TL;DR:
- Bruselas emitió el 16 de julio dos decisiones vinculantes bajo la DMA: Google debe abrir Android a los asistentes de IA de la competencia y compartir datos de Google Search.
- Los chatbots de IA con funciones de búsqueda quedan habilitados para recibir esos datos anonimizados, algo que la oferta previa de Google no resolvía.
- No hay multa. El reparto de datos arranca en enero de 2027 y los cambios de Android llegan en julio de 2027, solo dentro de la Unión Europea.
La Comisión Europea le entregó a Google el 16 de julio de 2026 dos manuales de instrucciones de carácter vinculante. El primero lo obliga a abrir Android a los asistentes de inteligencia artificial de la competencia, con el mismo acceso a funciones que hoy tiene Gemini. El segundo lo obliga a compartir con buscadores rivales los datos que solo Google Search recopila a gran escala, y aclara que los chatbots de IA también entran en el reparto. Son decisiones de especificación bajo la Ley de Mercados Digitales (DMA), no sanciones: Bruselas no impuso multa alguna. Google debe empezar a compartir datos en enero de 2027 y los usuarios verán los cambios en Android en julio de 2027. Todo aplica dentro de la Unión Europea, donde el 60% de la gente usa un dispositivo Android, según la propia Comisión.
El pleito llevaba medio año exacto de reloj. La Comisión abrió los dos procedimientos el 27 de enero de 2026, con un plazo legal de seis meses, y tenía hasta el 27 de julio para cerrarlos. Los cerró once días antes. En los archivos de Bruselas figuran como DMA.100220, sobre interoperabilidad de Android bajo el artículo 6(7) de la DMA, y DMA.100209, sobre datos de búsqueda bajo el artículo 6(11).
Ninguna de las dos obligaciones nació este jueves. Google carga con ellas desde el 7 de marzo de 2024, cuando entró en vigor su cumplimiento pleno como gatekeeper, después de que la Comisión designara en septiembre de 2023 a Google Search, Android, Chrome, Play, Maps, YouTube, Google Shopping y su publicidad online como servicios de plataforma central. Lo que cambió fue el tono. Bruselas dejó de pedir y se puso a detallar.
Teresa Ribera, vicepresidenta ejecutiva de Competencia de la Comisión Europea, encuadró las medidas en la transformación digital y en la capacidad de elección de los ciudadanos, y metió en el mismo saco a buscadores pequeños y asistentes de IA.
"Nuestra decisión ayudará a que competidores más pequeños... puedan competir", dijo Ribera.

Las funciones de Android que hoy solo aprovecha Gemini
Un asistente de IA de terceros en Android es una app. Gemini es parte del sistema operativo. Esa es la asimetría que la Comisión decidió romper.
Bruselas lo describe sin adornos: los asistentes de la competencia solo tienen acceso restringido a funciones centrales de Android, así que no compiten en igualdad de condiciones contra los servicios de IA de Google, que tienen acceso completo. El resultado, dice la Comisión, es que los rivales ofrecen menos y por eso resultan menos atractivos para ese 60% de europeos con un teléfono Android en la mano.
Google abrirá 11 funciones del sistema operativo a sus rivales de IA, según Reuters, y solo a quienes cumplan criterios de seguridad y privacidad. Con la decisión aplicada, un usuario europeo podrá:
- Activar por voz el asistente de IA que prefiera, igual que hoy se invoca a Gemini con "Hey Google".
- Delegarle tareas dentro de otras apps, como reservar un taxi.
- Recibir sugerencias de respuestas relevantes en sus apps de mensajería.
- Preguntarle al asistente por un lugar que visitó hace poco.
La Comisión insiste en que las medidas llevan salvaguardas robustas para proteger la privacidad del usuario, la integridad del dispositivo y la seguridad.
Los datos de Google Search, ahora también para los chatbots de IA
La segunda decisión es la que puede mover el tablero de la IA. Google Search es el único servicio que recopila datos de búsqueda a esa escala, y esos datos son el combustible para desarrollar y afinar cualquier buscador. La obligación de compartirlos existe desde marzo de 2024, pero la Comisión considera que la oferta de Google resultó ineficaz. Así que le escribió la letra chica.
Lo que aclara la decisión:
- Los chatbots de IA que ofrecen funciones de búsqueda son elegibles para recibir los datos compartidos. Reuters ubica ahí a OpenAI y a otros proveedores de chatbots con búsqueda.
- Con la anonimización de por medio, Google debe compartir los mismos datos que usa para optimizar sus propios servicios de búsqueda.
- La anonimización sigue un método por capas desarrollado con especialistas de privacidad internos y externos, alineado con el borrador de guías conjuntas sobre DMA y RGPD de la Comisión y el Comité Europeo de Protección de Datos.
- Hay una fórmula para calcular el precio de esos datos y un proceso transparente para solicitar el acceso.
El primer punto es el que cambia la carrera. Hasta ahora la discusión iba de buscadores contra buscadores. Al declarar elegibles a los chatbots con funciones de búsqueda, Bruselas convirtió el activo más valioso de Google en un insumo al que sus competidores directos en IA pueden aspirar, con factura de por medio.
Google dice que abrir Android debilita la seguridad del teléfono
La respuesta llegó el mismo día, y no fue diplomática. Kent Walker, presidente de Asuntos Globales de Google y Alphabet, publicó el rechazo de la empresa en el blog corporativo.
Kent Walker escribió que las decisiones de la Comisión "ponen en riesgo la seguridad y la privacidad de millones de europeos".
El argumento de Google va por dos frentes. En Android, sostiene que los asistentes de IA ya acceden de forma segura a las capacidades del sistema y que los fabricantes de teléfonos cumplen un papel al verificarlos; la decisión, dice la compañía, entrega permisos sensibles y potentes a apps externas sin ese filtro, y se apoya en una advertencia de la propia agencia de ciberseguridad de la UE sobre lo mucho que pesan los fundamentos de seguridad frente al avance de la IA. En búsqueda, alega que las consultas privadas de los europeos quedarían expuestas a empresas desconocidas sin anonimización adecuada y sin conocimiento ni consentimiento del usuario, con daño para la privacidad, para los secretos comerciales de las empresas y para la seguridad nacional.
Walker cerró pidiendo un enfoque flexible y basado en evidencia, y reconoció que la propia decisión de la Comisión deja esa puerta abierta. Google no dijo que sus soluciones ofrecidas fueran rechazadas por capricho: dijo que estos fallos descartan evidencia extensa de daño al usuario.
Esta decisión no trae multa, pero el Financial Times dice que otra sí
Aquí conviene separar dos cosas que las portadas de este jueves mezclan. Los procedimientos de especificación no son investigaciones de incumplimiento: no evalúan si Google violó la DMA y, por diseño, no contemplan la imposición de multas. Son un instructivo sobre cómo cumplir una obligación que Google ya tenía encima.
La sanción va por otro carril. El Financial Times reportó el 15 de julio, tras revisar documentos internos de la Comisión, que Bruselas prepara contra Google multas por cientos de millones de euros en los próximos días, dentro de una investigación distinta y de años sobre el posicionamiento en Google Search y las reglas de Google Play. Según ese reporte, el paquete incluiría además penalizaciones diarias y otras órdenes regulatorias; el monto exacto no figura en los documentos, que sí califican el incumplimiento de "grave". La Comisión no ha confirmado nada de eso.
El historial tampoco ayuda a Google. El Tribunal de Justicia de la UE confirmó este julio la multa de 4.125 millones de euros contra la compañía por abuso de posición dominante ligado a Android, la más alta que la Comisión Europea ha impuesto a una tecnológica, según elDiario.es.
Google puede recurrir. La Comisión subraya que las decisiones respetan plenamente sus derechos de defensa y quedan sujetas a control judicial independiente. La empresa todavía no ha dicho si irá a los tribunales, de acuerdo con Thurrott.
Qué cambia en España y qué no cambia en México ni en LATAM
El alcance es geográfico y es estrecho. Las dos decisiones obligan a Google dentro de la Unión Europea, bajo una ley europea, frente a usuarios europeos.
Un lector en Madrid o en Valencia verá el cambio en su teléfono en julio de 2027 y podrá llamar por voz al asistente de IA que elija, siempre que ese asistente cumpla los criterios de seguridad y privacidad que fija la decisión. Un lector en Ciudad de México, en Bogotá o en San Diego, no: en su Android, Gemini seguirá siendo el único asistente con acceso de sistema, salvo que Google extienda los cambios por decisión propia o que su regulador local le exija algo equivalente. Ninguna de esas dos cosas está anunciada.
Hay un matiz que sí cruza fronteras. La propia Comisión sostiene que compartir esos datos es determinante para desarrollar y optimizar buscadores de terceros. Si un rival afina su producto con datos de búsqueda obtenidos en Europa, ese producto mejorado no se queda en Europa: lo usa cualquiera, en cualquier idioma.
Preguntas rápidas sobre la decisión de la UE contra Google
¿Cuándo podré usar otro asistente de IA en vez de Gemini en Android?
La Comisión Europea fijó julio de 2027 como el momento en que los usuarios empezarán a beneficiarse de los cambios en Android. La decisión es vinculante desde el 16 de julio de 2026, pero Google tiene ese plazo para implementarla. El reparto de datos de búsqueda arranca antes, en enero de 2027.
¿Esta decisión de la UE aplica en México o en América Latina?
No. Las dos decisiones se dictan bajo la Ley de Mercados Digitales, una ley europea, y obligan a Google frente a usuarios de la Unión Europea. Fuera del bloque no hay cambio automático: dependería de que Google decida extenderlo por su cuenta o de que un regulador local imponga algo equivalente.
¿La Unión Europea multó a Google con esta decisión?
No. Son decisiones de especificación: detallan cómo cumplir una obligación existente y, por diseño, no contemplan multas, según la Comisión Europea. La sanción va por otro expediente: el Financial Times reportó el 15 de julio que Bruselas prepara multas por cientos de millones de euros en una investigación distinta sobre Google Search y Google Play.
Nada de esto cambia mañana. Lo que cambió el 16 de julio es que la discusión dejó de girar sobre principios y pasó a tener calendario: enero de 2027 para los datos, julio de 2027 para el teléfono. Google tiene seis meses hasta el primer plazo y un año hasta el segundo, y Bruselas se guardó la llave para retocar su propia decisión si el mercado se lo pide. Hasta entonces, el asistente que contesta cuando alguien dice "Hey Google" en un Android europeo sigue siendo el mismo de siempre.