TL;DR:
- La producción de gasolina en Rusia cayó al 65% del consumo promedio estacional debido a los constantes ataques ucranianos con drones contra refinerías clave.
- La escasez ya afecta a 78 de las 83 regiones rusas, lo que ha obligado a aplicar racionamientos estrictos y a realizar compras de emergencia a la India y Bielorrusia.
- El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, formalizó la creación de un comando especial de ataque de largo alcance para consolidar la ofensiva sobre la infraestructura estratégica rusa.
Rusia enfrenta su peor crisis de combustible en años debido a la campaña sostenida de ataques de Ucrania con drones de largo alcance. La producción de gasolina en el país se ha desplomado hasta cubrir apenas el 65% de la demanda promedio estacional, de acuerdo con fuentes de la industria y estimaciones publicadas por Reuters. Este desajuste supera con creces las previsiones previas, que situaban la brecha entre el 20% y el 25%, y deja en evidencia el impacto acumulado de los bombardeos sobre las principales refinerías del país desde el verano de 2025. El desabasto es tan agudo que las autoridades ya aplican racionamientos rigurosos en casi todo el territorio, mientras Moscú recurre a la compra urgente de combustible en el extranjero, incluida una paradójica importación desde la India.

Racionamiento estricto y filas kilométricas en las provincias rusas
La parálisis de las plantas de procesamiento ha golpeado directamente el día a día de la población. La escasez extrema afecta actualmente a 78 de las 83 regiones de Rusia, donde la libre venta de gasolina pasó a la historia. Las gasolineras han establecido límites severos para el suministro, restringiendo las compras a una cuota de entre 20 y 30 litros por vehículo, además de prohibir casi por completo el llenado de bidones o contenedores particulares.
En las zonas más afectadas, la paciencia de los conductores se mide en jornadas enteras. Hay reportes de automovilistas que deben esperar hasta 18 horas en fila para poder cargar combustible. La situación es todavía más crítica en la península de Crimea, ocupada por Rusia, donde desde finales de junio de 2026 se suspendió de manera intermitente la venta de gasolina a particulares, reservando el stock exclusivamente para vehículos gubernamentales, militares y servicios de emergencia esenciales.
Putin minimiza el golpe mientras Moscú importa de emergencia
A pesar de las alarmantes escenas en las estaciones de servicio, la cúpula del Kremlin intenta proyectar normalidad. El presidente ruso, Vladímir Putin, admitió los problemas en la televisión estatal, aunque intentó restarles gravedad al declarar:
"Actualmente vemos cierta escasez, aunque diría que no es crítica."
Por su parte, el viceprimer ministro Alexander Novak ha insistido públicamente en que el mercado interno está "totalmente abastecido", una afirmación que choca de frente con la realidad que enfrentan millones de ciudadanos en las provincias. De hecho, los datos de la industria contradicen el discurso oficial: a principios de julio de 2026, la producción diaria rondaba las 85.000 toneladas métricas de gasolina, frente a un consumo máximo de verano estimado en unas 110.000 toneladas métricas. Las cifras más recientes recopiladas por Reuters apuntan a que ese déficit se ha ensanchado considerablemente.
Para contener el colapso del sistema de transporte, el gobierno ruso ha activado medidas desesperadas que exponen la profundidad del problema:
- Se prohibió de forma temporal la exportación de combustible diésel y turbosina para blindar el consumo nacional.
- Se redujeron los estándares de calidad ambiental y octanaje para acelerar la refinación.
- Se cerraron acuerdos de importación masiva de gasolina con diversos países, con la meta de recibir hasta 400.000 toneladas mensuales, principalmente desde Bielorrusia.
La estrategia de importación incluye un giro inesperado. Según informes de Reuters, Rusia ha comenzado a comprar gasolina a la India, un país que paradójicamente se había convertido en el principal comprador del crudo ruso con descuento tras las sanciones occidentales. Al menos 60.000 toneladas métricas de gasolina ya han sido despachadas desde refinerías indias con destino al territorio ruso, cerrando un círculo comercial que antes beneficiaba al tesoro de Moscú.
El nuevo comando de ataque estratégico de Kiev
Del otro lado de la frontera, el gobierno ucraniano no da señales de tregua. El presidente Volodímir Zelenski anunció la creación de un comando militar dedicado exclusivamente a ataques de largo alcance, diseñado para optimizar y concentrar recursos en ofensivas profundas contra objetivos militares y económicos dentro de territorio ruso.
Este nuevo órgano coordinará el creciente arsenal de drones autopropulsados de Ucrania, que han demostrado una efectividad notable para sortear las defensas aéreas rusas. Analistas del sector de defensa estiman que la campaña de sabotaje aéreo ha logrado inhabilitar de forma temporal o permanente entre una cuarta parte y un tercio de la capacidad total de refinación de petróleo de Rusia. Desde el inicio de la invasión a gran escala en febrero de 2022, las instalaciones petroleras rusas han sido blanco de ataques con drones en más de 300 ocasiones.
La parálisis parcial de sus complejos refinadores deja a Moscú ante un dilema financiero y de logística militar difícil de resolver a corto plazo. Con una parte sustancial de su capacidad de refinación fuera de servicio por los destrozos y sin una solución rápida para blindar su espacio aéreo industrial, el Kremlin deberá decidir si prioriza el abastecimiento de sus fuerzas de combate o el consumo de una población civil que ya empieza a sentir las grietas directas del conflicto en su vida cotidiana.