unidos. Esas cantidades describen el efecto hipotético en cada población, no el riesgo individual de una persona.

Los resultados también dependen de qué proporción del sodio procede de cada fuente. Bruce Neal, investigador del instituto, señaló que en Europa y Norteamérica más del 70 % de la sal consumida proviene de alimentos procesados y de restaurantes. Para alcanzar el escenario completo en esas regiones, la participación de los fabricantes y del sector de alimentos sería relevante.

Qué permite concluir un ensayo previo

La proyección mundial se apoya en una pregunta distinta de la que puede responder un ensayo en una población concreta. En China, el Salt Substitute and Stroke Study comparó el uso de un sustituto de sal con el de sal común entre 20,995 participantes con antecedentes de accidente cerebrovascular o con riesgo de sufrir uno.

Según el American College of Cardiology, la tasa de accidentes cerebrovasculares fue de 29.14 por cada 1,000 personas-año en el grupo del sustituto, frente a 33.65 en el grupo de sal común. El seguimiento duró 4.74 años.

El ensayo excluyó a personas con enfermedad renal conocida y a quienes usaban diuréticos ahorradores de potasio. Por eso, sus resultados no resuelven la seguridad del sustituto para esos grupos. Además, una medición en participantes de un ensayo no equivale a observar el efecto de una sustitución mundial.

La advertencia para personas con enfermedad renal

El potasio puede acumularse en la sangre cuando el organismo tiene dificultades para eliminarlo. Esa situación, llamada hiperpotasemia, puede ser peligrosa. Los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos advierten que algunos sustitutos contienen cantidades elevadas de potasio y que las personas con enfermedad renal o que toman ciertos medicamentos deben consultar a un profesional sanitario antes de utilizarlos.

La recomendación de la Organización Mundial de la Salud de 2025 es condicional y se refiere a la sal de mesa: si se utiliza, la organización sugiere sustituir la sal común por una alternativa baja en sodio que contenga potasio. Está dirigida a adultos de la población general y excluye a personas con deterioro renal u otras condiciones que dificulten la eliminación de potasio. Tampoco abarca a niños ni a embarazadas.

El alcance de esa guía es más estrecho que el escenario mundial del modelo, que incluye la sal incorporada a alimentos procesados y comidas de restaurantes. La OMS mantiene, además, su recomendación general para adultos de reducir el consumo de sodio a menos de 2 gramos diarios; cambiar de sal no elimina el sodio de la dieta.

Fuentes: 1, 2, 3, 4

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por Patricia Rodriguez

Patricia Rodriguez es redactora de FomoEra. Cubre tecnología, ciencia, inteligencia artificial, negocios y actualidad digital. También trabaja en escritura y edición de contenido audiovisual.

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