TL;DR:
- La University of Tennessee Research Foundation demandó a Anthropic ante un tribunal federal de Delaware por infringir presuntamente dos patentes de redes neuronales.
- Las patentes cubren aportaciones a la inteligencia artificial, el aprendizaje automático y la computación neuromórfica; se cree que es el primer caso de patentes que enfrenta la empresa.
- El pleito abre una vía legal distinta a la de los derechos de autor, justo cuando una jueza aprobó el acuerdo de 1,500 millones de dólares de Anthropic con un grupo de autores.
La University of Tennessee Research Foundation, el brazo de investigación de la Universidad de Tennessee, demandó a Anthropic ante un tribunal federal de Delaware por infringir presuntamente dos de sus patentes sobre redes neuronales. La denuncia se presentó el lunes 20 de julio de 2026 y se hizo pública el martes 21. De acuerdo con Reuters, sostiene que los sistemas de inteligencia artificial de la compañía violan patentes de tecnología de aprendizaje automático inspirada en la neurociencia. Es, hasta donde se sabe, el primer caso de patentes que enfrenta la creadora de Claude. La universidad pide una indemnización económica no especificada y, sobre todo, una orden judicial que impida a Anthropic seguir usando esa tecnología.
En su demanda, la fundación universitaria no se limitó a lo técnico. Acusó a la empresa de tratar la propiedad intelectual ajena con ligereza, y lo hizo con estas palabras:
"La actitud despreocupada de Anthropic hacia los derechos de propiedad intelectual de terceros en el desarrollo de sus productos va más allá del uso de material protegido por derechos de autor."
La frase no es un adorno. Conecta el nuevo pleito con la otra gran batalla legal de la empresa, la de los derechos de autor, y la empuja hacia un terreno distinto: el de las patentes que describen cómo funcionan los modelos por dentro.
Dos patentes sobre "computación inspirada en la neurociencia"
La institución, con sede en Knoxville, Tennessee, argumenta que los sistemas de Anthropic infringen dos patentes que, según el texto de la demanda, cubren "aportaciones significativas a los campos de la inteligencia artificial, el aprendizaje automático, la computación neuromórfica y la computación inspirada en la neurociencia". Sus inventores son profesores de la propia universidad.
El despacho de Reuters que dio a conocer el caso no precisó los números de patente ni qué productos concretos de Anthropic estarían señalados. Lo que sí quedó claro es lo que la universidad busca: dinero y freno. Reclama una compensación por daños cuya cuantía dejó abierta y una orden que impida a la empresa seguir infringiendo las patentes.
Ese segundo punto es el que le da peso al caso. Una indemnización se paga y la operación sigue; una orden judicial que toque la arquitectura de un modelo puede obligar a rediseñar parte de cómo se construye. En materia de patentes, ahí está el riesgo de verdad.

Un frente nuevo mientras se cierra el de los derechos de autor
La coincidencia de fechas no es menor. El mismo lunes en que se presentó esta demanda, una jueza federal de California dio la aprobación definitiva al acuerdo de 1,500 millones de dólares con el que Anthropic zanjó una demanda colectiva de autores que la acusaban de usar sus libros sin permiso para entrenar a Claude. Según reportes de la prensa, el pacto abarca más del 90% de las obras reclamadas, aunque algunos escritores se salieron de él para litigar por su cuenta. Aquel caso giraba en torno a los datos de entrenamiento. El nuevo gira en torno a la tecnología misma.
Para la industria de la IA, la diferencia entre uno y otro pleito cuenta. Hasta ahora, casi todas las grandes disputas contra empresas como OpenAI, Google o Meta se han peleado sobre el material con el que se entrenan los modelos. Un caso de patentes sobre las técnicas de aprendizaje automático abre una puerta distinta, y potencialmente más incómoda, porque no discute qué leyó el modelo, sino cómo está hecho.
La compañía no ha hecho declaraciones públicas sobre la demanda. El proceso apenas empieza y tendrá que resolverse en los tribunales de Delaware, uno de los foros preferidos para litigios de patentes y corporativos en Estados Unidos.
Para los millones de personas que en México, España y América Latina usan Claude y otras herramientas de IA todos los días, el pleito no cambia nada de un día para otro. Pero pone sobre la mesa el tipo de pregunta que empieza a rondar al sector: quién es dueño de las ideas que hacen funcionar a estos modelos. Si un tribunal concluye que Anthropic levantó su tecnología sobre patentes ajenas, la factura y las consecuencias podrían ir mucho más allá de un cheque.