TL;DR:
- Claudio Descalzi, director general de Eni, alertó que la caída de inventarios y la feroz competencia por el crudo tensarán aún más el mercado.
- Un análisis de Brookings estima que el agotamiento de reservas de amortiguación dejará un déficit de 7.1 millones de barriles diarios a mediados de julio.
- Donald Trump declaró el fin de la tregua militar con Irán, manteniendo la parálisis en una vía por donde circulaban 20 millones de barriles al día.
El director general de la multinacional energética italiana Eni, Claudio Descalzi, advirtió que la crisis energética global podría empeorar significativamente en el corto plazo. La combinación de inventarios de crudo a la baja, una competencia feroz por asegurar cargamentos y la parálisis prolongada en el estrecho de Ormuz amenaza con asfixiar las cadenas de suministro internacionales. En declaraciones recogidas por el diario financiero italiano Il Sole 24 Ore, el directivo señaló que el panorama inmediato es altamente inestable para los mercados que ya arrastran meses de severas distorsiones logísticas.
La alerta del líder de Eni coincide con una nueva ola de hostilidades militares en el golfo Pérsico. Las fuerzas armadas de Estados Unidos lanzaron una serie de bombardeos selectivos los días 7 y 8 de julio contra posiciones militares iraníes en la costa sur, destruyendo sistemas de defensa aérea, radares, plataformas de misiles antibuque e infraestructura naval. El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) argumentó que la ofensiva buscaba mermar la capacidad de Teherán para amenazar el tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz, una arteria vital que hoy se encuentra bajo un fuego cruzado insostenible.


El estrangulamiento de una ruta vital para el crudo
Por el estrecho de Ormuz circulaban cerca de 20 millones de barriles de crudo al día antes de que estallara el conflicto abierto a finales de febrero. Desde entonces, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) ha calificado la situación como un "doble bloqueo", en el que tanto las fuerzas iraníes como las estadounidenses imponen restricciones severas al paso de buques cisterna. A pesar de que el presidente estadounidense Donald Trump aseguró que ambas naciones acordaron mantener abiertos los canales de diálogo, declaró de manera oficial que el cese al fuego pactado anteriormente ha llegado a su fin.
Este escenario de bloqueo prolongado ya está alterando la estructura del mercado mundial. Un análisis publicado en mayo por la Brookings Institution advirtió que para mediados de julio las reservas de amortiguación temporales se habrían agotado por completo, dejando al mercado global con un déficit de aproximadamente 7.1 millones de barriles diarios, una cifra que equivale al 16% de la oferta mundial de petróleo. En abril, el director ejecutivo de la AIE, Fatih Birol, ya calificaba la crisis actual como la mayor amenaza a la seguridad energética en la historia moderna, calculando pérdidas de flujo que en su momento rozaron los 13 millones de barriles por día.
El dilema europeo y la flexibilización de sanciones
Frente a la inminente escasez, Descalzi ha comenzado a mover sus cartas políticas. El directivo, quien en abril aseguró un histórico quinto mandato consecutivo al frente de Eni, ha presionado de forma pública a la Unión Europea para que posponga el veto total a las importaciones de gas natural licuado (GNL) de origen ruso, previsto originalmente para 2027. Para el ejecutivo italiano, insistir en este calendario de desconexión en medio del colapso del suministro de Oriente Medio es una receta para el desastre que disparará los precios a niveles récord.
El directivo tendrá la oportunidad de profundizar en su diagnóstico el próximo 16 de julio, cuando comparezca ante la Cámara de Diputados de Italia para detallar las perspectivas de suministro y la estrategia de resistencia energética para el país y el resto de Europa. Su advertencia se suma al creciente nerviosismo de los principales operadores de la industria, quienes observan con desconfianza la falta de avances diplomáticos concretos entre Washington y Teherán.
La diplomacia no parece tener prisa y el reloj del mercado de crudo corre en contra de las economías importadoras. Con las reservas de emergencia tocando fondo y la tregua militar formalmente enterrada, la gran pregunta que enfrentan las capitales occidentales ya no es si el suministro se verá afectado, sino cuánto tiempo podrán resistir las industrias y los bolsillos de los consumidores antes de un colapso energético a gran escala.